La idea de concretar este espacio en la web, de acceso libre y gratuito, surgió de la profesora de inglés Analía Gozzarino, y de una sobrina nieta del único argentino que murió en la tragedia marítima, Marianne Dick. A ellas se les sumaron distintos colaboradores que trabajaron sobre los textos y que ayudaron a reunir la información necesaria.
Para acceder al museo hay que ingresar a edgarandrewtitanic.wixsite.com/museovirtual. Allí se ofrece una cronología sobre el antes y el después del naufragio. Pero, además, se abordan algunos de los mitos que giran en torno a este atrapante suceso.
Charla
Aunque todo está sujeto a lo que la pandemia depare, para el próximo jueves 15 de abril está prevista la presentación formal del espacio virtual, junto con la puesta en marcha de la muestra itinerante que reúne las fotos más importantes del hecho y que recorrerá las escuelas como parte de un proyecto educativo. En la oportunidad, estarán presentes los descendientes de Edgar Andrew, quienes brindarán una charla para los visitantes, en el Museo Histórico Regional.
El hecho
Andrew nació en la exestancia El Durazno en 1895, hoy Escuela Agrotécnica Salesiana, y hasta sus 16 años vivió su vida entre el campo y Río Cuarto.
Por decisión de su madre, Edgar fue enviado a Inglaterra a estudiar. Al cabo de un año, sus familiares determinaron que se trasladara a Estados Unidos, país en el que vivía uno de sus hermanos, quien le ofreció una posibilidad laboral.
Fue así que, sin querer y por una casualidad (el barco en el que iba a viajar suspendió su salida), terminó arriba del Titanic y se convirtió en la única víctima fatal oriunda de la Argentina (además de Edgar, en la nave había una tripulante nacida en nuestro país que sobrevivió).
Tras la tragedia, la noticia más importante se conoció 88 años después del hundimiento, en el año 2000, cuando el explorador David Concannon halló la valija del joven del sur de Córdoba. Entre los más de 50 objetos que se recuperaron, se destacan fotos de Río Cuarto y elementos personales como un diario.

