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Merenderos hacen frente al calor y a la ola de Covid en los barrios

Algunos arman sus piletas de lona, pero temen por la falta de distanciamiento. Otros se llegan al río. Todos buscan brindar apoyo y alimentos frescos para las familias aisladas

Las históricas temperaturas en el marco de la nueva ola de Covid-19 se viven con mucha dificultad en los barrios, y los referentes de los centros comunitarios y merenderos de sectores periféricos han manifestado su preocupación ante la necesidad de más ayuda.

En todos los barrios hay un creciente pedido por alimentos, en especial aquellos frescos, como frutas y verduras, pero también de elementos como ventiladores y piletas de lona, como para hacer frente a las grandes temperaturas. Si bien la ciudad cuenta con numerosos asentamientos a lo largo del río, en lo que es el centro geográfico de Río Cuarto hay otros barrios que están ubicados a varias cuadras del agua, y el calor se hace complicado.

Es por esto que las actividades en muchos de los merenderos se han reducido al mínimo. Por más que la necesidad de atención sea mucha, la gran cantidad de casos de Covid han alertado a los referentes barriales y por ello no se desarrollan grandes encuentros en cada comedor.

Como es el caso de merendero Más que Ángel en barrio Obrero (contacto:3585 09-7237), donde su responsable, José Veas, indica que por el momento “solamente damos la merienda normal porque hay muchos contagios y tratamos de no juntar a todos los niños”.

Del mismo modo, en el sector, Ramón Contreras cuenta que en el merendero que coordina, “Los Ramoncitos” (contacto: 3584 86-2436), “la situación está muy dura, pero tratamos de hacer lo que se puede. Les damos a los chicos un jugo a la tarde, con algunas galletitas. No podemos hacerlos entrar al salón a los chicos, la gente no entiende que hay que cuidarse y esperamos que cada niño se cuide”.

Del mismo modo, Contreras explicó que están repartiendo algunas facturas o galletitas, para que la gente coma en sus hogares. “Ayudamos en lo que se puede con mercadería, y si podemos comprar algo de carne o verduras, lo hacemos, para ayudar a la gente que está aislada”, dijo el referente barrial, y agregó:“Tenemos una pileta en el patio al que entran los chicos de a grupos, pero son muy pocos, como para refrescarse un poco”.

En el sector de Avenida Argentina, en tanto, Patricia García de “Los Orillas” (contacto: 3585 71-7391) explica que están ofreciendo jugos y galletitas una vez a la semana a los más pequeños del barrio. Pero ante la ola de contagios de Covid, han tenido que reducir la cantidad de actividades en el barrio.

Al menos allí, explica, tienen la posibilidad de refrescarse en el río, con el problema que quedan muy expuestos a los contagios.

Algo similar ocurre en el comedor “Ilusiones” del barrio Cola de Pato, desde donde su responsable, Lorena Toledo, comenta que el comedor está cerrado para la actividades presenciales por el momento. “Lo que más preocupa, más allá de la ola de calor que está terrible, es la cantidad de casos Covid positivos registrados en las últimas dos semanas”, indicó.

Es por esto que han iniciado una campaña, junto con sus voluntarios, para poder conseguir agua, gelatinas y frutas, “ya que muchos de los que están enfermos son niños, y uno de los síntomas que presentan la mayoría es el vómito”, dijo, aunque aclaró que “por suerte hasta el momento ningún caso grave, no hay nadie internado”. Y concluyó: “Los chicos con fiebre y este calor que no colabora en nada, es imposible”.

Pedido de ayuda

Desde todos los merenderos y centros comunitarios manifiestan su preocupación por la situación actual y piden ayuda. Como es el caso del centro cultural “Santiago Maldonado”, en el Alberdi (contacto: 3584 36-0248), donde su responsable, Sonia Ocampo, sostiene:“Si tuviéramos los recursos y el apoyo del Estado municipal, hasta colonia haríamos con actividades recreativas, pero no podemos hacerlo. Hasta la entrega de cajas navideñas llegamos, poniendo algo de los bolsillos de los talleristas y aporte de compañeras de otras organizaciones”.

En esta línea, sostuvo:“El centro fue creado con un objetivo claro, trabajar y construir con los vecinos un espacio que sirviera como trinchera para defender nuestros derechos más vulnerables. Y con autonomía para articular con otros todas actividades, donde los principales beneficiarios fueran los pibes. No todos lo comparten. Y así estamos entre mezquindades y egos”.

Por su parte, Deolinda Cuello, del merendero “Deolinda”, en la Avenida Argentina (contacto: 3584 22-3334) indicó a Puntal: “Estamos haciendo la comida a la noche para la gente. Les damos fruta y pan, lo que nos entregan lo damos a los vecinos”.

En este sentido, explicó: La actividad sigue normal, los chicos van al río a refrescarse, les hacemos la chocolatada fresca y pedimos frutas para poder hacerles ensaladas, pero siempre les entregamos algo”.

En tanto, comentó que “con el Covid estamos mejor, no hay muchos casos en el barrio, algunos de adultos mayores”.

Finalmente, Antonia Pedernera, del comedor “Virgen del Rosario” del barrio Oncativo (contacto: 3585 16-7024) indicó que están cocinando la comida para los vecinos y por esto necesitan muchas verduras. “Nos hace falta para hacerle de comer a la gente, que cada vez se acerca más al comedor. Tomate y papa en especial”, dijo.

Explicó, en tanto, que también necesitan alcohol y barbijos. “Tenemos muchos casos de Covid y necesitamos más ayuda”, sostuvo Pedernera.