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"Las madres nos dicen que sólo a veces les pueden dar de comer a sus hijos"

Rodolfo Franco es un médico que trabaja desde hace una década, acompañando en los controles de salud a miembros de comunidades wichí en Salta. Este año, por la crisis en pandemia, también entregó alimentos para evitar que los niños caigan en la desnutrición

En un contexto crítico, con muchas complicaciones para las comunidades de pueblos originarios durante la pandemia, la falta de trabajo y los problemas de alimentación infantil, son las más preocupantes en el norte argentino. Rodolfo Franco, un médico que se desempeña en la zona desde hace casi una década, concentra los esfuerzos en dar atención a la salud de los miembros de Misión Chaqueña, mientras lucha la batalla contra la desnutrición.

“En este momento, el problema principal es la falta de trabajo, como pasa en todos lados, está paralizado. El poco trabajo que tenían con la venta de artesanías y muebles de madera, ya que todo aquí gira en torno al monte y la madera que les dan los árboles, ahora no pueden hacer nada, porque no hay ventas”, indicó el médico en diálogo con Puntal, y agregó: “Por lo tanto, hay familias que no tienen nada para comer, y con mi mujer hace un año que estamos haciendo comedor dos veces por semana en mi casa, y cuando podemos repartimos algo de comida, cuando tenemos mucha sémola, arroz o fideos, para que la gente pueda cocinar en sus casas”.

Franco da cuenta de lo complicado que es el escenario actual, y explica: “A veces, tenemos donaciones, como el lunes próximo, que recibiremos a gente de Salta que nos traerá ropa. Hay muchas dificultades, porque los vecinos de las comunidades quieren que haya para todos, como nos pasó semanas atrás, que llegó un camión desde Tucumán, con ropa y comida, y todos querían algo. Yo les explicaba que para todo el pueblo necesitábamos 5 camiones, con uno solo no alcanza, seguramente muchas familias se quedan sin recibir su aporte”.

- En un contexto como el actual, las necesidades son muchas y puede resultar insuficiente cualquier ayuda.

- Sí, las necesidades son demasiadas, en la comunidad hay una economía de subsistencia, con las artesanías no es que ganan como para irse de vacaciones, les alcanza con lo justo como para comer. No pueden tampoco comprar chapas o elementos de construcción, por eso todas las viviendas están hechas con silobolsas o nylon. Vemos casos de mucha vulnerabilidad, y situaciones como esta crisis impiden que ellos puedan vender las cosas que hacen en madera, que son hermosas.

Franco es médico desde hace 43 años y viene trabajando desde hace tiempo con las comunidades del chaco salteño, actualmente ha focalizado sus esfuerzos en Misión Chaqueña, pero hasta hace tiempo también lo hacía en Carboncitos. “Vivo a 5 kilómetros de la comunidad, rápidamente estoy allí o si me necesitan me buscan”, explicó el médico, quien indicó que originalmente llegó al norte, con el objetivo de atender la salud de los miembros de los pueblos originarios, pero con el contexto de pandemia sumó el trabajo de asistencia alimentaria.

“Empezamos a dar estas ayudas, porque cuando atendíamos a las madres que nos traían sus hijos y les preguntábamos si habían comido, porque los veíamos con un peso muy bajo, nos indicaban que solamente comían en algunas oportunidades”, explicó Franco, quien indicó que, ante esta situación, fue que decidieron abrir las puertas de su hogar para comenzar a dar alimento a estas familias. “Hacemos comida como para más de 200 personas, porque van a comer 150 y llevan tuppers para llevar a sus hogares”, completó el médico.

- En este contexto de pandemia, sin las escuelas que aportaban parte de la comida diaria de los niños, ¿la desnutrición es el problema más preocupante?

- Desde la escuela, que antes les daban porciones muy pequeñas, durante la pandemia les entregan unos bolsones algunas semanas, con harina, arroz, yerba, entre otras cosas. De todas formas, en verano no les están acercando nada. Son bolsones que eran para toda la familia y no les alcanzaban ni una semana. Tenemos a 110 chicos con muy bajo peso, y por el momento no hemos tenido casos fatales de desnutrición como el año pasado, en el que fallecieron varios niños más al norte. Por ahora, venimos evitando la muerte de los pequeños.

Ante este escenario crítico, Franco convocó al equipo de trabajo de la ONG Conin, que cada 15 días controlan a los niños que están en peor estado de mal nutrición. “También, desde organizaciones como Deuda Interna, nos envían recursos para compras que se hacen en las localidades próximas, yo las busco y las distribuyo a las familias de Misión Chaqueña”, comentó, mientras que destacó que también hay otros comedores que ayudan en el lugar.

- ¿Desde el Estado reciben algún tipo de ayuda?

- La Provincia maneja un plan de Nación, que les manda unos bolsones interesantes de 17 kilos de comida, pero en Salta manejan una modalidad propia, que le reparte solamente a las familias con embarazadas, personas con discapacidad y a las que tienen muchos hijos, y al resto no les da nada. Ahora estoy gestionando con funcionarios de Nación para que se cambie esta modalidad y lleguen a más familias.

El médico trabaja con las comunidades desde hace 8 años, cuando se mudó desde Buenos Aires y “cumplí mi sueño de joven de ser médico de los indios del norte, algo que yo le decía a mi abuelo, que quería ser médico como mi papá y que vendría a trabajar aquí”, relató, mientras que aseguró que fue una decisión que tomó rápidamente, lo que fue lento fue que lo incorporaran a trabajar por su edad, “pero, finalmente, conseguí el trabajo y desde entonces pude estar en las comunidades”, completó.

- ¿Qué sucede con el Covid-19 en las comunidades? ¿Han detectado muchos casos?

- Hemos tenido algunos casos, pero leves. De todas formas, tengo la sospecha de que toda la comunidad está contagiada, pero de manera asintomática. No se hacen hisopados ni nada, porque estamos abandonados por el sistema de salud de Salta. Hemos hablado con los directivos de los hospitales, pero nunca nos llaman para ver si necesitamos algo, nos tienen como un náufrago en una isla desierta.

Misión Chaqueña es una comunidad numerosa, se estima que tiene más de 4 mil habitantes, “hay un grupo de agentes sanitarios que mandaron desde Embarcación (localidad cercana), que estarán recorriendo todas las casas para hacer un relevamiento serio de las familias del lugar”, explicó sobre los trabajos que están desarrollando allí.

Franco explicó que una gran solución para el lugar y el problema del alimento sería el de armar huertas en los hogares, porque la tierra es muy fértil, pero llueve poco y los pozos de agua son insuficientes incluso para el consumo de las personas. “Desde marzo a noviembre no llueve nada, y los pozos alcanzan sólo para tomar y no para regar, es otro problema que estamos tratando de solucionar desde hace tiempo”, completó el médico.