La polémica por el médico trucho que trabajó para el Centro de Operaciones de Emergencias y el Municipio de Río Cuarto no para de crecer. En las últimas horas, a partir de los reproches que recibieron por no haber difundido la situación irregular en el momento en el que fue detectada, es decir, hace más de un mes, desde el gobierno de Llamosas aclararon que mantuvieron el caso en reserva para no entorpecer la investigación y evitar que Ignacio Nicolás Martín (24) se fugue.
En diálogo con Puntal, el jefe de Gabinete local, Julián Oberti, señaló que cumplieron con todos los pasos previstos ante este tipo de cuestiones y afirmó que no han recibido denuncias por hechos de mala praxis a instancias del sujeto que llegó a la ciudad en agosto pasado de la mano del doctor Diego Almada (interventor delCOE).
“Hicimos todo lo que era de nuestra competencia. Denunciamos a Martín ante el Ministerio de Salud de la Provincia de Córdoba y también frente al Consejo de Médicos, que es el organismo que tiene el control de la matrícula médica. Además, nos hemos puesto a disposición de la Justicia para colaborar con la investigación. Queremos que el caso se pueda dirimir para lograr un castigo para este supuesto médico que ha causado una estafa”, sentenció Oberti.
-¿Cómo se dieron cuenta de que era un médico falso?
-Fue a raíz de las sospechas de los integrantes del equipo de salud con los que él trabajaba. Ellos empezaron a dudar de la idoneidad de este delincuente a partir de charlas que mantuvieron y alertaron sobre la situación al secretario de Salud, el doctor Marcelo Ferrario. Se hicieron las averiguaciones correspondientes y el Consejo de Médicos confirmó que (Martín) no estaba registrado en ningún lado y que utilizaba la matrícula de una médica.
-¿Por qué se quedó en Río Cuarto y no se fue con la gente del COE de Córdoba?
-Se ve que se sintió más impune o protegido. Pidió quedarse y, a raíz de la falta de personal médico, siguió cumpliendo funciones relacionadas con los procedimientos de Covid-19. En ese marco, ante la necesidad de contar con más personal médico, se evaluó la posibilidad de contratarlo bajo una locación de servicio. Fue ahí cuando se hicieron las averiguaciones y se decidió no contratarlo al tomar conocimiento de que no era un médico. Cuando él se dio cuenta de la situación, en menos de 24 horas desapareció de la ciudad.
-¿Les dio algún tipo de explicación?
-No. El doctor Ferrario quiso entrevistarlo, pero (Martín) ya se había ido de la ciudad. Desapareció de golpe, por lo que nos despertó muchas más sospechas sobre su situación. Por suerte, los médicos que estaban con él lograron desenmascararlo.
-Se dijo que Martín firmó recetas y que cubrió guardias en los dispensarios del Municipio…
-Alcanzó a cubrir tres guardias de Covid-19 en los dispensarios, pero fueron hechos muy eventuales. El Municipio le pagó por esos servicios.
-¿El hecho de que el falso médico haya firmado recetas trabajando para el Municipio puede generar complicaciones para el Estado local?
-Esto sucedió hace 30 días y no hemos tenido ninguna denuncia. El caso se develó por la sospecha de los médicos que trabajaban con él y no por denuncias de particulares por mala praxis.
-¿Hubo un exceso de confianza por parte del Municipio?
-Lo que sucede es que Martín venía cumpliendo tareas con el equipo de trabajo del Ministerio de Salud de la Provincia de Córdoba. Había estado trabajando en los brotes de Villa Dolores y Oliva. Él entró como médico voluntario al equipo del COE y en ese marco se presentó en Río Cuarto. En esa línea es que él estaba contratado por el Ministerio de Salud y no por el Municipio. (Martín) exhibió DNI y carné de médico falsos. Es decir, se trata de un falsificador profesional, una mente afiebrada, un delincuente común. Son personas que se aprovechan de las debilidades o de los incautos. Este tipo de conductas sociales no son fáciles de prever, aparecen cuando el hecho se ha consumado.
-La oposición ha solicitado que alguna autoridad del Municipio o de la Provincia pague el costo político de este hecho…
-No sé si hay costo político, eso corre por cuenta de la oposición. Nosotros actuamos bajo toda la responsabilidad que nos cabe como funcionarios públicos. Se hizo todo lo que se tenía que hacer. Si en su momento no trascendió públicamente fue porque había secreto de sumario. Cualquier cuestión pública que pudiéramos haber hecho podría haber traído aparejada la fuga de este señor. Podría haber entorpecido la investigación. Se dice que debería haberse hecho público por ser un acto de gobierno y no es así, este episodio no se trata de un acto de gobierno. Esto se trata de un actuar delictivo. Además, no teníamos ninguna denuncia relacionada con algún hecho de mala praxis.

