Las lluvias llegaron en momento oportuno y apuntalan la campaña
Los pronósticos de falta de agua para la campaña gruesa que está dando los primeros pasos por ahora no se concretaron y los productores siguen respirando aliviados mientras terminan de planificar con la variable climática por ahora a su favor.
Y pese a la tensión política surgida en torno al maíz, el cultivo encuentra en los niveles de humedad en el suelo, al menos en Córdoba, un contexto favorable para volver a ser protagonista y ensanchar las expectativas de incrementar el volumen de granos al cierre del ciclo en el país.
Lo cierto es que entre miércoles y jueves, en muchos puntos de la provincia se sumaron importantes milímetros de lluvia, especialmente el primero de esos días, en donde regiones del sur provincial recibieron hasta 40 milímetros en algunos lotes. Ayer, otros chaparrones terminaron de cerrar una semana positiva en aportes de humedad, y siempre temiendo que hacia adelante puede haber algún bache de lluvias.
El agrónomo Francisco Demarchi explicó a Tranquera Abierta que “las lluvias para el trigo cayeron en un momento oportuno porque están entrando en la etapa de mayor necesidad y consumo de agua que es ahora, a partir de la primera quincena de octubre porque están espigando, siempre depende de la época de siembra”.
El especialista indicó que “ahí comienza la etapa reproductiva y de ahí hacia adelante la necesidad de agua es la más importante y donde hay que hacer todos los controles fitosanitarios para cuidar puntualmente la hoja bandera porque de allí depende el llenado del grano. Es decir que estas lluvias que fueron unos 50 milímetros, vinieron justo”, consideró Demarchi.
Pero claro, el trigo no es el único beneficiado por los aportes de agua, ya que la campaña gruesa comenzó con la siembra de maíz de primera, pero está a punto de acelerar con soja y muchos lotes de maíz que todavía están a tiempo de sembrarse antes de la ventana riesgosa del “Mal de RíoCuarto”.
“En el caso del maíz de primera, que está sembrado y comienza a emerger estas tormentas fueron oportunas. Más allá de que los niveles de humedad en el suelo venían muy bien, se había secado la superficie. Pero con esta lluvia el cultivo toma envión para poder desarrollar la germinación, emergencia y crecimiento con mucha fuerza”, explicó Demarchi.
Por otra parte, el agrónomo consideró que “en lo que es soja, que en nuestra zona no comenzó, pero que en una semana estará iniciando con fuerza, obviamente el suelo recupera humedad y se puede programar la siembra con anterioridad, con tiempo y no se junta todo como cuando no llueve en el comienzo de la campaña”, remarcó. Es que en otros ciclos, las demoras de las lluvias de primavera terminaron juntando los trabajos en muy poco tiempo y la logística se convirtió en el primer escollo de la campaña. Este año ese no será un problema para la agricultura.
Por último, Demarchi consideró que con la lluvia de la semana que está terminando se “terminan de recargar los perfiles y recuperar niveles de humedad de todo lo que se perdió por los vientos de las últimas semanas”.
Como se recordará, en su habitual informe trimestral, el Servicio Meteorológico Nacional remarcó que el cierre del año para Córdoba estará caracterizado por temperaturas algo superiores a las normales y precipitaciones algo menores. Esa combinación es siempre la más temida porque con más calor la demanda de agua crece y por el otro lado la oferta no sería la suficiente. Por ahora, sólo pronóstico.