Pascualito primero: rey
Pérez debutó en el profesionalismo cuando tenía 26 años, en 1952, cuatro años después de haber ganado la medalla olímpica
Seguramente, los juglares existen en el país. Lo que es más o menos seguro es que no hay noticias que lo sean al estilo de la Edad Media, cuando cantaban las andanzas hechas leyenda de determinados personajes de la historia. Robin Hood, por ejemplo
Esas historias que llegaban más allá de las fronteras, sobre las guerras, las batallas y sus resultados. En aquellos tiempos los juglares contaban lo que ocurría, trasladaban a la población los acontecimientos.
Eran un adelanto de lo que son los servicios informativos de las radios, los canales de televisión y los diarios. Hoy, con cierto formalismo en la vestimenta (nada que ver con aquellos de la Edad Media), los modernos comunicadores sueltan a raudales informaciones de todo tipo y de todo el mundo.
Con un poquito de imaginación y colocando a esos preciosos trovadores, instrumento en mano; digamos que se contaba allá por 1926, en Rodeo de La Cruz, departamento de Guaymallén, Mendoza, el nacimiento de un pequeño gladiador, del primer campeón del mundo de boxeo que tendría la Argentina. Los juglares imaginarios le cantaban a Pascual Nicolás Pérez. Pascualito nació el 4 de mayo de ese 1926 y murió a los 50 el 22 de enero de 1977.
Sentados a la mesa de un bar, los parroquianos amantes del pugilismo colocarán a discusión sus gustos, sus campeones, su ranking de mejores. Y arriba, no necesariamente primero, pero siempre entre los mejores, estará mencionado Pascual Pérez.
Pascualito fue campeón olímpico durante una trayectoria amateur excepcional. Se coronó el 13 de agosto de 1948 en el Empire Pool de Wembley, en Londres, siendo el sexto boxeador nacional en disfrutar de la gloria olímpica, en el historial de los Juegos.
Encuadrado en la categoría mosca, derrotó por puntos al italiano Espartaco Bandinelli, en la misma jornada, en la cual, otro argentino, Rafael Iglesias, ganaba la medalla dorada en división pesados, al noquear en el segundo asalto al sueco Nilsson. Ya Pascualito despertaba admiración. Eran tiempos en los que los pugilistas tenían un largo camino por recorrer en el campo aficionado, hasta llegar al profesionalismo. Y el dato de su debut en el campo rentado corrobora esto: Pascual Pérez debutó en el profesionalismo, cuando tenía 26 años, en 1952, esto es cuatro años después de haber ganado la medalla olímpica. Su aparición en el profesionalismo se produjo en Avellaneda el 5 de diciembre de 1952, y en esa pelea venció por abandono en el cuarto asalto a José Ciorino. Y se vislumbraba en el país la chance mundialista para el pequeño héroe mendocino. En noviembre de 1954, cuando en el fútbol argentino, Boca iba a ganar un campeonato entre medio de cinco, obtenidos por River; Pascual Pérez tuvo su posibilidad. Y la aprovechó con creces.
Fue la jornada del 26 de noviembre de 1954. Viernes. En un estadio al aire libre, el Korakuen, y con una temperatura de doce grados, en Tokio, el argentino, de 28 años, se consagró campeón mundial mosca. Superó por puntos en quince vueltas y en fallo unánime al japonés Yoshio Shirai. Pérez pesó 48,810 kg y Shirai 50,510 kg. Las tarjetas le otorgaron la victoria de esta manera: Sullivan (EE.UU.) 146-139, Hayashi (Japón) 146-134, y la curiosidad es que la otra tarjeta era de de un periodista de Associated Press, 143-140. Argentina tenía su primer campeón mundial de boxeo.
Su campaña profesional fue de 92 combates (84 victorias, 7 derrotas y un empate), en los cuales ganó 57 peleas por nocaut, récord que lo ubica en un selecto grupo de boxeadores que han obtenido más de 50 nocauts. Realizó nueve defensas exitosas del título mundial. En total obtuvo 18 títulos entre el amateurismo y el campo rentado. Está considerado como uno de los tres más grandes boxeadores de la historia del peso mosca. En 1955 fue premiado con el Premio Olimpia de Oro. En 1977 Pascual Pérez ingresó al primer Salón Internacional de la Fama del Boxeo organizado por la revista Ring. En 1995, el Salón de la Fama de Canastota hizo lo mismo, donde está incluido junto a Carlos Monzón, Nicolino Locche y Víctor Galíndez, entre los boxeadores argentinos. En 2004, fue declarado campeón sudamericano, de oficio, por la Confederación Sudamericana de Boxeo.
El Palacio del Boxeo de Mendoza, de la Federación Mendocina de Boxeo, reabierto en 2007, lleva su nombre.
En 1954, Rafael Lauría (letra), Héctor Mauré (música) y Sergio Gasparini (música) le compusieron un tango, titulado “Al gran campeón”, grabado por Héctor Mauré, parte de cuya letra dice: "Pascualito, criollo guapo, sos nuestro primer campeón. Hoy los pechos argentinos están llenos de emoción".
Hay que pensar que el pugilismo nacional, desde la epopeya de Luis Ángel Firpo, creció diariamente y la victoria de Pascualito apuntaló su popularidad.
Y desde el mítico Justo Suárez mucho antes, pasando por los duelos entre Gatica y Prada, la valentía del Eduardo Lausse, la calidad de Cirilo Gil, la historia, desde Pascual Pérez, en el 54, recién tuvo su continuidad en título mundial, con Accavallo en el 66, doce años después que Pérez, lo que hace al homenajeado de esta página, más grande y pionero.
En 1964, en el Gimnasio Nacional de Panamá, Pascualito, con 37 años, subió por última vez a un ring para combatir profesionalmente. Perdió por nocaut técnico en el sexto asalto, ante el panameño Eugenio Hurtado. Murió joven, a los 50 años de edad, el 22 de enero de 1977, a las 14.45 como consecuencia de una insuficiencia hepática-renal, en la Clínica Cormillot; el parte médico anunciando su defunción está firmado por el doctor Alberto Cormillot.
Los mismos juglares que cantaron imaginariamente su nacimiento en Rodeo de la Cruz, en 1926, entregaron con tristeza la noticia al mundo. Pascual descansaba. Su músculo durmió para siempre, su valentía pasó a ser leyenda y su nombre quedó marcado en la historia del boxeo mundial.
Segundos afuera, Pascualito primero. Rey.
Esas historias que llegaban más allá de las fronteras, sobre las guerras, las batallas y sus resultados. En aquellos tiempos los juglares contaban lo que ocurría, trasladaban a la población los acontecimientos.
Eran un adelanto de lo que son los servicios informativos de las radios, los canales de televisión y los diarios. Hoy, con cierto formalismo en la vestimenta (nada que ver con aquellos de la Edad Media), los modernos comunicadores sueltan a raudales informaciones de todo tipo y de todo el mundo.
Con un poquito de imaginación y colocando a esos preciosos trovadores, instrumento en mano; digamos que se contaba allá por 1926, en Rodeo de La Cruz, departamento de Guaymallén, Mendoza, el nacimiento de un pequeño gladiador, del primer campeón del mundo de boxeo que tendría la Argentina. Los juglares imaginarios le cantaban a Pascual Nicolás Pérez. Pascualito nació el 4 de mayo de ese 1926 y murió a los 50 el 22 de enero de 1977.
Sentados a la mesa de un bar, los parroquianos amantes del pugilismo colocarán a discusión sus gustos, sus campeones, su ranking de mejores. Y arriba, no necesariamente primero, pero siempre entre los mejores, estará mencionado Pascual Pérez.
Pascualito fue campeón olímpico durante una trayectoria amateur excepcional. Se coronó el 13 de agosto de 1948 en el Empire Pool de Wembley, en Londres, siendo el sexto boxeador nacional en disfrutar de la gloria olímpica, en el historial de los Juegos.
Encuadrado en la categoría mosca, derrotó por puntos al italiano Espartaco Bandinelli, en la misma jornada, en la cual, otro argentino, Rafael Iglesias, ganaba la medalla dorada en división pesados, al noquear en el segundo asalto al sueco Nilsson. Ya Pascualito despertaba admiración. Eran tiempos en los que los pugilistas tenían un largo camino por recorrer en el campo aficionado, hasta llegar al profesionalismo. Y el dato de su debut en el campo rentado corrobora esto: Pascual Pérez debutó en el profesionalismo, cuando tenía 26 años, en 1952, esto es cuatro años después de haber ganado la medalla olímpica. Su aparición en el profesionalismo se produjo en Avellaneda el 5 de diciembre de 1952, y en esa pelea venció por abandono en el cuarto asalto a José Ciorino. Y se vislumbraba en el país la chance mundialista para el pequeño héroe mendocino. En noviembre de 1954, cuando en el fútbol argentino, Boca iba a ganar un campeonato entre medio de cinco, obtenidos por River; Pascual Pérez tuvo su posibilidad. Y la aprovechó con creces.
Fue la jornada del 26 de noviembre de 1954. Viernes. En un estadio al aire libre, el Korakuen, y con una temperatura de doce grados, en Tokio, el argentino, de 28 años, se consagró campeón mundial mosca. Superó por puntos en quince vueltas y en fallo unánime al japonés Yoshio Shirai. Pérez pesó 48,810 kg y Shirai 50,510 kg. Las tarjetas le otorgaron la victoria de esta manera: Sullivan (EE.UU.) 146-139, Hayashi (Japón) 146-134, y la curiosidad es que la otra tarjeta era de de un periodista de Associated Press, 143-140. Argentina tenía su primer campeón mundial de boxeo.
Su campaña profesional fue de 92 combates (84 victorias, 7 derrotas y un empate), en los cuales ganó 57 peleas por nocaut, récord que lo ubica en un selecto grupo de boxeadores que han obtenido más de 50 nocauts. Realizó nueve defensas exitosas del título mundial. En total obtuvo 18 títulos entre el amateurismo y el campo rentado. Está considerado como uno de los tres más grandes boxeadores de la historia del peso mosca. En 1955 fue premiado con el Premio Olimpia de Oro. En 1977 Pascual Pérez ingresó al primer Salón Internacional de la Fama del Boxeo organizado por la revista Ring. En 1995, el Salón de la Fama de Canastota hizo lo mismo, donde está incluido junto a Carlos Monzón, Nicolino Locche y Víctor Galíndez, entre los boxeadores argentinos. En 2004, fue declarado campeón sudamericano, de oficio, por la Confederación Sudamericana de Boxeo.
El Palacio del Boxeo de Mendoza, de la Federación Mendocina de Boxeo, reabierto en 2007, lleva su nombre.
En 1954, Rafael Lauría (letra), Héctor Mauré (música) y Sergio Gasparini (música) le compusieron un tango, titulado “Al gran campeón”, grabado por Héctor Mauré, parte de cuya letra dice: "Pascualito, criollo guapo, sos nuestro primer campeón. Hoy los pechos argentinos están llenos de emoción".
Hay que pensar que el pugilismo nacional, desde la epopeya de Luis Ángel Firpo, creció diariamente y la victoria de Pascualito apuntaló su popularidad.
Y desde el mítico Justo Suárez mucho antes, pasando por los duelos entre Gatica y Prada, la valentía del Eduardo Lausse, la calidad de Cirilo Gil, la historia, desde Pascual Pérez, en el 54, recién tuvo su continuidad en título mundial, con Accavallo en el 66, doce años después que Pérez, lo que hace al homenajeado de esta página, más grande y pionero.
En 1964, en el Gimnasio Nacional de Panamá, Pascualito, con 37 años, subió por última vez a un ring para combatir profesionalmente. Perdió por nocaut técnico en el sexto asalto, ante el panameño Eugenio Hurtado. Murió joven, a los 50 años de edad, el 22 de enero de 1977, a las 14.45 como consecuencia de una insuficiencia hepática-renal, en la Clínica Cormillot; el parte médico anunciando su defunción está firmado por el doctor Alberto Cormillot.
Los mismos juglares que cantaron imaginariamente su nacimiento en Rodeo de la Cruz, en 1926, entregaron con tristeza la noticia al mundo. Pascual descansaba. Su músculo durmió para siempre, su valentía pasó a ser leyenda y su nombre quedó marcado en la historia del boxeo mundial.
Segundos afuera, Pascualito primero. Rey.