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Germán Náger: "La música es una línea sin fin en el horizonte que pinta a antojo"

El talentoso pianista cordobés repasa su prolífica carrera y adelanta el concierto del próximo viernes 10 de junio junto a Luis Lewin en el C.C. Leonardo Favio

Organizado por el Área de Música de la Agencia Córdoba Cultura, Delegación Río Cuarto, y la Asociación Civil Amigos por la Música (AMu), el viernes 10 de junio, a las 21hs., en el C.C. Leonardo Favio y en la tercera fecha del ciclo de Conciertos de Música Popular Alternativa “Matices”, presentarán los reconocidos pianistas cordobeses Germán Náger y Luis Lewin con el concierto Encuentro a Dos Pianos. Entrada gral. $1.000.

Será un encuentro entre dos pianistas provenientes de vertientes que lindan el jazz, la música del Brasil, y con cierto lenguaje e influencias del jazz sudamericano. El repertorio transita lugares donde cada uno construyó alguna vez una referencia, una forma propia o ciertos colores identificatorios como pianistas, otros momentos despiertan el aroma de un café al paso, una charla laxa, algún jazz waltz, o un blues caliente e imágenes que llevan a algún lugar de tierra como podrían ser Brasil o el Caribe. Así es como se suceden obras de Jobim, Fatorusso, Camilo, Djaván, Shorter, Young y Lennon - McCartney, entre otros. En momentos en solitario, cada uno frente a un “solo piano”, es que los paisajes atraviesan composiciones de referentes de la música argentina como lo son Piazolla y Spinetta.

Hablamos con Germán:

-Volvés a Río Cuarto para presentarte en el marco del ciclo de Conciertos de Música Popular Alternativa “Matices”. ¿Cuáles son tus matices artísticos?

-Río Cuarto y su gente, su público y sus generadores artísticos son un bálsamo y un oasis para muchos de nosotros, me siento muy feliz de volver a esa ciudad hermosa que tanto me da cada vez que voy, me colmo de amigos entrañables. He estado en este ciclo en otras oportunidades con otros proyectos, y siento que es mi casa, mi causa, mi lugar, humano ante todo. Me llena de felicidad y siempre estaré infinitamente agradecido.

Me considero un artista sin muchas estructuras, me gustan las artes visuales, tengo una concepción de lo plástico en la música, para mí es eso, una línea sin fin en el horizonte que pinta a antojo. Bajo estas ideas mi vida humana y artística está llena de matices… Mis búsquedas, mis interrogantes existenciales, puestos en música también evidentemente me llevan a muchos lugares, todos distintos y unidos por el mismo sentir.

Mis matices hablando de dinámicas van por ahí, dejo que el transcurrir de mis inquietudes creativas sean mi lucero.

Mis matices más mundanos están más cerca de un tipo que disfruta de muchas cosas además de tocar el piano, todo se retroalimenta felizmente.

-Venís con Luis Lewin con el concierto "Encuentro a Dos Pianos". ¿Cómo surge la unión artística con Luis y como es la comunión entre ambos?

-Con Luis nos conocemos desde hace mucho tiempo, hemos compartido tras bambalinas muchas veces, hemos coincidido en festivales y encuentros de diferentes tipos, inclusive por muchos años la docencia nos cruzó a ambos como profesores de la cátedra de improvisación en la escuela de músicos La Colmena, pero la verdad es que nunca antes habíamos tocado juntos, ni habíamos pensado en hacer de estos encuentros algo formal ni un dúo, hasta que se dio, naturalmente, propiciado por la secretaría de cultura de Villa Giardino donde actualmente resido y donde Luis vivió muchos años, quedamos tan felices de compartir que nos fuimos dando manija y acá estamos, con este proyecto en marcha, que seguirá hasta donde el destino nos depare.

Tocar con Luis es maravilloso, compartimos muchos "territorios" de ideas y formas de abordar, y se genera una sinergia increíble, y así vamos construyendo todo lo que somos y verán en el escenario.

Germán Nager y Luis Lewin "Just Kidn" vivo V Giardino abr. 2022

-El repertorio a interpretar es de autores notables y bien diverso. ¿Cómo eligen qué tocar?

-En realidad tocamos músicas que nos gustan, que nos emocionan. La obra de tal o cual compositor es en este caso una piedra en bruto para nosotros, construimos y deconstruimos con total libertad un repertorio o una canción puntual hasta que nos guste, ambos compartimos la idea de que la música, un músico o una versión de tal tema debe emocionar, ese es el principio y el fin, lo demás es solo moldear el proceso, que por cierto es absolutamente placentero y libre para los dos.

-A la hora de componer ¿qué te inspira y en qué género te sentís más cómodo?

-No soy un compositor nato, en mi casa el don de la composición le fue dado a mi hermana Jenny en verdad, yo no me siento realmente un compositor, he bajado muchas ideas claro a canciones y claro que lo son, he hecho música para documentales, cine, series, publicidades, pero siento que una composición profunda y seria, la que habla de lo que sos no la que te encargan para equis situación es un estadío muy profundo, una revelación por decirlo así, en ese caso me siento más cómodo y creativo en el terreno de la producción o de la orquestación, arreglos, versionar, encontrar otro sentido a cosas ya concebidas. Tengo un proyecto con Julieta Ghibaudo, Fer Bobarini y Diego Clark con un material pronto a editarse que justamente orbitamos esas ideas sobre la obra de Spinetta, Páez, García, y es maravilloso, cada tema es otro visto desde ese prisma, es un proyecto muy creativo que nos tiene muy contentos con lo que vamos materializando. Claro, cada versión es una creación, al igual que una improvisación, desde ese punto de vista soy un feliz compositor.

No recuerdo ningún momento de mi vida donde no haya sido pianista, en mi casa se cocinaban todas las cuestiones artísticas y afines del lugar donde vivíamos, me crié así, es natural para mí. En casa en el medio del campo mis viejos solo tenían 3 discos, Jobim, Goyeneche y Bach o algo así, como dice siempre mi hermana, "si querías música tenías que hacerla" y eso es determinante en nuestras vidas, como familia e individualmente No recuerdo ningún momento de mi vida donde no haya sido pianista, en mi casa se cocinaban todas las cuestiones artísticas y afines del lugar donde vivíamos, me crié así, es natural para mí. En casa en el medio del campo mis viejos solo tenían 3 discos, Jobim, Goyeneche y Bach o algo así, como dice siempre mi hermana, "si querías música tenías que hacerla" y eso es determinante en nuestras vidas, como familia e individualmente

-Has compartido escenarios y grabaciones con una larga lista de artistas de diversos géneros. ¿Qué es lo más rico para un músico a la hora de compartir con colegas?

-Las experiencias son infinitas, los viajes, la música, las grabaciones, la gente que uno conoce, es una bendición y realmente me siento muy afortunado de haber compartido mi vida humana y artística con tantos artistas y de tantos lugares. Lo más valioso para mi es obviamente lo humano, lo artístico después. En ese sentido he forjado infinidad de amistades, he aprendido de cada viaje, he sido feliz y libre en cada experiencia, he tenido la posibilidad de interactuar con gente de otros géneros, de otras etnias, convivir con otras realidades, otras perspectivas, músicas que se sienten diferentes en el cuerpo, que necesitás entender donde se acentúan, como se discursan, donde todo eso es un intangible que solo suena si lo pasás por las vísceras, todo eso es un bagaje que obviamente constantemente modelan tu lugar, ese lugar muta constantemente, y me tiene siempre inquieto, en constante búsqueda , y eso es muy motivador.

-Participaste de la última edición del Otoño Polifónico, en dúo de piano junto a Juan Carlos Tolosa. ¿Cómo resultó esa experiencia y qué te pareció, en general, el festival?

-Creo que todas las gestiones que se hagan realidad, que se concreten, que nos den una luz de superación, de evolución hacia un mundo más artístico, más noble, más creativo, nos hacen mejores personas, mejores artistas y mejores realizadores. Para mí es un enorme placer estar siempre en esas programaciones, que me convoquen, participar, de hecho, junto a mi pareja Julieta Ghibaudo (cantante), realizamos un Festival en el predio de nuestra casa en Villa Giardino inmersos en una hermosa reserva natural, un festival multicultural de montaña que hacemos con mucho esfuerzo y que está dando sus frutos, digo todo esto porque ante estas cosas inevitablemente soy artista, espectador y hasta productor de espacios.

Respecto a Otoño Polifónico, me parece una movida interesantísima y ojalá pueda sostenerse en el tiempo, lo importante es hacer con acciones sostenidas, en esas cuestiones soy eterno colaborador, me encantó ser convocado y estar en la grilla, y respecto al proyecto del dúo, Juan es un hermano y coequiper fundamental en mi vida, le debo mucho a ese proyecto, humana y artísticamente, así que imaginarás… ¡siguen las alegrías!

Siento una enorme gratitud hacia los productores y realizadores de estas cuestiones, cuando son de corazón y con un pensamiento un poquito más allá del estándar, donde se pone pasión y amor, justamente es ahí donde estamos realmente construyendo un mundo mejor, al final de cuentas todo es cuestión de amor al prójimo.

-Como docente ¿qué es lo fundamental de transmitir a los alumnos?

-Mucha gente toca bien, muy bien, lo importante es lo que tenés para dar, lo que contás, ahí está la verdad de la cuestión, para ese encuentro de música y humano hace falta tener qué decir, después el instrumento es eso, un instrumento, cuanto menos obstáculos te ponga el instrumento como tal, más cerca de tu discurso estás, por eso lo importante es la emoción, el relato, y ahí es donde yo considero que un músico debe sentirse libre, algo tan simple como complejo, es justo ahí luego de sentirse libre donde otras cosas empiezan a pasar, eso no se estudia, no está en ningún libro, ese es el punto, debe atravesarte y felizmente salir a la luz.

Germán Nager y Luis Lewin "A child is born" vivo V Giardino Abr 2022

-Provenís de una familia de músicos. ¿Era inevitable dedicarte al arte?

-No recuerdo ningún momento de mi vida donde no haya sido pianista, en mi casa se cocinaban todas las cuestiones artísticas y afines del lugar donde vivíamos, me crié así, es natural para mí. En casa en el medio del campo mis viejos solo tenían 3 discos, Jobim, Goyeneche y Bach o algo así, como dice siempre mi hermana, "si querías música tenías que hacerla" y eso es determinante en nuestras vidas, como familia e individualmente.

-Por último, con tantos años de trayectoria, ¿cuál es, en general, el balance de lo vivido?

-He sido muy afortunado, he estado en situaciones realmente impensadas e inolvidables, mis años en Centroamérica han sido un Géisser, he tocado con muchísima gente, he tenido la suerte de grabar, producir, estar en festivales con artistas consagrados mundialmente, he vuelto a mi lugar y he seguido, entre miles de proyectos tuve un trío impresionante junto a Fede Seimandi y Pablo González, he tocado en familia, con mis padres, hermana, esposa, hijos, he podido sostener siempre la veracidad de lo que hago, me siento entero, honesto, muy feliz la verdad.

He podido intercalar mi vida de artista con la familiar, con otros proyectos que siempre son creativos pero que no son musicales, soy casi arquitecto, trabajo con afines a la acústica, me apasiona, tiene todo que ver claro, pero es otro Náger también.

En otras palabras, soy feliz haciendo muchas cosas diferentes, con cada una, y eso es algo muy motivador.

Parafraseando a un comentario de L.A.S. que escuché recientemente, uno podría haber aprovechado mucho más lo que le ha sido dado (supongo que esa es una materia pendiente de toda la humanidad,) pero en verdad todo me ha sido dado de una manera natural y fluída, me ha hecho feliz.

"Now, ahora es el momento" dijo el Flaco, el instante, "hay que pensar en eso para que la energía fluya, cada minuto uno está yendo a otro lugar, y ese lugar evidentemente puede ser mejor".