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Investigan la muerte de un interno de la cárcel: descartan violencia y confirman un grave cuadro de salud

Pablo Gigena, de 54

años, estaba preso

por un delito de

narcotráfico.

Interviene la Fiscalía

de Instrucción de

Cuarta Nominación

Un interno de 54 años alojado en la cárcel de nuestra ciudad falleció en las últimas horas tras sufrir un colapso de salud mientras recibía atención médica en Hospital San Antonio de Padua. Pablo Gigena, quien cumplía una condena por delitos vinculados al narcotráfico, por una condena impuesta en 2024 por cinco años, se encontraba atravesando una serie de severas patologías, confirmaron fuentes oficiales. Desde el Servicio Penitenciario descartaron que el interno haya sufrido algún tipo de violencia, aunque otros internos aseguran haber escuchado gritos en la madrugada del jueves.

El pasado 7 de agosto, el detenido fue trasladado al área sanitaria de la Unidad Penitenciaria y su cuadro se fue agravando con el paso de los días. Fuentes oficiales confirmaron que el desenlace se produjo tras un rápido deterioro de su estado general del jueves al mediodía. Cerca del mediodía, el recluso comenzó a manifestar signos agudos de somnolencia y descompensación dentro de la unidad sanitaria del penal, lo que motivó su traslado de urgencia hacia el Hospital. Según el informe médico preliminar, durante la realización de los estudios y controles de guardia el paciente sufrió un evento vascular severo —asociado a la ruptura de un vaso o aneurisma— que desencadenó un paro cardiorrespiratorio fatal a pesar de las maniobras de reanimación aplicadas.

Desde el Servicio Penitenciario remarcaron que el interno contaba con seguimiento médico continuo, suministro diario de medicación y turnos programados debido al complejo historial sanitario que registraba. Gigena presentaba antecedentes de hipertensión arterial, diabetes insulinodependiente, hepatitis C crónica y secuelas físicas por un accidente vial previo.

Pablo Gigena, de 54 años, estaba alojado en la cárcel cumpliendo una condena de 5 años por narcotráfico.

Se descartó categóricamente cualquier hecho de violencia física o enfrentamiento entre internos. Como establece el protocolo obligatorio ante cada deceso ocurrido en contexto de encierro, se dio inmediata participación a la Fiscalía de Instrucción de Cuarta Nominación, que dispuso la realización de la autopsia correspondiente para precisar los detalles anatómicos de la descompensación interna y confirmar la causa científica del fallecimiento.