3C Construcciones es una empresa de triple impacto que construye para luchar contra la pobreza, las desigualdades y el déficit habitacional. En 3C, se desarrollan tecnologías sociales y ambientales, recuperando plásticos para la construcción. Durante el proceso, no se utiliza ni una sola gota de agua y el uso de energía es muy bajo.
Con su modelo de negocio, Lucas Recalde (socio fundador de 3C), Federico Brunas (socio y especialista en tecnología aplicada), Juan Pablo Cmet (socio y licenciado en filosofía) y Victoria Páez Molina (socia y arquitecta), llevan recuperados el equivalente a un edificio de 8 pisos, construido con plástico aplastado, en el barrio de Nueva Córdoba. Cabe destacar que este tipo de viviendas es un 20% más barata que una casa construida tradicionalmente debido al fuerte ahorro que hay en hierro y cemento. Además, el tiempo de edificación es mucho más rápido ya que los ecoladrillos son más livianos y permiten una ejecución más rápida. Hasta el momento, llevan reutilizadas más de 1.000.000 de botellas y se construyeron 70 viviendas.
Cómo se originó todo y el trabajo territorial
3C nació con el objetivo de buscar soluciones para la pobreza estructural que existe en nuestro país. “Todo nace de una angustia de Lucas que tiene que ver con lo social. Él empezó una búsqueda de cómo lograr que, las tecnologías que utilizamos empresarialmente, puedan interactuar con las personas. 3C es la construcción de la persona, de la comunidad y el resultado de esa interacción es la construcción de casas, son 3 construcciones”, comenta Juan Pablo Cmet, y Lucas Recalde agrega: “El desafío era generar valor social y ambiental desde el mundo empresarial. Para la mayoría ese fardo es basura y puede ser un insumo. Es mejor ambientalmente que una tecnología tradicional. En 3C queremos hacer desde el tocar, desde el hacer. No podemos esperar todo el tiempo que los políticos o las ONG resuelvan los problemas ambientales”.
En 3C crearon un proceso industrial que permite, desde la recolección de los plásticos, construir bloques. Luego los utilizan para construir viviendas, promoviendo el desarrollo local en comunidades vulnerables mediante la incorporación de una tecnología intermedia, simple, económica y accesible para la construcción de casas y espacios públicos de calidad. “Todo es en función de alianzas. Empieza comunitariamente. Buscamos una comunidad con una organización de territorio que nos permita sostener el proceso y eso le da legitimidad al primer grupo. Este grupo tiene que hacer alianzas con colegios por ejemplo, que le traigan el plástico. Hoy tenemos alianzas con 10 colegios. Se arma lo comunitario y recopilamos este plástico. Ahí se monta una mini industria, se acomodan las botellas y queda atado ese fardo. Este producto está hecho a la medida para que se coloque en un entramado de maderas”, explica Juan Pablo Cmet, quien agregó que “3C es una excusa para entramar mundos”.
El trabajo territorial. Las micro-plantas de 3C se encuentran en zonas vulnerables, permitiendo que muchas personas, que se encuentran excluidas del mercado laboral, puedan tener un empleo digno. El Hogar de Cristo de Barrio Müller, con el apoyo del padre Mariano Oberlin, fue uno de los primeros lugares en donde se aplicó la tecnología de 3C y se construyeron casas, salones y galpones. “Un basural con mucha pobreza, delincuencia y chicos adictos que estaban judicializados, en dos años, aplicando la tecnología 3C, se transformó en un polo industrial” destaca Pablo. Sin embargo, este sistema fue mutando y sin descuidar la idea original, actualmente, también se construyen viviendas para otros clientes: “Además de las construcciones sociales, ahora también hacemos viviendas para los barrios de clase media- alta”.
Expansión, alianzas y convenios con universidades
A nivel nacional, la compañía cuenta con plantas activas en Tandil y Mendoza, y tienen diversos convenios con distintas universidades del país. “Hoy tenemos 32 becas renovadas con la Universidad Siglo 21. Este año egresan 5 chicos de barrios vulnerables. Todo tiene que ver con todo. También, queremos hacer una alianza donde los hijos de nuestros constructores obtengan becas en la universidad, ya sea pública o privada”, resalta Recalde.
El objetivo de la firma a corto plazo es consolidar la empresa como modelo en Córdoba: “Queremos que 3C se siga afianzando y creciendo. Tenemos dos objetivos a mediano plazo: el primero, llevar todo a un punto de validación en el mercado financiero porque eso nos da la exponencialidad a la posibilidad de construir con créditos específicos. El otro, es pensar en este crecimiento sistémico. Queremos dar todas las herramientas para que se pueda replicar”.
Macri, Llaryora y 3C
Durante unas de las visitas de Mauricio Macri a Córdoba, el ex presidente visitó la empresa en Agua de Oro, a 44 km de Córdoba Capital. La idea le gustó tanto al referente de Juntos por el Cambio, que pidió construir un salón de usos múltiples en la quinta presidencial con esos materiales: “Macri llegó en un helicóptero y terminamos construyendo un SUM en la Quinta de Olivos”.
Desde que Martín Llaryora asumió como intendente de Córdoba, la Economía Circular fue una de sus banderas y Lucas Recalde fue uno de los responsables: “Llaryora hizo mucho hincapié en eso y reconoce en sus discursos que uno de sus inspiradores fue Lucas. Todo comenzó debido a que le dio un libro. Yo le dije a Lucas ‘no seas ridículo, no le des esa fotocopia así. No lo va a leer’ y Llayora lo leyó. Al mes nos llamó. Después discutían en la entrega de un premio sobre ese libro”, cuenta Juan Pablo entre risas.
Unas de las obras llevadas a cabo entre la Municipalidad de Córdoba y 3C Construcciones, fue en el Centro Vecinal de Juniors, donde las paredes del edificio están sostenidas por media tonelada de plástico reciclado.
Los jóvenes que se van
Según un estudio realizado por la ONG Defendamos Buenos Aires, en los primeros seis meses de este año, 24.000 jóvenes abandonaron el país en busca de nuevos sueños y oportunidades, es decir, 133 por día. Además, un informe realizado por el Observatorio de Psicología Social Aplicada, reflejó que el 70% de los encuestados de entre 18 y 29 años se iría a vivir al exterior.
Ante esta realidad, Lucas dio su punto de vista y le habló a los jóvenes emprendedores que tienen miedos o que eligen irse de nuestro país por los problemas que hay: “Vivimos en un país maravilloso. En 2001 me fundí y me fui a Italia, fue una experiencia maravillosa. Hay que entender que es valioso. Si vos no tenés nada de valor, vivir en cualquier parte del mundo va a ser lo mismo. Todos aquellos que construyen cosas valiosas, les cuesta mucho estar afuera. Nos tenemos que enfocar en lo que queremos y nos gusta. Ahí aparece la habilidad para responder a nuestros problemas. Argentina está llena de oportunidades porque hay muchas cosas por resolver. El mundo tiene el problema de no hacerse cargo de sus problemáticas, sean las que sean. Tristemente, la incertidumbre más profunda del ser humano es la muerte, pero la podés cambiar y decir capaz le tengo miedo a la vida. Y nos pasamos toda la vida buscando algo que no existe, la seguridad. El país es maravilloso. Quilombos y problemas hay en todos lados. Si sos emprendedor, busca lindos problemas”. Por su parte, Pablo agregó: “Los grandes países que tienen los grandes focos de innovación, están entendiendo que hay que abrazarse a los problemas y a los dolores. Uno piensa en el problema y se le escapa, se quiere ir. En el problema están las necesidades y en las necesidades, están los negocios. Cuando vos das con un problema comunitario, das con un problema global. En Argentina le tenemos miedo al dolor y a los problemas en vez de ver que en esos lugares hay oportunidades”.
Por Mariano Migliazzo

