La niña se fue a casa con un peso de 2,2 kilogramos y los médicos se dieron por satisfechos por su estado general de salud.
En la Neoclínica, donde estuvo internada, recibió cuidados de bebé “prematuro extremo” y finalmente salió adelante.
Después de tres meses de cuidados, su mamá, Analía Baigorria, finalmente pudo llevársela a su hogar, donde la esperaban su papá y sus tres hermanitos.
“Felicidad inmensa”
“Siento una felicidad inmensa después de tantos días acá y de pasar un montón de cosas; que Sofía se pueda ir sin nada, solamente vitaminas, es una alegría que no me entró en el cuerpo”, dijo la mujer en diálogo con el magazine televisivo Puntal AM.
“Tuve un montón de emociones al verla progresar cada día, cada gramo que aumentaba. Todo era una felicidad inmensa para nosotros y tuvo que pasar por un montón de cosas, pero acá está”, manifestó la madre de la bebé, que debió esperar a que tuviera una semana para poder alzarla en brazos.
Relata que se sintió muy nerviosa cuando se enteró de que Sofía iba a ser sietemesina, porque de otra forma corría peligro su vida y la de la bebé.
“Los médicos me dijeron que había que sacarla sí o sí porque estaba sufriendo mucho. Fue de mucho dolor ese momento”, precisó la mujer.
Pero el momento del parto pasó y rápidamente se tuvo que ocupar del cuidado de la niña prematura.
“En el día a día fue increíble cómo las enfermeras nos ayudaban a llevar adelante todo, porque no es lo mismo un bebé nacido a término. Te enseñan todo las chicas: cómo agarrarlo, cómo darle la mamadera. Es todo nuevo. Nos enseñan a ser mamá de un prematuro”, expresó la madre.
Más allá de esto, resalta que la nena reclamaba una presencia más constante de su mamá. “Se quejaban las enfermeras de que lloraba mucho. Necesitaba ese contacto conmigo, porque cuando pasamos a habitación se calmó y era una reina, mientras que en terapia lloraba mucho. Yo lo sentía porque la visitaba un ratito cada tres horas”.
Durante los 90 días de recuperación que tuvo Sofía en la clínica también la acompañaron su papá, su madrina y sus tres hermanitos.
Además estuvo otra mamá de un bebé prematuro, con la cual compartió habitación.
“Mi compañera de cuarto también está muy emocionada, aquí sólo nos junta la habitación y estamos hace dos o tres días conviviendo. Ya hacía rato, como un mes y medio que estábamos las dos en la lucha con los bebés”, comentó Analía.
Si bien recibió el alta, Sofía necesita cuidados especiales.
“Nos prohibieron las visitas en casa, porque ella no es como una bebé nacida a término, así que nada de visitas, solamente los hermanos, el papá y la mamá. Tiene que ser así hasta por lo menos que pase el invierno”, indicó la mamá de Sofía.