El impacto de la sequía en la cosecha gruesa ya tiene estimaciones certeras que rondan las 7 millones de toneladas de soja y al menos 4 millones más de maíz. A su vez, en el plano de ingresos, el resultado sería de una pérdida de 4.500 millones de dólares. Todo eso, a su vez, tendrá un onda expansiva difícil de delimitar.
Pero quienes ya admitieron estar dentro de la zona de impacto son los fabricantes de maquinaria agrícola, de gran presencia en Córdoba y Santa Fe. Tanto en la reunión que se organizó en los últimos días en la asociación cordobesa (Afamac) como en la entidad nacional (Cafma) el tema de la sequía dominó el encuentro de empresarios.
Y hubo un par de conclusiones: el envión que traía el sector durante 2016 y 2017, en el que muchas fábricas ampliaron su capacidad de producción y alimentaron un crecimiento sólido será muy difícil de sostener este año.
Es que la facturación por la venta de maquinarias agrícolas creció 93% durante el segundo trimestre del año pasado en relación a igual período de 2016, según el último informe sectorial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El total facturado ascendió a $ 8.277 millones, con alzas de 126% en la facturación por la compra de cosechadoras; 96% en implementos; 78% en tractores; y 75% en sembradoras.
Por su parte, en el tercer trimestre del 2017 la venta de maquinaria agrícola fue la más alta de los últimos siete años.
En el período julio/septiembre de este año se comercializaron 6.076 unidades por un valor de $ 8.301 millones, encabezado, principalmente, por la venta de tractores que, de acuerdo con los datos oficiales, constituyen la más alta en los últimos 13 años en ese lapso.
Ese viento de cola parece haber terminado. O al menos eso es lo que esperan los fabricantes.
“En diciembre cerramos dos años muy buenos y en eso hay una realidad homogénea en el sector. Y en ese momento pensamos que se iba a extender a 2018, pero la verdad que lo que estamos viendo obliga a recalcular las previsiones. La sequía está generando mucha preocupación en el sector”, se sinceró Lisandro Tron, presidente de Afamac.
El empresario remarcó que “tenemos ahora una combinación de recorte en las proyecciones de ventas y por otro lado falta de financiamiento para la adquisición de maquinaria”.
“Lo que esperamos que no sea un año malo, sino que estamos viendo que no va a ser tan bueno como los últimos dos que veníamos con un envión importante. Lamentablemente 2018 no será tan bueno”, reiteró Tron.
El razonamiento en las cámaras del sector es que si hay menores rindes y eso se refleja en caída del movimiento económico del campo, para la adquisición de la maquinaria será más importante el crédito. Ahí ven un punto flojo también del mercado.
“Hoy estamos trabajando a full después de un enero en el que generalmente se detiene la producción o baja la intensidad por el período de vacaciones. Pero cuando recuperemos el trabajo atrasado se va a empezar a sentir el impacto de la sequía si no empieza a revertirse”, agregó Tron, quien al mismo tiempo aclaró que no hay todavía posibilidades de recorte en el personal.
La polémica por las importaciones
En la agenda de los fabricantes de maquinaria, además de la preocupación por la sequía, también escala posiciones el avance de las importaciones. Es un punto sobre el cual el sector insiste ante las autoridades, por ahora sin demasiado éxito.
“Hay gran cantidad de productos importados y decimos que en esto hacen falta reglas claras. Hay muchos equipos importados”, dijo el presidente de Afamac.
El dirigente destacó que el año pasado crecieron mucho las ventas de cosechadoras y tractores, pero el 70% de eso es importado. Pero al mismo tiempo también crecieron las sembradoras y pulverizadoras y allí el 15 o 20 por ciento son importadas”, alertó, En este último caso la producción nacional cubre buena parte de la oferta, distinto a lo que ocurre con cosechadoras y tractores en donde la oferta local es menos significativa.
“No pedimos que cierren la importación, pero lo que decimos es que se haga con mucho cuidado y considerando el impacto. No podemos pasar de cerrar todo a abrir todo. Pero además, insistimos en que los bienes importados no pueden tener los mismos beneficios para el financiamiento que la industria nacional. No estamos todavía en condiciones de abrir totalmente la importación”, concluyó Tron.
Y hubo un par de conclusiones: el envión que traía el sector durante 2016 y 2017, en el que muchas fábricas ampliaron su capacidad de producción y alimentaron un crecimiento sólido será muy difícil de sostener este año.
Es que la facturación por la venta de maquinarias agrícolas creció 93% durante el segundo trimestre del año pasado en relación a igual período de 2016, según el último informe sectorial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El total facturado ascendió a $ 8.277 millones, con alzas de 126% en la facturación por la compra de cosechadoras; 96% en implementos; 78% en tractores; y 75% en sembradoras.
Por su parte, en el tercer trimestre del 2017 la venta de maquinaria agrícola fue la más alta de los últimos siete años.
En el período julio/septiembre de este año se comercializaron 6.076 unidades por un valor de $ 8.301 millones, encabezado, principalmente, por la venta de tractores que, de acuerdo con los datos oficiales, constituyen la más alta en los últimos 13 años en ese lapso.
Ese viento de cola parece haber terminado. O al menos eso es lo que esperan los fabricantes.
“En diciembre cerramos dos años muy buenos y en eso hay una realidad homogénea en el sector. Y en ese momento pensamos que se iba a extender a 2018, pero la verdad que lo que estamos viendo obliga a recalcular las previsiones. La sequía está generando mucha preocupación en el sector”, se sinceró Lisandro Tron, presidente de Afamac.
El empresario remarcó que “tenemos ahora una combinación de recorte en las proyecciones de ventas y por otro lado falta de financiamiento para la adquisición de maquinaria”.
“Lo que esperamos que no sea un año malo, sino que estamos viendo que no va a ser tan bueno como los últimos dos que veníamos con un envión importante. Lamentablemente 2018 no será tan bueno”, reiteró Tron.
El razonamiento en las cámaras del sector es que si hay menores rindes y eso se refleja en caída del movimiento económico del campo, para la adquisición de la maquinaria será más importante el crédito. Ahí ven un punto flojo también del mercado.
“Hoy estamos trabajando a full después de un enero en el que generalmente se detiene la producción o baja la intensidad por el período de vacaciones. Pero cuando recuperemos el trabajo atrasado se va a empezar a sentir el impacto de la sequía si no empieza a revertirse”, agregó Tron, quien al mismo tiempo aclaró que no hay todavía posibilidades de recorte en el personal.
La polémica por las importaciones
En la agenda de los fabricantes de maquinaria, además de la preocupación por la sequía, también escala posiciones el avance de las importaciones. Es un punto sobre el cual el sector insiste ante las autoridades, por ahora sin demasiado éxito.
“Hay gran cantidad de productos importados y decimos que en esto hacen falta reglas claras. Hay muchos equipos importados”, dijo el presidente de Afamac.
El dirigente destacó que el año pasado crecieron mucho las ventas de cosechadoras y tractores, pero el 70% de eso es importado. Pero al mismo tiempo también crecieron las sembradoras y pulverizadoras y allí el 15 o 20 por ciento son importadas”, alertó, En este último caso la producción nacional cubre buena parte de la oferta, distinto a lo que ocurre con cosechadoras y tractores en donde la oferta local es menos significativa.
“No pedimos que cierren la importación, pero lo que decimos es que se haga con mucho cuidado y considerando el impacto. No podemos pasar de cerrar todo a abrir todo. Pero además, insistimos en que los bienes importados no pueden tener los mismos beneficios para el financiamiento que la industria nacional. No estamos todavía en condiciones de abrir totalmente la importación”, concluyó Tron.

