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Luis Caputo llevó tranquilidad a banqueros y les aseguró que no habrá "sorpresas"

El principal tema del encuentro fue buscar una salida para el gran endeudamiento en materia de Leliqs que tiene el Banco Central. "El ancla del programa es fiscal", les dijo. Según manifestó, el diálogo fue "excelente"

El futuro ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo ayer un encuentro con banqueros para avanzar con una salida para el enorme volumen de deuda en Letras de Liquidez (Leliqs) que tiene el Banco Central.

Al salir de la reunión, realizada en el auditorio de La Rural, en Palermo, Caputo dijo que el encuentro fue "excelente".

El desafío de solucionar la "bola creciente" de Leliqs, que ya suman unos 23 billones de pesos, es central para la nueva administración.

Sobre todo ahora que la banca dejó de renovar ese instrumento ante la incertidumbre sobre cuál será el rumbo a seguir.

Tras advertir sobre el desarme de esas letras que estaban haciendo los bancos por su cuenta, pasando a instrumentos de pases a un día, Caputo buscó tranquilizar a los banqueros y darles certezas.

Sin sorpresas

"No va a haber sorpresas, el ancla del programa es fiscal", les aseguró, en línea con las afirmaciones repetidas de Milei de que no se gastará más de lo que se recauda.

En el encuentro participaron directivos de Adeba (bancos nacionales) y ABA (bancos extranjeros). Al finalizar, Javier Bolzico, el presidente de Adeba, sostuvo que fue "una reunión en la cual intercambiamos opiniones sobre los desafíos de la economía y su forma de abordarlos. La reunión fue muy positiva, Caputo puso énfasis en el equilibrio fiscal como base del modelo, y realizó un abordaje integral y de mercado de los pasivos remunerados del BCRA. La visión de Caputo nos transmitió tranquilidad y confianza".

El Banco Central adeuda unos 23 billones de pesos en Leliqs, y renegociar ese pasivo es la principal tarea que el presidente electo le encomendó a su futuro ministro de Economía.

Más aún cuando en los últimos días el nerviosismo de los bancos se hizo palpable con el desarme de su tenencia en Leliqs - papeles que vencen cada 28 días- por pases pasivos a un día. Si bien la tasa es levemente menor, supone un riesgo mucho mayor para la economía en caso de que el desarme de Leliqs no encuentre un cauce más o menos armonioso.

En lo que va de la semana, unos $ 3,3 billones se fueron de Leliqs a Pases, lo que torna mucho más inestable la ingeniería financiera.

Por esta razón, sin perder tiempo, y sin haber sido oficializado aún por Javier Milei o la Oficina del Presidente Electo mediante comunicado, Caputo parece ya haber iniciado su gestión.

Qué se haría

El plan sería canjear las Leliqs y los pases por deuda del Tesoro. Tiene como antecedente la propia gestión de Caputo al frente del Banco Central durante el gobierno de Mauricio Macri.

Durante esa breve estadía, el entonces titular de la autoridad monetaria redujo 30% el stock de Lebac (las Leliqs de hoy), cuya liquidez migró a bonos del Tesoro, títulos de deuda a mucho mayor plazo. En síntesis, la jugada de Milei-Caputo limpiaría el balance del Central, cambiando el deudor.

Por más reservas

Para eso, también es necesario engrosar las arcas del BCRA para evitar una corrida, según economistas.

Allí también Caputo sería clave para acercar financiación por unos US$ 15.000 millones.

Tal como los participantes del encuentro de ayer fueron detallando, la reunión fue "muy positiva, donde se transmitió tranquilidad". Caputo habría afirmado que se ofrecerá para la deuda remunerada en el Banco Central una solución "de mercado" que no sea compulsiva, que se hará un ajuste fiscal y monetario, y que no se abrirá el cepo desde el primer día.

Seguramente habrá una negociación con los bancos para poder "venderles" un bono por las leliqs. Pero para que estos últimos lo tomen, deberán primero acordar tasa, plazo y, además, querrán ver que el nuevo Gobierno ponga en práctica la austeridad fiscal y política monetaria restrictiva anunciada.

Sin gastar más de lo que entra, sin emitir, las entidades financieras verían un sendero de certeza. Por lo cual este encuentro parece haber sido el puntapié inicial de este proceso.

En el encuentro participaron Facundo Gómez Minujín (JP Morgan), Patricio Supervielle (Supervielle), Jorge Brito (Banco Macro), Martín Zarich (BBVA), Alejandro Butti (Santander), Guillermo Laje (Banco Ciudad), Javier Bolzico (Adeba), Juan Nápoli (Banco de Valores) y Fabián Kon (Galicia), entre otros.

Una causa judicial, la traba que demora su designación

Una causa judicial iniciada en 2017 por diputados nacionales del kirchnerismo es la principal razón por la que Luis Caputo todavía no dejó que se oficializara el trabajo de ministro de Economía que de hecho ya empezó a cumplir por estos días.

La designación, que incluso ya desencadenó el alejamiento de Emilio Ocampo y Carlos Rodríguez -dos de los principales economistas que asesoraban a Javier Milei-, todavía no fue confirmada por la Oficina del Presidente Electo, a pedido de Caputo, quien duda en asumir formalmente.

Caputo fue secretario de Finanzas y luego presidente del Banco Central durante el gobierno de Mauricio Macri.

Según trascendió, el problema para que dé el visto bueno a un anuncio oficial es que durante el gobierno de Cambiemos su familia sufrió escraches de la oposición, mientras que Caputo terminó denunciado en varias "causas" ante la Justicia Federal.

La que más le preocupa es una en la que lo acusaron de no consignar en sus declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción el hecho de que trabajó para fondos que invertían en bonos de la deuda argentina en default.

Esa acción judicial es tramitada por el juez Julián Ercolini y el fiscal es Carlos Rívolo.

En 2017, diputados del kirchnerismo lo acusaron de los presuntos delitos de "omisión maliciosa, negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública, tráfico de influencias, delito de uso de información privilegiada, incumplimiento de los deberes de funcionario público y supuesto lavado de activos".

Fue a raíz de la investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, Panamá Papers, que filtró documentos que indicaban que Caputo manejó el fondo de inversión Alto Global Fund, registrado en Caimán para comprar bonos de alto riesgo en países emergentes.

Caputo también fue el administrador de Noctua Partners LLC, una gerenciadora de fondos de inversión de Miami con ramificaciones en Delaware.

Además, también sigue imputado en otra investigación por la emisión de un bono a cien años, que podría haber constituido una "conducta delictiva en perjuicio de la Administración Pública Nacional", según los denunciantes.

El bono a 100 años generó una fuerte polémica durante el gobierno de Macri, ya que se trata del título a más largo plazo en la historia del país.

Fue colocado por los bancos Santander, Nomura, HSBC y Citibank por un monto de US$ 2.750 millones, con un cupón de interés de 7,125% y un rendimiento de 7,9% anual.

Por ahora, Caputo decidió ponerse a disposición del nuevo gobierno con el fin de desarmar la "bola de las Leliqs", el endeudamiento sin precedentes por parte del Banco Central ocurrido durante el gobierno de Alberto Fernández, quien curiosamente había hecho campaña electoral prometiendo eliminar esas letras para darle el dinero de los intereses a los jubilados. No sólo no las eliminó, sino que las multiplicó varias veces.