¿Por qué el Papa no viene a la Argentina?
Por Marcelo Irastorza.
El papa Francisco iniciará mañana una gira pastoral por Chile y Perú. Sobrevolará la Argentina pero no aterrizará en su país natal. “A los argentinos nos cuesta un poco digerir esto. Es medio raro y un poco doloroso que pase por arriba nuestro y aterrice en otro lado”, admitió el vocero de la Conferencia Episcopal, Jorge Oesterheld. No es la primera vez que esto ocurre. En ocasión de su desembarco oficial en Brasil, evitó venir a su país. Y también cuando recorrió Ecuador, Bolivia y Paraguay. ¿Por qué el Papa no viene a la Argentina? Primero se dijo que porque había elecciones y Francisco no quería ser utilizado políticamente y luego porque la agenda no se lo permite. Hasta se barajaron algunas hipótesis. Desde la famosa “grieta” que existe entre macristas y kirchneristas hasta diferencias con el gobierno de Mauricio Macri pasando por cortocircuitos con la cúpula de la Iglesia argentina. Quien dio una explicación en torno de por qué Francisco no visita territorio argentino fue el arzobispo Víctor “Tucho” Fernández. “La Argentina está pasando por un momento de excesiva polarización y crispación y se teme que su presencia pueda ser utilizada para exacerbar aún más esta división”, declaró el teólogo de confianza del Sumo Pontífice. Hay quienes opinan que Jorge Bergoglio tendría que venir lo mismo, más allá de la difícil coyuntura actual, y hacer una exhortación a la unidad. En cambio, otros son de la postura de que hay que esperar que las aguas se calmen y recién ahí preparar la visita papal. Dicen que Francisco es el único Papa que no visita su país en los últimos 50 años. Por ejemplo, Juan Pablo II, ocho meses después de asumir, fue a su Polonia natal. Y Benedicto XVI, cuatro meses después de ser ungido sucesor de San Pedro, visitó Alemania, su país de origen. Francisco también estuvo en Colombia, Cuba y México. ¿Cuándo vendrá a la Argentina? Es la pregunta del millón.
El país se parece cada vez a una olla a presión que está a punto de estallar. Exfuncionarios presos por casos de corrupción, gremialistas acusados de lavado de dinero y evasión, fuertes subas de impuestos que golpean duramente el bolsillo de la gente, salarios que no alcanzan y la inflación que no puede ser controlada conforman, en un marco de fuerte tensión y violencia, un cocktail realmente explosivo. Tras la reforma previsional, cayó notoriamente la imagen de Macri. El Presidente sabe que, si bien pudo sacar en el Congreso la ley jubilatoria, en la calle hay descontento social por este tema. De ahí que pateó para marzo el tratamiento de otra reforma clave: la laboral. Es que los gobernadores peronistas empezaron a tomar distancia de una ley que también generará mucho ruido. En la Casa Rosada no quieren que el costo político se profundice y termine esmerilando la figura del Presidente. En ese sentido, Luis Barrionuevo advirtió: “(Fernando) De la Rúa y (Raúl) Alfonsín atacaron a los sindicatos y no terminaron su mandato”. Macri termina sus vacaciones y ahora le espera una agenda internacional. El primer mandatario busca sumar puntos a nivel mundial para mostrar una nueva Argentina y, a la vez, alimentar su sueño reeleccionista. Ya lo señaló Carlos Melconian: “Para tener una economía sostenida y sustentable hacen falta 6 años más de Macri”. En Balcarce 50 están trabajando para ello. Sin embargo, habrá que ver cómo el Presidente sortea los distintos problemas que tiene en el plano interno. No es fácil gobernar la Argentina y, sobre todo, cuando el peronismo está en la oposición. “La gestión de Macri es un fiasco”, disparó ayer Alberto Fernández. Si la figura presidencial se desgasta de acá al 2019, en el gobierno nacional tienen un Plan B que se llama María Eugenia Vidal. Aunque ella lo niega.
Juan Schiaretti no quiere que el malestar popular por la ley previsional lo lleve puesto. Por eso se despegó de la administración macrista y decidió tomarse unos días de vacaciones en el extranjero. Es que el horno no está para bollos. Y los políticos lo saben. Un ejemplo de ello es que este año el Festival de Jesús María no fue una vidriera de funcionarios y legisladores como otras veces. Hubo muchos faltazos por temor a las silbatinas. Schiaretti buscará repetir como gobernador. Pero para tal fin va a tener que articular a todo el peronismo. Será todo un arduo trabajo el que le tocará. Paralelamente, habrá que ver qué hará finalmente José Manuel de la Sota. Algunos dicen que podría intentar de nuevo la presidencia, en tanto que otros no lo descartan para la gobernación.
Juan Manuel Llamosas se tomó una semana de vacaciones. Si bien lo reemplaza Silvio Rasmusen y desde mañana Darío Fuentes, el intendente dejó a dos de sus hombres de confianza en el Palacio: Mauricio Dova y Camilo Vieyra. Es que no quiere tener ninguna sorpresa. El 2018 será un año duro en general y Río Cuarto no va a ser la excepción. “El intendente hará hincapié en la gestión. Tenemos muchas obras y programas sociales, educativos y culturales por desarrollar”, sostienen en el entorno llamosista. El proyecto político de Llamosas es de ocho años. “Juan Manuel no tiene otra alternativa que buscar su reelección”, comentan por lo bajo en el Palacio en estos días de verano. El intendente no lo dirá públicamente. Pero su accionar va en ese sentido.
El país se parece cada vez a una olla a presión que está a punto de estallar. Exfuncionarios presos por casos de corrupción, gremialistas acusados de lavado de dinero y evasión, fuertes subas de impuestos que golpean duramente el bolsillo de la gente, salarios que no alcanzan y la inflación que no puede ser controlada conforman, en un marco de fuerte tensión y violencia, un cocktail realmente explosivo. Tras la reforma previsional, cayó notoriamente la imagen de Macri. El Presidente sabe que, si bien pudo sacar en el Congreso la ley jubilatoria, en la calle hay descontento social por este tema. De ahí que pateó para marzo el tratamiento de otra reforma clave: la laboral. Es que los gobernadores peronistas empezaron a tomar distancia de una ley que también generará mucho ruido. En la Casa Rosada no quieren que el costo político se profundice y termine esmerilando la figura del Presidente. En ese sentido, Luis Barrionuevo advirtió: “(Fernando) De la Rúa y (Raúl) Alfonsín atacaron a los sindicatos y no terminaron su mandato”. Macri termina sus vacaciones y ahora le espera una agenda internacional. El primer mandatario busca sumar puntos a nivel mundial para mostrar una nueva Argentina y, a la vez, alimentar su sueño reeleccionista. Ya lo señaló Carlos Melconian: “Para tener una economía sostenida y sustentable hacen falta 6 años más de Macri”. En Balcarce 50 están trabajando para ello. Sin embargo, habrá que ver cómo el Presidente sortea los distintos problemas que tiene en el plano interno. No es fácil gobernar la Argentina y, sobre todo, cuando el peronismo está en la oposición. “La gestión de Macri es un fiasco”, disparó ayer Alberto Fernández. Si la figura presidencial se desgasta de acá al 2019, en el gobierno nacional tienen un Plan B que se llama María Eugenia Vidal. Aunque ella lo niega.
Juan Schiaretti no quiere que el malestar popular por la ley previsional lo lleve puesto. Por eso se despegó de la administración macrista y decidió tomarse unos días de vacaciones en el extranjero. Es que el horno no está para bollos. Y los políticos lo saben. Un ejemplo de ello es que este año el Festival de Jesús María no fue una vidriera de funcionarios y legisladores como otras veces. Hubo muchos faltazos por temor a las silbatinas. Schiaretti buscará repetir como gobernador. Pero para tal fin va a tener que articular a todo el peronismo. Será todo un arduo trabajo el que le tocará. Paralelamente, habrá que ver qué hará finalmente José Manuel de la Sota. Algunos dicen que podría intentar de nuevo la presidencia, en tanto que otros no lo descartan para la gobernación.
Juan Manuel Llamosas se tomó una semana de vacaciones. Si bien lo reemplaza Silvio Rasmusen y desde mañana Darío Fuentes, el intendente dejó a dos de sus hombres de confianza en el Palacio: Mauricio Dova y Camilo Vieyra. Es que no quiere tener ninguna sorpresa. El 2018 será un año duro en general y Río Cuarto no va a ser la excepción. “El intendente hará hincapié en la gestión. Tenemos muchas obras y programas sociales, educativos y culturales por desarrollar”, sostienen en el entorno llamosista. El proyecto político de Llamosas es de ocho años. “Juan Manuel no tiene otra alternativa que buscar su reelección”, comentan por lo bajo en el Palacio en estos días de verano. El intendente no lo dirá públicamente. Pero su accionar va en ese sentido.