Rolbi Valdivieso, uno de los abogados defensores de Sergio Medina, se presentó esta mañana en los Tribunales de Río Cuarto para apelar la decisión del juez de Control de dar curso a la elevación a juicio del crimen de la comerciante Claudia Muñoz que lo tiene como único imputado.
Valdivieso se presentó ante el Juzgado de Control para efectuar la apelación y ahora espera que en la Cámara Segunda de Apelaciones le confirmen una fecha para presentar la exposición oral (o “in voce”) de los argumentos por los cuáles considera que su defendido debe ser sobreseído, y consecuentemente, recuperar de inmediato la libertad.
Para esa instancia se espera que se sume al proceso el abogado Carlos Hairabedian para argumentar en conjunto en representación de Medina.
El caso
Claudia Muñoz tenía 51 años el 9 de mayo del año pasado, cuando fue asesinada de 37 puñaladas en su local de ropa. La encontraron sin vida dentro de uno de los probadores del negocio.
Medina, de profesión albañil y oriundo de Las Albahacas, fue detenido dos meses después del crimen. Era cliente del negocio de Claudia, y su ficha de cuenta corriente era la única que faltaba.
El día del crimen estuvo en Río Cuarto para acompañar a sus padres al médico, y una cámara de seguridad lo registró en inmediaciones del negocio Mil Sol, minutos antes del momento en que habría ocurrido el asesinato.
Con todos esos indicios, el fiscal del caso, Fernando Moine, cerró la etapa de la instrucción y pidió la elevación a juicio de la causa. La defensa se opuso pero el juez de control le dio la razón, y ahora hay una nueva apelación en marcha.
Por su parte, Carlos Medina, hermano del imputado, sostiene que no es justo que Sergio sea sometido a juicio ni tampoco que esté privado de la libertad.
Para esa instancia se espera que se sume al proceso el abogado Carlos Hairabedian para argumentar en conjunto en representación de Medina.
El caso
Claudia Muñoz tenía 51 años el 9 de mayo del año pasado, cuando fue asesinada de 37 puñaladas en su local de ropa. La encontraron sin vida dentro de uno de los probadores del negocio.
Medina, de profesión albañil y oriundo de Las Albahacas, fue detenido dos meses después del crimen. Era cliente del negocio de Claudia, y su ficha de cuenta corriente era la única que faltaba.
El día del crimen estuvo en Río Cuarto para acompañar a sus padres al médico, y una cámara de seguridad lo registró en inmediaciones del negocio Mil Sol, minutos antes del momento en que habría ocurrido el asesinato.
Con todos esos indicios, el fiscal del caso, Fernando Moine, cerró la etapa de la instrucción y pidió la elevación a juicio de la causa. La defensa se opuso pero el juez de control le dio la razón, y ahora hay una nueva apelación en marcha.
Por su parte, Carlos Medina, hermano del imputado, sostiene que no es justo que Sergio sea sometido a juicio ni tampoco que esté privado de la libertad.

