Una batería de medidas para hacer control de daño
No hay devaluación sin medidas complementarias que intenten al menos morigerar parte de los efectos siempre negativos sobre la población. Esa es una máxima de la política económica que hasta este fin de semana el ministro Sergio Massa no había convalidado. Sin embargo, ya venía advirtiendo y lo ratificó una vez más en su paso por la provincia el viernes pasado, que iba a anunciar un paquete de acciones para compensar los agobiados bolsillos de los argentinos.
Finalmente ayer y a través de las redes sociales, Massa fue publicando una batería de anuncios para hacer control de daño. Porque además, Massa no sólo es ministro de Economía sino especialmente candidato a presidente y empieza a recorrer los últimos 50 días antes de las generales de octubre que lo ubican en una posición compleja para el oficialismo, pero también para Juntos por el Cambio. El triunfo de Javier Milei, por escaso margen en las Paso, abrió una instancia de incertidumbre política que se sumó a la económica desatada tras la devaluación del peso. Ahora, el ministro y candidato activó el plan para intentar recuperar terreno. Está claro que la economía es el eje de la campaña y que incluso en Juntos por el Cambio están tratando de conjugar esa temática mostrando figuras de esa disciplina para seducir al electorado. En ese terreno, la figura del ministro claramente tiene efectos procíclicos sobre la campaña. Si logra con el acuerdo con el FMI y los 7.500 millones de dólares llevar tranquilidad cambiaria hasta las elecciones y con la batería de anuncios lanzados ayer recompone parte del daño ocasionado en los bolsillos, sus pretensiones electorales tendrán mayor fundamento. De lo contrario, su empresa estará en serio riesgo.
Massa dispuso ayer una suma fija de 60 mil pesos para los asalariados formales que se abonará en dos tramos de 30 mil y que será absorbible por las paritarias. Lo percibirán quienes cobran hasta 400 mil netos por mes. Para este último grupo representa el 7,5% de incremento en sus ingresos. Para quienes tienen salarios de 200 mil mensuales implicará un 15%.
En paralelo, el ministro explicó que para las micropymes el Gobierno les devolverá el 100% de las contribuciones patronales de estos meses como compensación del aumento a los trabajadores. Para las pymes, la devolución será del 50% de la contribución, lo que reconoce también las dificultades de algunas empresas en afrontar ese costo laboral en un contexto en el que la economía transita terreno de recesión. La inyección de recursos no sólo recompone los bolsillos de los trabajadores sino que intenta mantener la rueda de la actividad económica girando a la mayor velocidad posible para evitar la profundización de la caída. Un escenario fuertemente recesivo no es el mejor contexto para que un oficialismo vaya a elecciones. Hay que recordar que el consumo en julio cayó 3,6% y ayer la industria pyme mostró un retroceso del 3,2% para el mismo mes. Contener eso también es parte del plan anunciado ayer por Massa.
Es que el largo proceso inflacionario causó un daño importante en el poder adquisitivo de los trabajadores en general. Según el último dato oficial disponible, que corresponde a los haberes de junio y que publicó el Indec este mes, muestra que los salarios públicos tuvieron una mejora interanual del 120%, incluso levemente por encima de los precios, pero los privados aumentaron 110%. El peor escenario es el de los no registrados, con un alza de sólo el 82,4%.
Claro que allí se habla de promedios y dentro de cada categoría hay un abanico amplio de realidades. Además, es un dato de junio. Dentro del sector privado, el aumento de los 60 mil pesos en dos cuotas beneficiará a unos 5,5 millones de trabajadores, según el cálculo que el propio ministro dio ayer a la tarde cuando publicó una serie de videos en Instagram, con las distintas medidas.
Los trabajadores también van a tener la posibilidad de acceder a financiamiento de hasta 400 mil pesos que se acreditará en sus tarjetas de crédito a una tasa que será la mitad de la que se paga en el mercado, según anticipó el mismo ministro. Eso permitirá, en muchos casos, saldar deudas con tasas elevadas y quedarse con una nueva a la mitad del costo financiero. A otros, les permitirá acceder a pesos a un costo que le será ventajoso frente a la inflación.
Para muchos de esos trabajadores, el Gobierno agregó un anuncio más: la suspensión de los aumentos en la medicina prepaga por espacio de noventa días para familias con ingresos mensuales menores a $2 millones. La escalada del precio de las prepagas en relación a los ingresos salariales era otra fuerte preocupación de las familias. Y si bien las empresas de medicina advierten que intentar frenar las cuotas sólo afectará la calidad de los servicios, los prestadores de la salud (médicos y clínicas) también vienen reclamando porque las obras sociales y prepagas no recomponen sus aranceles en línea con la inflación a pesar de la suba de las cuotas que se realizan mensualmente a los afiliados. Ahí hay un foco de conflicto a resolver.
Según se adelantó anoche, esta mañana a las 9 la ministra de Trabajo de la Nación, Kelly Olmos, dará más detalles sobre los beneficios para trabajadores y despejará algunas de las dudas que se suscitaron ayer. Le seguirán otros funcionarios de Anses y ministerios.