En la Misa de Navidad, se pidió que el pan llegue a la mesa de todos los argentinos, en medio de este contexto de fuerte crisis económica y social que se está viviendo en el país.
En la Iglesia Catedral, la ceremonia religiosa de las 19 fue presidida por el padre Eliseo Reineri, quien dio su mensaje navideño.
Allí hubo contemplación del pesebre con la imagen del Niño Jesús, María y José en el tradicional establo, en compañía de animales, pastores y los Reyes Magos.
En tanto, el cardenal Víctor “Tucho” Fernández estuvo en Gigena, su pueblo natal, donde celebró la Misa de Nochebuena.
En medio de los aplausos de los presentes, el padre “Tucho” ingresó a la Parroquia San José de Tegua, donde fue recibido por el sacerdote Germán Treuz y la intendenta municipal Nanci Foresto.
-¿Cuál fue su mensaje en esta Navidad?-, le preguntó Puntal.
-Recordé que Jesús creció y vivió casi toda su vida en un pueblo como Gigena y que eso lo había marcado como ser humano. Que todos llevamos dentro muchas cosas del lugar donde hemos crecido. Y qué mejor es sentir que esa ciudad donde vivo es el mejor lugar del mundo. Porque si uno gasta la vida lamentando que no le tocó vivir en otro lugar, al final no vive. Finalmente invité a que Gigena sea un lugar de fraternidad, porque un lugar así puede ser maravilloso, donde todos se sientan acompañados en la vida, o puede ser un “infierno grande”.
-¿Dio la bendición?
-Sí, fue una bendición de parte de Francisco.
Antes de la celebración, le entregaron la declaración de Ciudadano Ilustre de Alcira Gigena. También se procedió al descubrimiento de una placa en su honor.
Por último, el obispo Adolfo Uriona celebró la Misa de Navidad en el Eremitorio Virgen del Signo, que está a cargo del padre Gerardo Rivetti y donde el sacerdote lleva a cabo una vida solitaria, entregada a la oración contemplativa.

