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La elección del 2020 y el modelo de ciudad

Por Marcelo Irastorza
Fundada por el marqués Rafael de Sobremonte, Río Cuarto cumple hoy 233 años de vida. De aquella Villa de la Concepción, formada por cuatro ranchos y un convento, según dice el tradicional himno de los riocuartenses, a la ciudad que se levanta en la actualidad con 170 mil habitantes y cabecera del conglomerado denominado el Gran Río Cuarto, el Imperio del Sur sigue siendo un gigante dormido. Esto es, con muchas potencialidades para desarrollar aristas vírgenes desde el punto de vista agroindustrial y científico-tecnológico. En conmemoración del Día de la Ciudad, hoy se pondrá en valor la fachada del Palacio Municipal, que fue refaccionada e iluminada en el marco del proyecto municipal de restauración de edificios públicos. Se trata de un patrimonio histórico de la ciudad creado por el entonces intendente Vicente Mójica, quien fue criticado por haber hecho “una obra faraónica”, aunque su intención fue la de generar una morada municipal de cara a los años por venir. Y en la actualidad el también llamado Palacio de Mójica, inmenso en su momento, hoy ha quedado totalmente chico frente al crecimiento que ha experimentado la ciudad con el transcurso de los años. Mójica tuvo visión de futuro. Y justamente el porvenir de Río Cuarto es lo que debe ser materia de reflexión en esta jornada en la que se conmemora el Día de la Ciudad.



¿Qué ciudad tiene que ser Río Cuarto en los próximos años? Mucho se ha dicho sobre este tema, pero poco se ha plasmado en la realidad. Se ha machacado un montón de veces que se debe planificar la urbanización de la ciudad, pero poco se ha proyectado con vistas a los tiempos por venir. Y se siguen planteando diagnósticos que son valiosos pero que carecen de una ejecución real en términos de lo que imaginamos y soñamos para el Imperio del Sur. En el debate propiamente dicho en torno de qué ciudad se quiere siempre se puso en el tapete la idea de una Río Cuarto industrial. El mismo gobernador Juan Schiaretti la declaró capital agroalimentaria. Y a ello se han ido sumando variables a tener en cuenta, como la urbanística, la ambiental, la tecnológica y la logística. ¿Pero cuál es la ciudad que queremos? El intendente Juan Manuel Llamosas, quien buscará su reelección en el 2020, habla de “una ciudad integrada, innovadora, participativa y descentralizada”. En tanto, la oposición hace referencia a “un proyecto superador” al de la actual gestión municipal. En suma, se espera que cada una de las fuerzas políticas planteen sus respectivos prototipos de ciudad de cara a las municipales que está previsto se lleven a cabo en marzo o abril del año que viene.



Precisamente, dichas elecciones representarán una buena oportunidad para plantear qué modelo de ciudad es el ideal para Río Cuarto. Frente al cúmulo de ideas que giran en torno de esta temática, se impone una serie de desafíos que apuntan a desarrollar el potencial que Río Cuarto encierra en sí misma. Por ejemplo, desde la planificación urbanística, que contemple no sólo el viejo ejido sino también el nuevo, hasta políticas de liderazgo regional que trasciendan el Gran Río Cuarto y se proyecten hacia el sur cordobés, pasando también por el reto de lograr un progreso agroindustrial en lo que es un mix entre la producción del campo y la industrialización de las materias primas. Por eso, se abre ahora la posibilidad de hacer un debate público sobre este punto concreto. Y las próximas elecciones locales son el marco ideal para ello.