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Y una de coco: desde la amistad y la hermandad, la poesía y la música

La riocuartense Uva Aimé repasa la historia del dúo que comparte con Camila García, que en las próximas semanas editará, on financiamiento colectivo, su primer DiscoLibro

Y una de coco es una dúo poético musical que nació a fines del 2017 en Córdoba Capital, compuesta por Camila García Reyna (poesía y recitado) y la riocuartense Uva Aimé (canto y guitarra).

Aimé repasa la historia del proyecto y cuenta de su primer DiscoLibro que editarán con el apoyo del financiamiento colectivo.

-¿Cómo nace el proyecto Y una de coco?, original desde el vamos por el hecho de mixturar poesía y música

-El proyecto nace de conocernos previamente. La Cami vivía con una amiga mía muy cercana, entonces yo pasaba mucho tiempo en su casa, y en esa coincidencia, se dio lo de ir compartiéndose en la cotidianeidad de salir al patio, de tener amigas en común, de generar y alimentar ese espacio amistoso, y alguna que otra vez, convidarnos alguna que otra cosa de lo que cada una hacía. Muchos años después se dio esta situación de decir: hagamos algo juntas. A la Cami le había venido por sugerencias de otros, que nos habían escuchado a ambas en distintos ámbitos. Yo para esa altura (fines de 2017) ya venía leyendo mucho su poesía, escuchándola recitar y conmoviéndome cada vez, y sentía ganas de trabajar con ella, con sus textos pero también con su forma de decir. Y es en esto último que van surgiendo ciertas ideas del proyecto, de no musicalizar todo, sino de darle mucho espacio a la voz hablada, al recitado, porque reconocía en esa forma de recitar una gran capacidad conmovedora y era necesario que eso siguiera siendo parte de esta textura.

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-¿Por qué el nombre?

-En algún momento hubo que nombrarnos. Pusimos un par de ideas en común, cosas cotidianas que nos gustaban, surgió el coco ya ni me acuerdo por qué. Pero ahí se fue Cami con la tarea, porque ella era la de las palabras, y trajo entre otros este y una de coco. A mí me interesó mucho esta cosa de empezar por la Y… como que hay algo que viene de… hay algo tácito antes de un Y, algo que no se nombra pero está, y no sabemos bien qué es. Después nos pasó un montón de veces de pedir una factura de dulce de leche y una de coco, o estar en un bar y escuchar a lo lejos que alguien pedía una tarta de ricota y una de coco, y siempre esa coincidencia es algo que se festeja, como un guiño cotidiano.

-Lanzaron el proyecto de financiamiento colectivo del primer disco-libro. ¿Cómo surge la idea de realizarlo y cómo les fue con las recompensas?

-La idea del financiamiento colectivo tiene que ver, básicamente, con las dificultades de solventar un proceso de grabación y edición de un material discográfico para un dúo independiente como nosotras, conformado también por trabajadoras independientes de la cultura. Realmente los costos son muchos, en cada parte del proceso, y la idea de juntar nosotras mismas ese dinero cada vez se iba sintiendo más lejana, entre la inflación y que también como era nuestra primera experiencia grabando un disco, se nos iban sumando partes del proceso que no conocíamos, y que por supuesto implicaban más costos.

Esto generó muchos retrasos. Empezamos a pensar este disco, antes incluso de saber que sería un DiscoLibro, en 2020, y recién a mediados de este año pudimos entrar a grabar. Estos retrasos empiezan a generar un desfasaje creativo también, donde una empieza a sentir que, por ejemplo, la lista de temas que hace medio año tenía sentido, ya no lo tiene. Y revisa. Y cambia. Y vuelve a pensar una lógica. Y vuelve a pasar el tiempo y vuelve a sentirse rara. Entonces empezamos a trabajar con una productora, Cin Mussolini, quien hermanamente estuvo construyendo junto con nosotras las maneras de hacer posible esta edición del DiscoLibro Y una de coco.

Ella fue quien nos propuso el financiamiento colectivo como modo, y nos pareció una forma posible y coherente con nuestro sentir: el abrir la invitación a quienes pudieran y quisieran acompañar el proyecto, a que lo hagan posible y sean parte, coproductores de esta edición. Y nos pareció lindo también que como parte de haberlo producido así, el DiscoLibro nace ya con un público que lo está esperando con tantas ansias como nosotras, porque compraron la preventa y están pendientes de cuándo sale, cuándo les llega, y cada adelanto que hemos ido compartiendo va calmando y aumentando las ansias en ese sentido.

Y la verdad es que estamos felices: las recompensas, como se le llama en los financiamientos colectivos a las cosas que se venden como parte de la campaña (en este caso, la preventa del LibroDisco, cancioneros, kits gráficos, talleres de formación que armamos desde cada una de nuestras áreas de conocimiento, etc.) llegaron muy bien a muchísima gente que se sumó con nosotras de esta manera.

Nuestras letras recuperan nuestras experiencias como mujeres en este contexto histórico, donde hemos vivido violencias múltiples y, antes que nosotras, nuestras ancestras. Pero no nos interesa quedarnos ahí, sino experimentar las maneras de transformar esa realidad personal y colectiva primero desde el respeto hacia una misma, desde la autovaloración, la dignificación de nuestras vidas, la aprobación hacia nosotras mismas, la intención de liberarnos de nuestras propias imposiciones y las sociales, en pos de una vida más amorosa y armoriosa con lo que nos rodea Nuestras letras recuperan nuestras experiencias como mujeres en este contexto histórico, donde hemos vivido violencias múltiples y, antes que nosotras, nuestras ancestras. Pero no nos interesa quedarnos ahí, sino experimentar las maneras de transformar esa realidad personal y colectiva primero desde el respeto hacia una misma, desde la autovaloración, la dignificación de nuestras vidas, la aprobación hacia nosotras mismas, la intención de liberarnos de nuestras propias imposiciones y las sociales, en pos de una vida más amorosa y armoriosa con lo que nos rodea

-Las ilustraciones son de Julieta Sayago. ¿Cuál es, en general, el concepto a transmitir a través de las imágenes?

-El concepto primero y fundamental de todo, ha sido que Y una de coco se sostuvo siempre desde la amistad y la hermandad. Y en ese sentido, Julieta Sayago, arquitecta, ilustradora, artista riocuartense, es mi amiga desde los 12 años. Hemos crecido juntas, nos hemos influido mutuamente y yo he aprendido a mirar, dibujar y pensar visualmente, fundamentalmente por el tiempo compartido con ella. Entonces, lo primero que veo yo cuando veo esas imágenes, es un poco como mi hogar: esos trazos son casa.

Son ilustraciones hermosas, de una sutileza increíble a través de las cuales se va tejiendo un universo visual que acompaña y complementa la escucha del disco: si se ve el libro solamente, hay una autonomía; si se escuchan las grabaciones solamente, también la hay; pero si se ve y se escucha al mismo tiempo, hay correlatos y asociaciones que llegan sólo en ese diálogo.

-También hay invitados en el disco-libro…

- Sí! Siguiendo con esta lógica de la amistad, los invitados aparecen de manera muy orgánica: son amigos con quienes hemos compartido en todo este tiempo de mover las canciones de Y una de coco, amigamente y escenariamente. Entonces en distintos momentos se dio la situación de invitarlos a compartir tal o cual tema, y que esas versiones que fueron en ese momento se nos quedaron en el oído y el corazón, y quisimos recuperarlas. Después, el proceso fue llevando a que también nos propusieran nuevos arreglos para el disco, y la verdad estamos agradecidísimas de la amorosidad y el compromiso con que han trabajado en este disco como propio.

Eli Muller, Luna Gil y Cami Franco son parte de Hecha la otra, una grupalidad folklórica cordobesa con quienes incluso formamos parte de Encuentra, un espectáculo hermoso que nos mezcló en diversas ocasiones y que fue dando lugar a estas versiones; y Lufa Falón, amiga de años de Cami, con quien hasta compartieron hogar durante muchos años, y que se sumó como cantante invitada en un espectáculo de Y una de coco del año 2019, y salió una versión tan hermosa de Justeza, la canción en la que participa, que cada vez que la cantamos sin ella, a mí me suena internamente su voz. Así que quisimos recuperar eso, y la versión creció muchísimo para la grabación.

DiscoLibro Y Una de Coco

-¿Cuándo lo van a editar y dónde se podrá adquirir?

-A la edición le faltan muy pocas semanas!! A partir del viernes 2 de diciembre, que será la presentación del disco en el Centro Cultural Graciela Carena, de Córdoba Capital, va a estar listo el LibroDisco. Y en la semana siguiente estaremos haciéndolo llegar a todas las personas que lo adquirieron por adelantado durante el financiamiento colectivo.

Todavía pueden adquirir la preventa en la página yunadecoco.empretienda.com.ar, y ahí también va a estar disponible una vez que esté editado.

-En el video del proyecto dicen “somos militantes de nuestra propia libertad y dignidad”. Ampliame

-A lo que nos referimos con eso es que nuestras letras recuperan nuestras experiencias como mujeres en este contexto histórico, donde hemos vivido violencias múltiples y, antes que nosotras, nuestras ancestras. Pero no nos interesa quedarnos ahí, sino experimentar las maneras de transformar esa realidad personal y colectiva primero desde el respeto hacia una misma, desde la autovaloración, la dignificación de nuestras vidas, la aprobación hacia nosotras mismas, la intención de liberarnos de nuestras propias imposiciones y las sociales, en pos de una vida más amorosa y armoriosa con lo que nos rodea.

-A fines de octubre editaron el video de Mentisanto. ¿Cómo surge esa composición y cómo resultó la filmación en el Mercado Norte de Córdoba Capital?

-El poema de Mentisanto surge de una anécdota que le conté a Cami en esas primeras juntadas, mucho antes de que existiera Y una de coco. Y sorpresivamente, un día la leí en un poema. El Mentisan es un ungüento boliviano que cura todo: los labios rajados, la congestión nasal, dolores de cabeza, contracturas, etc, etc, etc. Y es una medicina cotidiana que nos acompaña muchísimo, y que cada vez está más difícil de conseguir. A ese ungüento está dedicado ese poema, y la parte recitada es lo que se leía atrás en las latitas de Mentisan hace unos años; ahora dice la misma información pero de otra manera. Como ese poema representaba a este dúo antes del proyecto en común, decidimos que había que incluirlo en nuestro repertorio. Y como es un producto que se compra en el mercado, en las ferias o en la calle, decidimos ir a filmar el video en el Mercado Norte de Córdoba, que es un lugar que transitamos mucho, y que tiene toda una energía y una imagen muy distinta al centro, que lo rodea. Además, está la magia en el ojo de Rocío Giménez, la hermana que hizo el video y que se ha encargado de la producción audiovisual en general del proyecto. Su mirada ha sido la que generó el recorte que nos permitió traer esa historia, que venía de viajes por otras latitudes, a la ciudad de Córdoba. La grabación estuvo re divertida y además ese día conseguimos mentisan, que hacía meses que nos venía faltando!

MENTISANTO - Y una de Coco

-Se presentaron en España. ¿Cómo resultó esa experiencia?

-Estuvo buenísimo andar por lugares tan lejanos, y recorrer no sólo como turistas (que también), sino con el proyecto. Nos dio una perspectiva renovada de lo que veníamos haciendo. En principio, porque nos encontramos con la necesidad de tener que explicar algunas cosas básicas que estaban muy presentes en los poemas, como por ejemplo qué es una pava, o qué implica el ritual de poner la pava para esperar a alguien que viene de visita; cosas que también nos dieron una representación diferente de nuestra propia cotidianidad.

Y por otro lado, porque las formas de recepción también fueron muy diversas en diferentes lugares de España: había zonas donde el trato era más distante, y eso al principio hizo que pensáramos que no gustaba, o nuestras temáticas eran particulares de nuestra cultura, pero en el diálogo post recital se acercaban súper conmovidas a saludarnos porque les había encantado, pero lo expresaban de una manera muy diferente a la nuestra; y lugares como Andalucía, donde el trato era más parecido a lo que vivimos acá, pero con la particularidad de que había personas de diferentes latitudes: de las cosas más conmovedoras que vivimos, fue un hombre que se nos acercó después de un recital en Sevilla: no sabía castellano, y sin embargo, muy emocionado, nos dice: “I understand everything…” (entiendo todo), mostrándonos que más allá de las palabras y de su significado, la emoción llegaba y calaba.

-En junio se presentaron en el C.C. Leonardo Favio. ¿Cuáles fueron las sensaciones vividas?

-Siempre volver a Río Cuarto es un regalo. Primero, porque en mi caso, implica volver a casa, y en ese sentido a mí me emociona mucho habitar desde otro lugar los espacios que viví de niña o de adolescente de otra manera. En el Favio, además, fue una maravilla volver al cine de la infancia y tratar de aprovechar eso haciéndolo parte del espectáculo: de esa presentación participó también la Juli Sayago, adelantando algunas de las ilustraciones del DiscoLibro, pero convirtiéndolas en animaciones increíbles que dialogaban con los poemas y las canciones, y que se iban presentando como parte del recorrido del espectáculo. Comenzamos como un recital más, pero en un momento, en la pantalla que estaba encima nuestro, empezó a suceder la magia de las ilustraciones, y fue hermoso desde nuestro lugar, ver cómo todas las miradas nos abandonaban, se iban hacia arriba y se maravillaban, se llenaban de sonrisas niñas.

El público de Río Cuarto siempre nos ha tratado con mucho amor y dulzura, y aunque la Cami no se crió acá, ambas sentimos esa sensación de hogar por cómo se da ese encuentro.

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-Contame de los proyectos Pie de página y Encuentra, de los que también forman parte…

-Ambos proyectos están frenados en este momento por la demanda que ha tenido el proceso del DiscoLibro. Pero son proyectos que se pausan y vuelven a retomar, y esa es su lógica de funcionamiento.

Pie de página es un trío que incluye a Y una de coco y a la violinista Huayra Lihué. Nuestro repertorio se basa en musicalizar poemas y escenificarlos musical y performáticamente, y en ese caso no solo tomamos textos de Camila (García Reyna), sino que ampliamos a mujeres poetas latinoamericanas.

Encuentra es una reunión de varias grupalidades y personas de la ciudad de Córdoba: Y una de coco, Hecha la otra, Mercuriales, May Palacio, Romina Bazán, Fausto Nicolini. Es una confluencia dinámica, en la que no siempre estamos todos presentes, pero reconocemos una forma común de estar en el grupo y de encarar nuestros repertorios: somos entre 8 y 11 mujeres, trans y no binarios, que retomamos grupalmente los repertorios de cada una de esas partes que la conforman, y dándoles una nueva sonoridad y presencia escénica. Este año, se ha dado la casualidad de que muchos de nosotros estamos en procesos parecidos, así que pueden escuchar los nuevísimos materiales de Mercuriales y de Faunosirena, que están hermosos y súper recomendamos.

-Por último, con padres Amigos x la música (Dídimo Zárate y Adriana Fernández), ¿era inevitable dedicarte al arte?

-En casa siempre se escuchó mucha música como parte del día a día, y se iba mucho al teatro, pero no siempre existió Amigos por la música. Entonces, la cercanía con la música seguramente sí tuvo todo que ver, pero más que con Amigos por la música, para mí dedicarme al arte es algo de toda la vida, y que tiene que ver más con el ojo atento de una madre y un padre que veían dónde estaba el interés en esa niña y lo alimentaban. Después, cuando era adolescente y ya estudiaba música desde hacía muchos años, tuve la suerte de ver nacer Amigos por la música, desde su germen inicial: el primer interés, el sueño de organizar un recital en particular, el impulso de hacer algo desconocido para dos personas que no se dedicaban a eso ni a nada parecido. Fue un privilegio para mí transitar esos años en esa casa, y poder ver cómo crecía el proyecto, y poder estar en contacto con tanta gente admirada, y compartir lo cotidiano y lo pequeño de una comida, de una sobremesa, y entender gracias a eso que era una posibilidad vivir del arte si no te tocaba la “suerte” de ser famoso, y que lo importante no era eso: eso era un medio, pero había muchos otros caminos posibles.