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Francisquelli contó los procesos en la formación de un nadador

Lo importante es que vayan a divertirse y siempre tengan ganas de volver”
 
Se dice que la natación es una de las disciplinas más completas. Se puede comenzar a muy temprana edad y practicarla durante muchos años.

El entrenador Nicolás Francisquelli, en el denominado espacio Haciendo escuela, nos contó cuáles son los procesos por los que pasa un nadador desde que se inicia hasta que llega a la competición.

“Hay cuatro grandes estructuras dentro de lo que es la formación a largo plazo de un nadador.

La natación como actividad puede comenzar a temprana edad, convengamos que como una actividad lúdica puede empezar una vez que cicatrizó el cordón umbilical, esto es la estimulación temprana.

Después hay una etapa que se denomina preescolar que va de los 3 a los 5 años. Luego viene una franja entre los 6 y los 8 años, etapa que nosotros le llamamos formativa. Lo que buscamos allí es la formación acuática básica de iniciación. En esta instancia, el chico va a adquirir los primeros conceptos en cuanto a la técnica de nado, que tiene que ver con la adquisición de diferentes estilos, pero de forma global”, comentó.



Aprender a entrenar



“Otra es la que va de los 9 y 11 años, a la que nosotros le llamamos de aprender a entrenar. Ahí el chico empieza a adquirir ciertas habilidades motrices un poco más exigentes que en la primera etapa y, en cuanto a lo técnico, se realizan ajustes con los que se busca que el nadador adquiera las habilidades de los cuatro estilos.

Y en cuanto a lo fisiológico, empezamos a desarrollar lo que nosotros, dentro del entrenamiento, le llamamos la resistencia de base o capacidad aeróbica de base. 

Ahí es cuando el chico comienza a aprender a controlar su pulso, a determinar los distintos ritmos de nado, a baja, a media y alta velocidad.

Se empieza a aprender a entrenar, a conocer su cuerpo. Por eso es fundamental que el nadador vaya conociendo sus habilidades.

Puede que haya un chico que aprenda a nadar a los diez años, pero es como en todo deporte, el que lo hace de más chico tiene un bagaje motor que no es el mismo que aquel que lo hizo más grande”, dijo.



Entrenar por entrenar



“Luego viene una franja de los 12 a los 16 años que se le llama entrenar por entrenar, en la que ya los objetivos son un poco más altos y las exigencias técnicas también. Ahí empezamos en la etapa de competencia con objetivos.

Es acá donde nosotros empezamos como parte pedagógica importante el de proponerse una meta y asumir ciertos compromisos porque lo que tiene como característica la natación es que es un deporte que requiere de muchas horas de entrenamiento. 

Es  esta una disciplina de resistencia al ciento por ciento. Hay que tener en cuenta que nosotros entramos a un medio, que es el agua, que es mil veces más densa que el aire, y debemos desplazarnos allí con ciertas adaptaciones, ya que nosotros somos terrestres y no nacimos para estar en una posición horizontal. Entonces se requiere de adaptaciones permanentes y es por eso que este es un deporte en que la sistematización y la continuidad del proceso son claves.

También se comienza con la enseñanza de perseguir, alcanzar, luchar, ganar y volver a ganar.

Es un proceso muy importante en el que nosotros empezamos a marcarle al chico perseguir esa meta, de luchar por ella, de buscar ganar y de intentar volver a ganar.

Porque ahí es donde está el verdadero desafío”, precisó.



Entrenar para competir



“Por último viene la etapa que nosotros la llamamos de entrenar para competir, desde los 15 a 16 años, que luego se suele subdividir a los 19 que se la denomina entrenar para ganar y ya estamos hablando de un proceso que se va acompañando con los resultados.

Algo clave que hay que remarcar que en esta etapa es que ciento por ciento técnica y requiere de mucho entrenamiento con metas claras”, concluyó.