Hacia ese destino viajará el binomio integrado por Fiorella Sampietro y su perro, Balto, quienes no solamente representarán a esta ciudad sino también a Argentina.
Fiorella, la joven guía y compañera de viaje de Balto, nació y creció en Río Gallegos, Santa Cruz. A los 17, la vida la depositó en Buenos Aires, ciudad donde estudió e hizo su primer curso de adiestramiento canino. En 2023, nuevamente la vida la trajo a Villa María. “Vine buscando más naturaleza y tranquilidad”, cuenta en diálogo con este matutino.
La vida también le puso en el camino a Balto, un Border Collie de 5 años. “Si tuviera que definirlo en una palabra, sería ‘segundero’. Es un perro que se copa en todas, todo le parece un planazo, es muy sensible, muy conectado conmigo y con una capacidad de enfoque increíble”, lo describe Sampietro.
Juntos, el 4 de junio darán rienda suelta al sueño mundial. Y es que ambos participarán como pareja del certamen internacional de Dog Dancing, deporte canino en el que se mezclan trucos, interpretación y música. “La idea es hacer una rutina, una coreografía, que transmita algún concepto o alguna historia. Se evalúa la precisión técnica de los movimientos, el grado de dificultad, la interpretación musical y, sobre todo, el vínculo y la alegría del perro al trabajar”, cuenta Fiorella.
Subidos al sueño mundial
-¿Cuándo viste el potencial mundialista de Balto?
-Desde muy chiquito mostró una disposición natural para aprender, pero el clic fue cuando empezamos a trabajar secuencias complejas y vi que él no solo las hacía, sino que se enfocaba y disfrutaba mucho el proceso. Ahí supe que podíamos aspirar a lo más alto.
-¿Cómo es un día de entrenamiento?
-No entrenamos mil horas, sino que priorizamos la calidad. Hacemos sesiones cortas de 10 o 15 minutos de técnica, y le doy muchísima importancia a su preparación física: hacemos ejercicios y fortalecimiento para que esté atlético y evitar lesiones. El resto del día es ser un perro normal: pasear, jugar y descansar.
-¿Cómo fue el proceso de clasificación al Mundial?
-Fue un camino de mucha constancia. En Argentina el deporte está creciendo, y representar al país requiere demostrar un nivel técnico sólido y una trayectoria en competencias y exhibiciones que avalen que estamos listos para la exigencia internacional.
-¿Qué se siente ser la cara del deporte en el país?
-Es un orgullo inmenso y una responsabilidad que tomo con mucha felicidad. Más que ‘ser la cara’, me siento una embajadora de una forma de entender y enseñar a los perros: desde el respeto, la empatía, el juego y la ciencia del comportamiento.
¿Van con una coreografía ya pensada?
Sí. Nuestra rutina tiene un concepto de ‘Luz vs. Oscuridad’. Es una historia de transformación y superación, donde mostramos diferentes matices emocionales a través de los movimientos.
-¿Y la música?
-Vamos a competir con una versión de Survivor de 2WEI. La elegí porque tiene una fuerza épica que acompaña muy bien la potencia de Balto y porque representa un poco mi propia historia de reconstrucción personal y profesional.
-¿Cómo solventan los gastos de esta actividad?
-Como todo deporte amateur en Argentina, es a puro pulmón. Estamos haciendo eventos de recaudación (como entrenamientos a puertas abiertas), vendiendo productos de nuestra tienda @dogtime.ar y buscando sponsors que quieran sumarse a este sueño mundialista. Quienes quieran ayudarnos a estar un poco más cerca de este sueño pueden buscarnos en Instagram como @empatia.dogdancing, ahí también tengo una academia online para quienes quieran aprender con cursos y clases que pueden ver desde donde estén.
-¿Cuáles son tus expectativas para este Mundial?
-Mi objetivo principal es divertirnos, disfrutar y que nuestra rutina refleje todo el trabajo que hicimos y que ambos bajemos de la pista sabiendo que lo disfrutamos. Estar ahí ya es ganar, pero obviamente vamos a dar lo mejor para dejar a Argentina bien parada.
-¿Qué le decís a alguien que quiere empezar Dog Dancing?
-Que se anime, que no importa si el perro es de raza o mestizo, cachorro o adulto. El Dog Dancing te cambia la forma de ver a tu perro; descubrís un mundo de comunicación que fortalece la convivencia diaria de una manera increíble.