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De la camicleta a la bici sin rueditas

Nicolás Olmedo hace más de dos décadas y media que enseña el arte de saltar: el bicicross
 
Nicolás Olmedo lleva más de veinte años enseñando bicicross. Una práctica que ha tenido un notable crecimiento en nuestra ciudad, pero como toda actividad tiene sus secretos y es por ello que PUNTAL lo entrevistó en el espacio Haciendo escuela para conocer cómo es el proceso desde que un niño llega y hasta que comienza a competir.

- Lo de la camicleta es nuevo, ¿es una ventaja?

- La camicleta ha sido un invento muy bueno y en los últimos años ha tenido una repercución muy grande. Antes se tenía un concepto de ponerle las ruiditas a la bicicleta para que el niño aprendiera a andar, pero estas crean una falsa estabilidad porque el niño pone el cuerpo del lado inapropiado para doblar y cuando se le sacan las rueditas el nene tendrá que invertir la polaridad para doblar y se cae.

Con la camicleta los pequeños hacen una especie de péndulo con los pies y así buscan el equilibrio y cuando pasan a una bicicleta es mucho más rapido el aprendizaje después cuando comienzan a pedalear.

- ¿Qué es lo primero que se les enseña?

- Para hacer la disciplina el chico tiene que saber andar en bicicleta sin rueditas, si bien se ha sumado una categoría de camicletas como para ir incorporándolos a la actividad, largándolos desde la mitad o del último cuarto de la pista con los obstáculos más fáciles.

Se les enseña el bicicross como un juego. Puede ser dentro o afuera de la pista y hay varias formas de hacerlo. Puede ser jugando a la mancha, con una pelota y juegan al fútbol, no pueden tocar el piso con los pies y pueden impulsar la pelota con cualquier parte del cuerpo y también con la bicicleta. Y sino se hacen pruebas de relevos. 

Muchos van a la pista a saltar. Hay que hacerlos saltar. El que lo hace más alto y más largo, pero primero sin la bicicleta y luego con ella pero con obstáculos que no sea peligrosos como una tabla, una ramita, un conito, una pelota.  Se trata de chicos y hasta los 12 años hay que entretenerlos y no centrarlos tanto en la competencia. Todo esto se realiza en espacios más amplios.

- ¿Cuándo pasan a la pista?

- Una vez que tiene el equilibrio se pasa a la pista y se comienza copiando el terreno tomando la parte más rápida con las dos ruedas en el suelo.

Después se  avanza con los saltos, empiezan a vivenciar la sensación del aire, que es lo más lindo de esta práctica.

Luego se hace un trabajo de la técnica del salto y siempre se busca hacer la menor parábola posible, lo más bajo y recto posible, para ganar distancia y velocidad. Esta es una especialidad que gana el que más rápido llega a la meta.

- ¿Cómo es el proceso de aprender largar desde el partidor?

- Como todo. Primero jugando, de a pie, para que le vayan sacando el miedo a la altura. Suben y bajan corriendo. Luego se le incorpora la bicicleta y se los va largando frenándolos y de distancias menores hasta llegar a la chapa. Esto lleva meses de aprendizaje. Todos se puede, con voluntad y es fuerzo se aprende.

Hay que tener en cuenta que el partidor para un piloto Challenger está a uno 5,40 metros y para un Junior o Elite a 7.40 metros, con una pendiente de 35 grados.

Para que tengan una idea, los más avezados llegan a uno 60 o 70 kilómetros por hora y cuando hay un accidente los golpes son muy grandes es por ello hay que tener muy cuidado. 



Darío Pablo Palacio