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Entrevista a Jorge Alemán: "Hay una idea negativa de libertad que no se hace responsable por el otro"

El psicoanalista y escritor analizó la situación del mundo en pandemia y su relación con el capitalismo. Criticó el rol de la derecha que "llama a salir a marchar" desde una posición narcisista. Consideró que aún es incierto cómo será la vida después del Covid-19.

“Sabemos que va a haber un antes y un después de esta pandemia, hay algo que ha tocado un núcleo real del mundo y es una dimensión traumática que va a atravesar desde la propia existencia de cada uno hasta el orden social que nos determina”, sostiene desde España el psicoanalista y pensador Jorge Alemán, que analiza el contexto mundial, la situación del capitalismo y la oposición que se da entre libertad y responsabilidad. Habla del papel de la derecha en Argentina y la retroalimentación que existe entre los medios de comunicación y la ciudadanía que los consume, “una ausencia de puntos de anclaje en mucha gente que no permite hacer ningún discernimiento ni lecturas de la realidad”, asegura.

El escritor recientemente ha publicado el libro “Pandemónium”, en el que analiza el contexto actual en el que se encuentra el mundo por el Covid-19. “Durante el confinamiento, y sin leer a otros autores, traté de escribir un libro que abordara las distintas conjeturas posibles que se pueden establecer con relación a algo que es absolutamente inédito que es el cruce entre la pandemia y el capitalismo, con distintas posibilidades de lectura, entendiendo que estamos en un momento de comprender y no un momento de concluir, hay muchas posibilidades que aún están abiertas y que necesitan realizar su trayecto”, indica el pensador argentino.

- Se ha dicho mucho de un posible jaque al capitalismo con la pandemia, ¿cree que es así o no se daría en esos términos?

- Yo a eso lo matizaría, porque a esta altura ya no se puede confundir que porque surjan contradicciones internas en el capitalismo, tensiones con relación a las crisis de representación, o a las crisis políticas orgánicas, eso en principio no se conecta causalmente con que el capitalismo no busque lo que siempre busca, que es reproducirse a sí mismo. En el capitalismo puede haber guerra, “Mad Max”, “Blade Runner”, distopía o desastre general, que su maquinaria puede seguir volviendo, una y otra vez, a reproducirse ilimitadamente. Entonces, que se pongan en crisis las representaciones políticas o ciertas ficciones históricas que envolvían al capitalismo, que todo quede alterado por la pandemia, no es suficiente para hablar de un colapso del capitalismo. El capitalismo puede vivir con el colapso. Otra cosa es que surgiera la construcción de un sujeto histórico o un proyecto político que tomara una decisión que ahora es muy difícil de concebir en la que se atravesara al orden capitalista. Sin embargo, vivimos en un período en el que se piensa que el capitalismo en medio de sus contradicciones internas derivaba hacia el socialismo, y es una idea que está puesta en cuestión por la realidad misma. No hay indicios de lo que algunos imaginaban, o de que surgiera un nuevo tipo de solidaridad mundial o mentalidad ecológica.

Alemán considera, no obstante, que “es cierto que hay muchas de esas sensibilidades que están asomando, pero se tendrían que vertebrar y articular en un proyecto político”. El pensador señala sobre la propuesta que suele plantear el cine sobre el capitalismo en escenarios posapocalípticos: “Incluso en esas mismas películas se muestran corporaciones funcionando y algunos que se quedan en un bosque oculto que han logrado salir del programa de las corporaciones, y que los que mandan tratan de cazar de nuevo a los que han quedado excluidos, pero lo que nunca vemos, porque parece ser que es estructuralmente imposible de filmar, es un mundo comunista o socialista distinto a los que se ensayaron en el siglo XX”.

- ¿Considera que hay cambios en las prioridades como enseñanza de lo que nos deja este escenario de pandemia?

- Hay muchas personas que a título personal dicen que sí, que han hecho una experiencia de enseñanzas, pero esto lo tenemos que ver después social y políticamente. Hay quienes aseguran que han dejado de consumir lo que consumían, o han valorizado de otra manera sus relaciones cercanas. O que se han enfrentado de otra manera a su propia finitud, por lo que pueden ser verdaderas experiencias que pueden ser interesantes, pero todavía nos falta el tiempo para comprender el desenlace de las mismas.

Alemán comenta que en donde radica, España, se retoman de nuevo las actividades, “pero en un escenario catastrófico”, dice y agrega: “Esto no se sabe cómo se va a manejar, es muy difícil saber cómo se sale de esto y que traducción política tendrá a la larga”.

El pensador coordinará desde el próximo 16 de septiembre un ciclo de conversaciones solidarias titulado “La época en nosotrxs. Nosotrxs en la época”, iniciativa que con un bono contribución servirá para ayudar a los comedores sociales de toda la provincia de Buenos Aires y que organizan TeCMe (Territorios Clínicos de la Memoria) y la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, junto con un gran número de organizaciones que acompañan la iniciativa (para consultas y más información se puede escribir al mail: nosotrxsenlaepoca@gmail.com).

- ¿Cómo ve la situación de Argentina?

- Creo que el gobierno argentino hizo un esfuerzo notable, el país estaba preparado para que la pandemia fuera una bomba atómica. De hecho, en principio mis amigos epidemiólogos me decían que sería terrible el impacto dada la estructura urbanística y sociológica de Argentina. De todas maneras, se está haciendo notar que en los barrios vulnerables es muy difícil mantener la distancia social, que en los medios de locomoción también, y luego se suma la irresponsabilidad de esta derecha ultra derechizada, que llama a la gente a la calle y no tiene ningún problema de llevarla al sacrificio.

- ¿Cómo analiza el rol de la oposición en este marco?

- Hacen cosas que aquí en España no las hacen ni las ultra derechas, establecer esa línea de complicidad entre los manifestantes en la calle y ministros de Salud, o Educación, los responsables de Buenos Aires, por ejemplo, es una locura que ocurra. Aquí disimulan un poco más, aunque hay una conexión, porque al final todo ese sector nunca está a favor de los gobiernos de izquierda o populares, va todo directamente al receptáculo a este sector de las derechas. En Argentina, en cambio, los medios y los propios políticos fogonearon las marchas y aparecieron y dieron la cara, menos el expresidente (Mauricio Macri) que está de vacaciones por Europa.

En este sentido, Alemán precisa que la actitud de Macri en este escenario “en ningún lugar del mundo podría ser posible, y hay que pensar mucho lo que ocurre en Argentina, hace tiempo nos hubiera parecido inconcebible, ahora estamos en un tiempo histórico en el que cualquier cosa se puede decir y hacer”, sostiene el pensador.

- En el debate sobre la aplicación de la cuarentena y las medidas de seguridad sanitaria, ¿se confunden libertades con responsabilidades?

- Es una idea negativa de la libertad que se traduce en “hago lo que me da la gana”, es una libertad que no responde por ninguna comunidad, no se hace responsable del otro, por lo que es más bien un narcisismo que de libertad. Es un ejercicio de la pulsión de muerte, es decir, no hay autonomía cuando uno de un plumazo borra la responsabilidad.

- Muchos se oponen a la cuarentena con ese argumento.

- Es un nuevo giro mundial que en cada país se da con su propio matiz y donde las ultra derechas usan la palabra “libertad” frente a un supuesto comunismo al que se encuentran. Los foulcautianos, y con mucha razón, yo también soy admirador de (Michel) Foucault, hablaron de cómo funcionaba el neoliberalismo y la sociedad de control, con todos terminando evaluados, controlados, calculados, según esta sociedad que ya no se regía de acuerdo a las sociedades disciplinarias, donde había un amo visible que imponía su soberanía. Para Foucault en la sociedad de control ese amo ya no es necesario porque nosotros mismos nos dejamos controlar y pedimos ser controlado. Es un análisis muy lúcido, y algunos filósofos trasladaron esto a la cuarentena, pero la cuarentena no es la sociedad de control, sino que implica un acto de responsabilidad con respecto a la pertenencia dentro de una comunidad.

- Muchos medios de comunicación han acompañado estas posiciones, ¿qué rol considera que tienen?

- El rol de los medios de comunicación es súper evidente, más en Argentina donde hay medios conectados directamente con los servicios. Lo interesante es ver cómo hay tantas personas dispuestas a seguirles el juego. Es un problema más complejo que esas personas son páginas en blanco y los medios les escriben el guión. Hay una retroalimentación, un movimiento circular entre las personas y los medios que marcan el problema de fondo. Los medios no imponen todo, hay un odio presente, una ausencia de puntos de anclaje en mucha gente que no permite hacer ningún discernimiento ni lecturas de la realidad, y lo que queda de manera desnuda es el odio. La manifestación del 17 de agosto en Argentina es un ejemplo consumado de esto.

- ¿Cómo se enfrenta la incertidumbre que genera un escenario que no se sabe hacia dónde va?

- Hay que encontrar dónde aferrarse, a distintos símbolos, experiencias humanas, afectos compartidos, para que la incertidumbre no nos termine derrotando, porque la incertidumbre existe y actualmente no hay un antídoto para eso.