El mandatario argentino siguió la ceremonia desde la primera fila, junto al primer ministro local, Bejamin Netanyahu, con quien se saludó con un abrazo al inicio del evento.
Luego, subió al escenario para cantar el tema “Libre” de Nino Bravo y pronunció un discurso sucinto, destacando la relación entre Argentina e Israel.
"Quisiera agradecer al presidente Herzog, a mi queridísimo amigo, al primer ministro Benjamín Netanyahu, al presidente de la Knéset Amir Ohana, y a todas las autoridades presentes por invitarme a este acto tan importante. También al pueblo de Israel por hacerme sentir tan bien recibido. Hoy tengo el honor de estar aquí como presidente de la República Argentina, acompañándolos en este aniversario número 78 de la independencia del Estado de Israel", dijo Milei en el comienzo.
También planteó que “en esta vida hay socios y hay amigos. Los socios se unen momentáneamente por un interés utilitario y luego cada uno sigue su camino. Los amigos, en cambio, forjan lazos inquebrantables para toda la vida, unidos por valores morales y compartidos. Tengo la alegría de decir que Argentina e Israel no son meramente socios, son naciones amigas”. Una frase que despertó muchos aplausos.
Después agradeció la posibilidad de “encender una de las 12 antorchas que representan a las tribus del pueblo de Israel, y más especial aún que sea la última, la más importante de todas, ya que cierra el ciclo y las engloba todas, testimoniando la unidad inquebrantable del pueblo judío”.
“La luz que irradian estas antorchas me recuerda a los valientes Macabeos, quienes no se dejaron amedrentar por el poderío enemigo, sino que hicieron frente y trajeron el milagro de la luz en medio de tanta oscuridad. De ellos aprendimos que la victoria en el campo de batalla no se da por la cantidad de soldados, sino por las fuerzas que vienen del cielo”, apuntó.
Emocionado, Milei se despidió del público con las siguientes palabras: “Hoy, desde el Monte Herzl, este lugar sagrado de la ciudad santa de Jerusalén, quiero reiterar nuestra voluntad de trasladar la Embajada Argentina a Jerusalén, la capital espiritual de esta Nación, tan pronto como las condiciones lo permitan. Muchas gracias a todos. Que Dios bendiga a Israel, que Dios bendiga Argentina, que las fuerzas del cielo nos acompañen y ¡viva la libertad, carajo! Am Israel Jai. Le- Tiferet Medinat Israel”.