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José Pepe Mujica recibió en Montevideo el título de Doctor Honoris Causa de la UNRC

Respeto, simpatía, elogios y admiración. El expresidente uruguayo fue investido con la máxima distinción en un emotivo acto celebrado en la Universidad de la República, que presidió el rector Roberto Rovere

Ilustrado, perspicaz y aferrado a la vida. Los 87 años de José Pepe Mujica no lo dejaron llegar hasta Río Cuarto, pero lo acompañaron muy bien para recibir con mucha emoción el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Río Cuarto.

Fue el homenaje a una celebridad mundial. Tuvo lugar en su Montevideo natal. La ceremonia se concretó en el Paraninfo, un bello recinto de estilo clásico, el primero que se construyó en lo que hoy es el edificio central de la Universidad de la República, la casa de estudios pública más importante del país oriental, fundada a mediados de siglo XIX. El recinto tiene una elevada cúpula blanca con ribetes dorados y detalles de madera todo a su alrededor. Está en la Avenida 18 de Julio 1968 de la capital charrúa. Y allí funciona la Facultad de Derecho.

Sobrio, con su habla intercalada por prolongadas pausas, y de sereno aspecto campesino y lenguaje llano, abundante cabellera canosa, más blanca que sus bigotes; mirada pícara y franca a la vez, nariz grande con un puente prominente, la piel curtida por las intemperies que surcaron su cara de abundantes y marcadas rugosidades. De aspecto cansino, ahí estaba el personaje más popular de la política latinoamericana, de trascendencia global, el extupamaro que conoció los límites de la supervivencia, resistió y eligió la libertad para actuar de acuerdo con sus convicciones.

Sentado en el centro de una prominente mesa semicircular que ocupa casi por completo el estrado de este espacio tan caro para esa institución, donde se concretó la ceremonia, el histórico líder de la izquierda uruguaya agradeció el título de Doctor Honoris Causa de la UNRC, con el que fue honrado este miércoles al mediodía.

Llegó acompañado por su esposa, Lucía Topolansky, tímida y cabizbaja, su fiel compañera política, con la que se casó en 2005, dirigente del Movimiento de Participación Popular y vicepresidenta de Uruguay entre 2017 y 2020.

Se leyó la resolución del Consejo Superior, por la que se decidió este homenaje. Luego, vino un instante destacado: el rector de la UNRC, Roberto Rovere, le entregó el preciado diploma a Pepe Mujica. La máxima autoridad universitaria puso en manos del homenajeado la mencionada resolución del nombramiento y dos obsequios: una colección de diez libros del escritor Juan Filloy, reeditados por la editorial de la UNRC, y una manta de vicuña, hecha por artesanos del noroeste argentino. Antes se habían cantado los himnos nacionales de Argentina y Uruguay.

Un puñado de personas integró la comitiva riocuartense, todos llegaron con la ilusión de encontrarse con este hombre que, aunque tan real, es un raro ejemplar de la fauna política, que ha hecho culto a la coherencia y a un modo de vida austero, más allá de los meandros descriptos en su trayectoria.

“Acá estamos entregando las banderas a los más jóvenes, porque la libertad si no está amparada por los compañeros es una gran soledad”, dijo Pepe Mujica al recibir el título de Doctor Honoris Causa de la UNRC.

Identificado con la plebe, ecologista, reflexivo, crítico y amistoso, dejó en claro por qué su notoriedad supera por lejos las fronteras uruguayas. Se acercó al micrófono y expresó: “Yo no estoy acá por ningún mérito, soy un paisano atravesado por algunas ideas y con carácter para transmitir. Vengo a agradecerles a ustedes, a los que están y a los que no están”.

Destacando el lugar del acto, el Paraninfo, dijo: “Cuando anoche me dijeron que era acá, pensé mucho. Me atropellaron los recuerdos. Porque este es un templo laico. Acá los jóvenes vinieron a escuchar a -Salvador- Allende presentando al Che Guevara. Éramos muchachos, porque alguna vez fuimos muchachos, con Galeano, con Toledo, con la revolución cubana, y nos sacudíamos. Acá vivimos mil peripecias intelectuales y políticas. Cuando amanecíamos en las luchas y los compromisos que se llevaron toda nuestra juventud. Y aquí estamos entregando las banderas a las nuevas generaciones, a los que seguirán, porque la libertad si no está amparada por los compañeros es sencillamente soledad. Y, por lo tanto, yo no tengo ningún mérito, apenas soy un paisano con algunas lecturas y con un carácter comprometido, que pude forjarme en mi juventud una causa para vivir, para darle contenido al milagro de haber nacido@.

Antes había expresado: “Cuando empiezan estas cosas es porque te estás por ir”, en referencia a su avanzada edad, lo cual desató las risas de los concurrentes.

“Y tengo que agradecerles a ustedes, a los compañeros que están y a los que fueron, miles, que ya no están sobre la tierra. Porque pobres son aquellos que no tienen compañeros”, expresó este veterano líder, quien, tras dejar atrás los años de encierro, volvió a la política y se desempeñó como diputado, senador. Después ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca. Y llegó a ser presidente de Uruguay, entre 2010 y 2015. Fue reelegido senador para los periodos 2015-2020 y 2020-2025. El 20 de octubre de 2020 renunció al puesto y anunció su retirada de la política a causa de la pandemia, algunos problemas de salud y su avanzada edad.

Con tono campechano, Pepe Mujica sostuvo: “Córdoba está tan ligada al pensamiento y a los sentimientos de los jóvenes de América Latina... Y acotó: “El mundo ha entrado no en una época de cambio, sino en un cambio de época. Aquellos trabajadores de mameluco y gorra son nostalgia de nuestra juventud. Los trabajadores del mundo que viene son los muchachos que están entrando a la Universidad, para quienes la producción del trabajo y el proceso tecnológico determinan que son los futuros generadores de plusvalía”. “Y son los representantes de la clase social que va a impulsar la marcha del mundo”, aseguró el exmandatario uruguayo.

Mujica, que inició su camino como guerrillero en el año 1964, cuando se integró al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, afirmó: “Nada hay más importante que la vida social, política y comprometida de las universidades, sobre todo en América Latina”.

“Es hora de que las universidades comprendan que tienen la responsabilidad de poner la inteligencia al servicio de una América que pudimos construir muchos países, pero que nos falta la defensa de un alero común que nos dé presencia en el mundo. Si no integramos la inteligencia, nunca integraremos el cuerpo”.

“A los 87 años no puedo tener más que la desesperación porque algunas cosas quedarán en el horizonte de un mundo que no voy a vivir”, indicó este hombre de alta intensidad emocional, que conoció el dolor y festeja seguir vivo, a la vez que advirtió sobre la necesidad de masificación del conocimiento en nuestras juventudes. “Ese el gigantesco desafío que tenemos por delante”, señaló.

Y siguió: “Sé que la voluntad humana no cambia la historia, pero la historia no cambia sin voluntad humana”.

El exreferente tupamaro manifestó: “En esta humanidad masificada y laica, por lo que somos los humanos antropológicamente, tenemos necesidad de creer en algo. Hay mucha riqueza y progreso tecnológico, pero hay cada vez menos valores. Entonces cuando aparece un viejo raro como yo, a contrapelo con la época, con la idea de que pobres son los que precisan mucho o los que no tienen comunidad o no tienen compañeros, parece una cosa exótica. Y a uno le hacen homenaje porque hay poco para homenajear. Yo no tengo la culpa de semejante soledad. Lo tengo que agradecer con una pequeña cuota de vanidad que, como cualquier humano, tengo”.

“Lo que queda por delante es la voluntad y el compromiso, y un gigantesco gracias a la vida por haber nacido, porque a pesar de todos los pesares, a la vida hay que vivirla al tope, adornada con una causa que nos dé motivo para vivir. Gracias y un abrazo a todos, a los estudiantes y a los profesores de Río Cuarto”, finalizó el histórico dirigente, que durante su función pública donó la mayor parte de sus emolumentos al trabajo social.

Construyó en su chacra una escuela agrícola para jovencitos sin hogar. Trabajó la tierra y cultivó verduras y flores. En los ‘60 formó parte del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. Participó en operativos guerrilleros y hasta debió pasar a la clandestinidad. Recibió balas, estuvo hospitalizado, cayó preso, se escapó, volvió a caer y fue torturado. Su última estadía en la cárcel fue de 1972 a 1985, liberado tras la llegada de la democracia.

Rector Rovere: “Cuestiona nuestras formas vivir y nos desafía a ser mejores ciudadanos”

El rector Roberto Rovere habló en nombre de la UNRC, tras la entrega de este honorífico título al popular expresidente de Uruguay. Dijo: “Estimado expresidente, su amplia trayectoria en la militancia política y social, su ejemplo de coherencia, humildad, su lucha por la construcción de una sociedad más justa para nuestra América Latina y la defensa de la educación pública, a la que enarbola como herramienta fundamental para el logro de los objetivos de esa sociedad que deseamos, constituyen los méritos excepcionales por los que nuestra comunidad universitaria aprobó otorgarle esta distinción institucional”.

Anteriormente, Rovere había puntualizado: “La propuesta de investidura de Doctor Honoris Causa al señor José Alberto Mujica Cordano, conocido afectuosamente como Pepe Mujica, fue presentada por el Centro de Estudiantes de Ingeniería Agronómica de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de nuestra Universidad, avalada por el Consejo Directivo de la Facultad y aprobada por unanimidad en nuestro Consejo Superior”.

Siguió: “Resalta, en esa coherencia y compromiso social, la fidelidad a sus principios que no se limitan solamente a una actitud declaratoria, sino que lo apoya de forma íntegra, con su presencia y con su actitud cotidiana, fiel a la filosofía que proclama. Ha hecho de su vida una cultura a la austeridad, o sobriedad, como usted prefiere llamarle, en la búsqueda de su permanente resiliencia para afrontar los vaivenes de la vida. Usted ha entregado a lo largo de toda su vida de responsabilidad social, un profundo compromiso con los derechos humanos de los pueblos”.

“Su historia y su trayectoria como persona y como líder, su capacidad de soñar con una patria grande latinoamericana, libre e independiente de dominaciones extranjeras, lo han llevado a ser reconocido como un estadista referente de esta América. Su capacidad mediadora y su esfuerzo por reunir a los diferentes sectores de la sociedad, a través de sus mensajes conciliadores, nos permiten volver a creer en los nuevos dirigentes y en la democracia de una América Latina unida, en su gran diversidad cultural”, expresó el rector.

Y acotó: “Con sus mensajes, cuestiona nuestras formas vivir, nos desafía a ser mejores ciudadanos y por sobre todo preocupado en hacer pensar a nuestros jóvenes, a ser críticos”.

“Sin embargo, ningún dirigente o gobernante, por más capaz que sea, puede cambiar las cosas si no hay una ciudadanía comprometida con combatir las desigualdades, con viabilizar los derechos constitucionales protegiendo a los sectores más vulnerables de la sociedad”.

“Un pueblo dispuesto a recoger el legado de la mejor tradición nacional y popular latinoamericana, donde los estados actúen como grandes reparadores de esas desigualdades con políticas de inclusión, facilitadores del acceso a la educación, herramienta que construye identidad nacional y unidad cultural; a la salud y la vivienda, al acceso a la tierra, con modelos de producción, trabajo y crecimiento sustentable, observando y respetando el medio ambiente”.

“Quizás, debamos seguir el ejemplo de estos hombres y mujeres e iniciar un esfuerzo para recuperar la capacidad de utopizar y preguntarnos si es posible vivir sin sueños de algo mejor”, dijo Rovere.

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”, señaló Eduardo Galeano, escritor uruguayo. Y a esa frase recurrió el rector para indicar: “Posiblemente, el sueño de cambiar el mundo sea una utopía, una gran meta imposible de alcanzar; pero en las nuevas generaciones ha de germinar la nueva semilla de libertad que se multiplique por toda nuestra América”. Y agregó: “Hoy en día, estas viejas banderas las levantan líderes y lideresas de países hermanos como a quien homenajeamos hoy, al expresidente José Pepe Mujica Cordano, quien alguna vez manifestó: ‘Estaré a la orden de la causa de la unidad de América Latina esté donde esté y no me voy a callar, voy a seguir batallando, porque estaremos juntos o estaremos vencidos y es una torpeza que no lo entendamos’.

Mujica: “Acá estamos entregando las banderas a los más jóvenes, porque la libertad si no está amparada por los compañeros es una gran soledad”.

Gracias, Pepe, por permitirnos compartir esta posibilidad de otorgarle este título honorífico y muy sentido por la comunidad de la Universidad Nacional de Rio Cuarto”.

Bertorello: “Un militante político y social que ha hecho suyas las banderas de la democracia, la justicia, la paz y la solidaridad”

La laudatio estuvo a cargo del abogado Francisco Bertorello, ex dirigente de Dinámica Estudiantil, egresado de la UNRC, impulsor de este homenaje, en su época de estudiante.

“Este es un momento de gran alegría para la comunidad de la Universidad Nacional de Río Cuarto, el título de Doctor Honoris Causa es la máxima distinción que puede otorgar una casa de altos estudios a personalidades que se han destacado en su actuación en el medio social por su ética, trayectoria y proceder”, dijo el joven, a la vez que puntualizó: “La UNRC en su propio estatuto reconoce como una de sus varias finalidades la de: ‘Promover el ejercicio de una ciudadanía crítica, con conciencia social y responsabilidad ética fundada en valores de solidaridad, pluralismo, autonomía intelectual y firme defensa de los derechos humanos y de las formas democráticas de gobierno”.

“En este sentido, el doctorado honoris causa se constituye en un pequeño mecanismo que tiene la Universidad Nacional de Río Cuarto para mandar mensajes claros a la sociedad, al homenajear a personalidades que han defendido similares valores que los que pregona la casa de altos estudios”.

“La trayectoria de José Mujica Cordano -permítanme llamarlo Pepe- es una muestra cabal de una vida dedicada a la defensa de los ideales enunciados. Nos encontramos frente a un militante político y social que ha hecho suyas las banderas de la democracia, la justicia, la paz y la solidaridad”.

En otro tramo de su alocución, Bertorello señaló: “Durante su gobierno se destacó su política social dirigida a la protección de los derechos humanos; la lucha por la construcción de una sociedad más justa, mediante sus programas de equidad e inclusión y un gran compromiso en la defensa de la educación pública, libre y gratuita”.

“Un ejemplo”

“La trayectoria de José Alberto Mujica Cordano es un ejemplo de coherencia, humildad, austeridad y lucha por la construcción de una sociedad más justa, soberana y democrática”, finalizó.

El acto

Un centenar de personas participaron de este acto de otorgamiento del título de Doctor Honoris Causa al expresidente de Uruguay José Pepe Mujica.

La ceremonia duró poco más de una hora, pero fue intensa y emotiva, con palabras de Mujica que retumbarán con el correr del tiempo.

Del acto participaron el vicerrector de la Universidad de la República, Álvaro Mombrú; el rector de la Universidad de la UNRC, Roberto Rovere, el vicerrector, Jorge González; el secretario general, Enrique Bérgamo; la decana de Ciencias Exactas, Marisa Rovera; la vicedecana de Agronomía y Veterinaria, Bibiana Pelliza; el vicedecano de Ciencias Humanas, Cristian Santos; el secretario académico de la UNRC, Sergio González, y el graduado Francisco Bertorello, y los estudiantes Mariano Bonelli y Héctor Ravgnani -en representación de la Federación Universitaria de Río Cuarto-. Además, asistieron prorrectores y decanos de la Universidad anfitriona, el docente de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República, Himberto Tommasino, quien gestó esta ceremonia en Uruguay; estudiantes, autoridades del Frente Amplio, el intendente de Canelones, Yamandú Orsi; legisladores del Parlamento uruguayo, autoridades de la Universidad Tecnológica del Uruguay, miembros de la Comisión de Fomento Rural, productores lecheros, trabajadores, sindicatos rurales, dirigentes de la Central de Trabajadores y miembros de la Fundación Juntos.

A poco más de 20 kilómetros de esta prestigiosa universidad pública está la granja rural La Puebla, de 25 hectáreas, en Rincón del Cerro, a las afueras de la capital, donde vive Mujica desde 1985, tras salir de la cárcel.

Por Deolinda Abate Daga. Prensa UNRC