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“Fue la primera vez que vi tanta gente junta en un mismo lugar”

Lo dijo Otto Baldassarre, uno de los riocuartenses que estuvieron en la Plaza Roca el día de la visita de Perón. Años más tarde, en 1955, el destino lo ubicó cerca de Plaza de Mayo durante el bombardeo.

Otto Baldassarre fue una de las miles de personas que estuvieron en la Plaza Roca el día que Perón y Evita visitaron la ciudad. Con apenas 9 años de vida, desafió la prohibición de sus padres para concentrarse frente a la Catedral para escuchar los discursos del presidente de la Nación y de la primera dama. 

“Fue la primera vez que vi tanta gente junta en un mismo lugar; fue impresionante”, recuerda Baldassarre cuando se le pregunta por lo sucedido en Río Cuarto aquel sábado de hace 70 años. 

“Mi padre fue uno de los fundadores del Partido Laborista, por lo que en aquel momento estuvo con la comitiva del general. Yo vivía a una cuadra y media de la plaza y, pese a que me dijeron que no fuera, decidí asistir. Quería saber qué es lo que estaba pasando. Fue la primera vez que me junté con tanta gente. Era chico, pero recuerdo que la plaza estaba llena y que la gente estaba muy emocionada”, aseguró quien hoy tiene 79 años. 

-¿Qué le habían dicho sus padres?

-Tenía prohibido ir al acto. Me dijeron “vos te quedás acá”, pero todo el mundo hablaba de Perón y yo quería conocerlo. 

-¿Cuál era la sensación reinante en aquella plaza histórica?

-Había un entusiasmo y una emoción muy grande. Todos coincidían en algo, nunca había visto algo así. 

-¿Qué pasó cuando regresó a su casa después del acto?

-Después del acto volví a mi casa y me pusieron en penitencia por haber ido. De todas maneras, yo volví contento, me gustó estar ahí, en la plaza. En aquel momento me pareció raro ver a tanta cantidad de gente pensando de la misma manera, ya que era una época complicada, de mucha división entre peronistas y antiperonistas. 

-¿Había muchos chicos como usted en la plaza aquel día?

-Había chicos, pero no eran tantos. En general, había mucha gente que cantaba, gritaba y estaba feliz. 

-Perón y Evita vinieron a la ciudad en uno de los mejores momentos del peronismo (1948)…

-Sí, ellos estuvieron en Río Cuarto en un momento de gran ebullición del peronismo. En el país habían sucedido cosas muy importantes, como la participación de los obreros en las empresas, algo totalmente impensado apenas unos años antes. 

-¿Militó durante toda su vida?

-Sí, milité toda mi vida en el peronismo, todavía estoy afiliado. Si bien mi papá era peronista, él no me impuso nada. De hecho, durante varios cumpleaños me fue regalando la vida de otros líderes políticos como Juan Manuel de Rosas e Hipólito Yrigoyen. 

-¿Qué participación tuvo en la Juventud Unida Peronista?

-Junto a algunos compañeros fuimos los fundadores de la Juventud Unida Peronista en Río Cuarto. La inquietud surgió porque veíamos que era necesario formar dirigentes. Después vino la Revolución Libertadora (golpe de Estado contra Perón en 1955) y pasamos a formar parte de la resistencia peronista, durante los 18 años de proscripción. 

-¿Desempeñó cargos públicos?

-Sí, una única vez. Fui director del área académica de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Me nombraron en el año 1975. Yo soy químico industrial, egresado de la Universidad Nacional de Córdoba. Trabajé en distintas ciudades del país, hasta que regresé a Río Cuarto junto a mi familia. 

-¿Tuvo la posibilidad de volver a ver a Perón?

-Años más tarde, cuando mi papá era senador provincial, vino un día y me preguntó si quería conocer a Perón y por supuesto que le dije que sí. Fue así que partimos a Buenos Aires junto a una delegación que iba a gestionar obras para la provincia de Córdoba. La reunión estaba pautada para el 16 de junio de 1955 en la Casa Rosada. Fue el día en el que los aviones de la Marina bombardearon la Plaza de Mayo. 

-¿Qué pasó entonces?

-Yo tenía 14 o 15 años. Llegamos el 16 de junio a las 9 de la mañana a Buenos Aires. Mi papá me dejó en un hotel de Avenida de Mayo y se fue a unas reuniones en la sede del Partido Justicialista. En ese momento, mi padre me dijo que vendría por mí cerca de las 3 de la tarde, ya que esa era la hora de la reunión con el general Perón. Mientras estaba en el hotel, comienzo a sentir los sonidos de los aviones, por lo que subí a la terraza del edificio para ver qué era lo que estaba pasando. Cuando llegué a la terraza vi cómo los aviones picaban sobre la Casa Rosada, tirando bombas y ametrallando sobre la Avenida de Mayo. 

-¿Qué se le cruzó por la cabeza en ese momento?

-En ese momento dije “están todos locos”, no sabía bien qué era lo que pasaba. Después aparecieron otros aviones que encararon a los de la Marina y los sacaron hacia la zona del río, hasta que intervino el Ejército y se frenó todo. Por supuesto que la visita a Perón se frustró por completo. 

-¿Qué hizo una vez que finalizó el bombardeo?

-Me fui a la plaza, yo todavía no me había encontrado con mi padre. Me encontré con un verdadero desastre (interrumpe su relato por la emoción del recuerdo), chicos muertos por todos lados, colectivos con gente carbonizada adentro, fue algo terrible. Nunca había imaginado que me iba a tocar vivir una situación como esa, pero bueno, la vida me puso ahí. Por suerte me encontré con mi papá, ya que estaba muy preocupado. 

-¿Volvió a Buenos Aires?

-Sí, más o menos un mes después del bombardeo, en agosto de 1955, fuimos a la Casa Rosada y puede estar con Perón. Fue la única vez que lo tuve bien cerca. Era un tipo extraordinario, buenísimo. Me preguntó si tenía hermanos. Le dije que sí y me regaló unos estuches con espejos y peines para mis hermanas y una libretita para mi hermano. 



Nicolás Cheetham