La máxima autoridad de la casa de altos estudios local, la rectora Marisa Rovera, fue contundente al inicio de la marcha: "La consigna vuelve a ser la defensa del sistema universitario público argentino y de la ciencia nacional". Con la firmeza de quien gestiona en la escasez, Rovera insistió en la "exigencia sostenida y el pedido de cumplimiento inmediato de la Ley de Financiamiento Universitario", un reclamo que hoy une a rectores, docentes y estudiantes de todo el país.
Durante el recorrido de la marcha, De Rivas aseguró que participa de la convocatoria “con la convicción” de defender una de “las instituciones más nobles” que tiene el país.
Además, sostuvo que “defender la universidad también es defender la democracia” y cuestionó el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
“Si el Congreso sancionó una ley y no se cumplió, y la Justicia ordenó su cumplimiento y no se quiere hacer, no se puede defender la libertad”, manifestó.
Por su parte, Llamosas también defendió la educación pública y destacó el valor que tiene la universidad para la comunidad. “Río Cuarto tiene un antes y un después con la universidad”, expresó el exintendente.
Lo más impactante de esta cuarta marcha no es solo el número de asistentes, sino la convicción. Es la cuarta, pero el grito del reclamo se oye aún más. En un país que parece anestesiado por las crisis sucesivas, la comunidad universitaria riocuartense demuestra que no se ha acostumbrado al ajuste. Defenderla no es un acto partidario; es un acto de supervivencia cultural. Hoy, Río Cuarto marchó para que el futuro no sea un privilegio de pocos, sino un derecho de todos y para todos.