Río Cuarto

Mercado de pulgas: una nueva propuesta como salida de la crisis

Son participantes de las ferias y los clubes de trueque que cada vez se desarrollan con más frecuencia en la ciudad. Buscan hacer espacios más inclusivos y que todos puedan tener una salida laboral.
Mercado de pulgas: una nueva propuesta como salida de la crisis
 
Cada vez con más frecuencia se desarrollan ferias en la ciudad con un grupo de vecinos que encuentra en estos espacios una posibilidad laboral, una ayuda para llegar a fin de mes. Nuevas alternativas se han generado desde comienzo de año con el resurgimiento del club del trueque y el uso de nuevas tecnologías como intercambio en grupos de WhatsApp. Ahora se incorpora un mercado de pulgas, que integra el trueque y la feria en una propuesta para sumar más expositores.  

Patricia Sánchez y Fabiana Aguilera son las coordinadoras de esta propuesta que tendrá su primera experiencia en el club Juan Bautista Alberdi (en Colombia 260) el próximo sábado por la tarde.

“Nuestro objetivo es incluir a la gente que está afuera y todavía no ha entrado a estos espacios. Lo que pasa es que el negocio es abrir ferias y cobrar por los puestos”, indicó Sánchez en diálogo con Puntal y agregó: “No sólo eso, sino que quienes lo organizan ponen una cantina y no les permiten vender a quienes hacen productos que son para consumir en el lugar, como por ejemplo los de panificación. Esto deja afuera a un 30% de las personas que podrían participar y son muy laburantes”. 

En este marco es que Patricia asegura que fue la definición de un mercado de estas características “para que pudieran incorporarse y que si alguien quiere poner cantina pueda hacerlo, pero con otros productos y no le quite trabajo a los feriantes”.

Los costos también son muy elevados y precisan que los requisitos son tantos que muchos de los feriantes no pueden ni presentarse. “Por eso quisimos abrir este espacio para que se sumen ellos y más. Si uno tiene discos, libros o ropa vieja para vender, es bienvenido; si otro hace pastelitos y se quiere sumar, también puede anotarse”, resaltó Sánchez.

- ¿Cómo serán las inscripciones?

- Esta semana estamos inscribiendo para los stands, por una cuestión de organización por los espacios. Para eso pueden llamarnos a los números: 154162937 o al 154265169. En el club tienen tablones, pero no creemos que alcance para todos, por lo que pedimos que el que tenga mesa la lleve. A los espacios los otorgaremos de acuerdo al orden de llegada.

La actividad será el sábado 8, de 17.30 a 20.30, en el club Juan Batista Alberdi. “Se acordó con la institución que se cobrará solamente $ 100 por stand, siendo que en general en las ferias piden 6 o 7 veces más esos costos”, destacó Patricia, quien explicó que entre las propuestas de este mercado está la posibilidad de que, más allá del trueque, los feriantes pudieran quedarse con dinero.

- ¿Qué respuesta hay de los vecinos por estas ferias?

- La gente está muy contenta y cada vez se consiguen más ferias, por lo que se entusiasman mucho. La idea es ir sumando gente y en esta semana vamos a preparar esta prueba. Tanto el club como       nosotros queremos continuidad, por eso definimos esta presentación antes de fin de año.

- ¿Observan una situación complicada en los barrios?

- Muy difícil. Para todos está igual. Yo vendía a principio de año 2 mil pesos en chocolate, pero en las últimas ferias no llegaba a 500. La misma gente pasa, mira, nos dice que les encantaría comprar, pero no tiene con qué y nos lo dicen. En el Viejo Mercado pasa lo mismo y en todas las ferias. Es por eso que el trueque funciona tan bien, se están haciendo varios en la ciudad. Desde los 90 hacemos trueque y nunca dejamos de hacerlo, en casas de familia por ejemplo.   

Finalmente, Patricia Sánchez consideró que, “si la sociedad se diera cuenta de lo práctico que es el trueque, vería que se puede hacer aun en las mejores épocas.         Nosotros lo hemos hecho aun cuando estábamos bien, y por eso estábamos mejor. Como nos cierran puertas de trabajo, buscamos mercados que sean más inclusivos como este”.



En redes sociales



Daniela Jara es la coordinadora del club de truque que se desarrolla desde comienzo de año en el centro Ojo de Barro. “El trabajo del trueque nos muestra que todos tenemos algo para dar, aunque no sea dinero”, remarcó y detalló que ahora se ha avanzado a nuevos horizontes con el intercambio en un grupo de WhatsApp. 

“El grupo ya superó los 50 usuarios en poco más de un mes de existencia. Se hace solamente trueque y se realizan interesantes intercambios, incluso por servicios”, especificó Jara.

Comentó que el grupo se mueve constantemente, pero además se han sumado nuevos proyectos que toda la semana brindan espacios de comercialización: “Uno es en la calle Paso de los Andes al 700 (viernes desde las 15.30) y otro en la vecinal San Martín (desde los martes a las 15)”, puntualizó. En la jornada de ayer se desarrolló un nuevo encuentro en el salón de la calle Bolívar.

Jara menciona que las actividades de trueque comenzaron a realizarse en mayo, con un grupo de las emprendedoras de la red Enredar. “Veíamos que en las ferias los emprendedores, cuando se termina el encuentro, empiezan a intercambiar productos”, dice y asegura:  “Así fue que decidimos armar un espacio en el que pudiéramos sumar a otras personas”. 

Al proyecto se lo trabajó teóricamente, pensando en cómo podría funcionar, y se asesoraron con personas que estuvieron en la experiencia del trueque de 2001. “Todos los meses nos juntamos entre 20 y 25 personas para realizar la feria, mientras que hay también talleres para hablar cuestiones de economía solidaria”, subrayó la integrante de la agrupación Respeto.

- ¿Cómo se incentiva este tipo de actividades en el contexto de crisis actual?

- El contexto socioeconómico actual ha llevado a que se hagan muchas ferias en toda la ciudad, a que la gente busque satisfacer sus necesidades básicas con la compra de alimentos, y a veces no tienen mucho para ofrecer porque no tienen cómo empezar a producir algo. Así fue como desde Respeto les hemos acercado algunos insumos para que empiecen a trabajarlos, porque si no muchos recurren a llevar ropa usada, pero no todo el mundo la necesita. La gente necesita participar pero porque busca alimentos.

- ¿Consideran que se ve un panorama similar al del 2001?

- La crisis se está profundizando, pero no de la misma forma que en 2001. En ese momento llegaron a participar profesionales, pero ahora no veo esa necesidad tan profunda, sí lo es en los sectores populares y las clases medias. 



Luis Schlossberg.  Redacción Puntal