El índice oficial de pobreza pasó de 25,7% en diciembre de 2017 al 32% de igual período del año pasado, lo que representa un fuerte incremento del 6,3%.
Los datos demuestran que por día alrededor de 7.260 personas ingresaban en el segmento social de quienes tienen un ingreso que no les permite cubrir los gastos de la Canasta Básica Total, que incluye bienes no alimentarios.
En cuanto a la indigencia, el indicador se elevó del 4,8% al 6,7% endiciembre pasado, con lo que en ese sector se encuentran 2.700.000 personas, de las cuales unas 800 mil se incorporaron a lo largo del año pasado.
Estos indicadores son consecuencia directa del proceso recesivo que afecta a la Argentina, la estampida de precios y la profunda devaluación que licuó los salarios y dejó a millones de argentinos sin poder cubrir sus necesidades básicas. El presidente Mauricio Macri pidió que su gestión sea evaluada de acuerdo con la cantidad de personas que lograron salir de la pobreza y por ahora el indicador de diciembre es el más elevado desde que asumió.
Incluso, uno de los slogans de campaña fue el de lograr la pobreza cero, un objetivo que aparece lejano, ya que las previsiones inflacionarias y de recesión hacen imposible una recuperación.
Más allá de lo preocupante de las cifras, algunas regiones muestran una realidad aun más crítica: el conurbano bonaerense volvió a destacarse con una suba de la pobreza del 29,5% al 35.9%, por lo que cerca de 6.200.000 personas están afectadas por este flagelo.
Otras zonas con altos indicadores de pobreza fueron Corrientes con el 49,3%; Concordia, con el 41,9%; Gran Resistencia, con el 41,4%; Santiago del Estero-La Banda, con el 38,9%, y Salta, con el 37,7 por ciento. El Indec dio a conocer el informe sobre Incidencia de la Pobreza y la Indigencia, sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que registra que hay 8,9 millones de personas en situación de pobreza y 2,1 millones de hogares en situación de indigencia, en los 31 aglomerados donde el Indec realiza el relevamiento.
De ese total, 442,8 mil hogares, compuestos por 1,8 millones de personas, se encuentran en situación de indigencia, que creció dos puntos porcentuales respecto de diciembre de 2017.
La ciudad de Corrientes registró el indicador más alto de pobreza con un 38,4% de los hogares y un 49,3% de sus habitantes se ubiquen en situación de pobreza, mientras que la ciudad de Buenos Aires tuvo el registro más bajo con un 8,1% de los hogares y 12,6% de sus habitantes que están en esa condición.
Según el Indec, en promedio, los hogares indigentes tienen una distancia de $ 3.804 entre sus ingresos y el valor de la línea de indigencia, lo que implica que sus ingresos se encuentran 38,3% por debajo de ese nivel.
En el caso de los hogares pobres, su nivel de ingresos debería elevarse en promedio en $ 9.485 para salir de esa condición, lo que implica una brecha de 38,9%.
Por distritos
Con indicadores de pobreza más bajos se encuentran los distritos de Neuquén-Plottier (27,1%), Bahía Blanca-Cerri (25%), Mar del Plata (24,8%), Comodoro Rivadavia (22%), Río Gallegos (18,6%) y Ushuaia-Río Grande (17,9%).
La pobreza afecta en mayor medida a los niños menores de 14 años. Según el Indec, el 46,8% de ellos vive bajo la línea de pobreza. "El atraso del poder de compra de la Asignación Universal por Hijo (AUH) no hizo más complejizar esta situación", indicó un informe de Ecolatina.
Si bien la incidencia de la pobreza y la indigencia es menor, los adultos mayores (más de 65 años) también sufrieron las consecuencias del deterioro económico: los aumentos de los haberes previsionales perdieron por varias cabezas frente a la inflación (situación similar a la observada en la AUH).