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Aquel histórico sábado de febrero del 48 hubo tres discursos durante el acto en la Plaza Roca. Primero habló el titular de la CGT, Julio A. Luján, para darles paso después a los oradores más esperados: Evita y Perón.
A pocos días de las elecciones, la primera dama aprovechó el uso de la palabra para pedir el voto para los candidatos del peronismo: “Pido a todas las mujeres que el 7 de marzo próximo inviten a todos los hombres de la patria a estar presentes para que voten por la argentinidad porque, votando por el peronismo, se afianzará cada vez más nuestra Argentina y ella será más justa, tanto social como económicamente”.
Minutos antes, Evita se refirió al movimiento femenino: “Compañeros de Río Cuarto, traigo un abrazo cariñoso de todas las mujeres argentinas para todas las mujeres de Río Cuarto; os traigo un abrazo de todas las mujeres que trabajan en nuestra patria, que tienen esperanzas en nuestro movimiento femenino, porque saben que es un movimiento espiritual por excelencia y que cuidaremos el bienestar de nuestros hijos, de nuestros hogares, de nuestros padres y esposos”.
Finalmente, Eva Duarte se despidió de las masas y anticipó la llegada del discurso de Perón, lo que motivó fuertes vivas entre los asistentes: “Por la emoción que me embarga, no quiero más que darles un abrazo, porque no deseo tampoco retardar más la voz de nuestro jefe, de nuestro líder, el general Perón”.
El entonces presidente fue más extenso que su esposa durante su alocución. En su mensaje, Perón agradeció a quienes asistieron al acto frente a la plaza.
“Hace casi dos años que empuñamos el timón de esta maravillosa nave que es la Argentina. Varias reformas hemos realizado para las poblaciones urbanas y rurales de la Nación. De la reforma social vosotros sois testigos como yo que hemos dignificado el trabajo, hemos elevado la cultura social de la Nación y hemos humanizado el capital”, enfatizó Perón.
“En lo económico, hemos conseguido realizar la economía libre para nuestro país, hemos jurado la independencia económica, hemos extirpado para siempre la explotación de los consorcios capitalistas extranjeros. Los ferrocarriles son argentinos, el gas es argentino, los teléfonos son argentinos y, paulatinamente, hemos de hacer que todos los servicios públicos sean argentinos”, continuó.
“Les dejo a todos ustedes un fuerte abrazo fraterno, y tengan la seguridad que cuando veo no me olvido jamás, y que cuando siento soy de los hombres que saben morir por una idea si es preciso. Agradezco a la Confederación General del Trabajo por sus amables palabras, saben bien los trabajadores argentinos cuál ha sido mi dedicación y mi cariño por la causa. Digan ustedes a todos los trabajadores que sacrifiquen y luchen diariamente por su trabajo que es el trabajo de la Nación, y háganles llegar con mi saludo el abrazo cariñoso y de hermano que dejo para todo ellos”, concluyó Perón.
-Fuentes consultadas: Omar Isaguirre (Archivo Histórico Municipal); profesor Eduardo Hurtado; “Historia de Río Cuarto”, fascículo 7 por Carlos Mayol Laferrere; y “Peronismo y poder municipal”, de Rebeca Camaño Semprini.
El resultado de las elecciones y la visita que no pudo ser
En las elecciones legislativas de marzo de 1948, luego de la visita de Perón y Evita a la ciudad, el pueblo de Río Cuarto eligió ampliamente al Partido Peronista, que ganó con una diferencia aún mayor (2.149 votos) que dos años antes.
En la ciudad, el electorado votó de la siguiente manera: 5.508 votos para el Partido Peronista, 3.089 sufragios para la Unión Cívica Radical, 419 para el Partido Demócrata Nacional, 276 para el Partido Comunista y 147 votos para el Partido Socialista.
En el departamento Río Cuarto, el Partido Peronista también triunfó en los principales circuitos.
Como consecuencia de la elección, obtuvieron una banca en la Cámara de Diputados los riocuartenses Isidoro Varea del Partido Peronista y Miguel Ángel Zavala Ortiz de la Unión Cívica Radical.
Frustrada
A todo esto, vale recordar que antes de la visita que se concretó el 21 de febrero de 1948, la pareja presidencial estuvo a punto de arribar a Río Cuarto tres meses antes, a mediados de noviembre de 1947, para los festejos por los 150 años de la fundación de la villa.
Sin embargo, por distintos motivos, la llegada se frustró, por lo que los vecinos de la ciudad tuvieron que esperar un tiempo más para conocer a Perón y Evita. -