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3 de cada 4 pacientes no encuentran un donante de médula compatible en la familia

El sencillo y voluntario acto de inscripción al Registro Nacional de Donantes de Médula Ósea puede contribuir a salvar la vida de personas con enfermedades complejas tanto en Argentina o en cualquier parte del mundo

Afortunadamente, la concientización acerca de la importancia de la donación de órganos ha ido creciendo en las últimas décadas, con legislaciones que la acompañan. Sin embargo, por diversos motivos, aún hay mucho camino por recorrer en cuanto a la donación de médula ósea.

El 1° de abril se conmemoró el Día Nacional del Donante de Médula Ósea, una ocasión para reflexionar acerca de la importancia de inscribirse en el Registro Mundial de Donantes. Entre los pacientes que necesitan un trasplante de médula, solo 1 de cada 4 encuentra un donante compatible en su familia, por lo que la gran mayoría depende de los donantes inscriptos a nivel mundial para encontrar compatibilidad. Cuantos más individuos haya registrados, mayor es la posibilidad de encontrar un donante. El trasplante de médula ósea puede ser, en algunos estadíos de enfermedades hematológicas como las leucemias, la única alternativa terapéutica disponible. Por eso, promover la donación de médula es clave para salvar vidas.

Inscribirse como donante de médula ósea es muy simple: únicamente hay que donar sangre en alguno de los centros de donación habilitados en los Servicios de Hemoterapia de los Hospitales y Bancos de Sangre de todo el país y solicitar ser añadido al registro. Una pequeña muestra se enviará para analizar el código genético y asentarlo tanto en el Registro Nacional como en la Asociación Mundial de Donantes de Médula Ósea; de esta manera se maximizan las posibilidades de que pacientes de cualquier parte del mundo encuentren compatibilidad con algún donante y pueda llevarse a cabo el trasplante. En todos los casos, la información personal se encuentra protegida.

Cuando se detecta un paciente compatible, los especialistas se contactarán para solicitar la donación. Si bien siempre hay libertad para arrepentirse, es importante reconocer lo que representa ser donante y la ilusión que genera en los pacientes y sus familias encontrar alguien compatible, por lo que es necesario comprometerse con la realización del procedimiento para ayudar a salvar una vida.

Andrea Colombo, Presidenta de la Asociación Civil Dar Por Más Sonrisas, una organización sin fines de lucro que educa sobre la importancia de donar de forma altruista, destacó que “se trata de un acto solidario que le da a los pacientes la oportunidad de vencer una enfermedad e incluso comenzar una nueva vida. La falta de información, en algunos casos, es el motivo por el cual la gente no se registra como potencial donante”.

Lo que se trasplanta, específicamente, son las denominadas ‘células progenitoras hematopoyéticas’ (CPH), aquellas que tienen la capacidad de dividirse y generar glóbulos rojos, blancos y plaquetas. Estas se encuentran en la médula ósea, que está en el centro de los huesos, y no está relacionada a la médula espinal, que es un cordón nervioso ubicado dentro del canal raquídeo. El procedimiento es sencillo y ese mismo día la persona que dona puede volver a su casa y retomar sus actividades habituales. Estas células se transfunden al paciente, quien previamente se somete a tratamientos para eliminar las CPH propias enfermas; la llegada de células promueve la generación de nuevos glóbulos rojos, blancos y plaquetas sanos.

En líneas generales, pueden inscribirse como donantes las personas de entre 18 y 40 años que tengan buen estado de salud, pesen más de 50 kilos y no posean antecedentes de enfermedades cardíacas, hepáticas o infectocontagiosas. Ante cualquier duda en este aspecto, se debe consultar al médico de cabecera.