Río Cuarto | Narcolavado

Narcolavado: uno de los hermanos Rivarola lloró ante el juez y negó todo

Andrés Rivarola (44) declaró ayer y luego lo hizo su hermano Mariano. Dijo que conocía a Claudio Torres y a otros dos prófugos señalados como jefes de la organización ilícita, pero descartó tener amistad o negocios con ellos
 
Eran los más esperados y ayer les llegó el turno. Los hermanos Andrés y Mariano Rivarola, a quienes se les atribuye un rol central dentro de la organización que se dedicaría al lavado de activos que provienen del narcotráfico, se vieron cara a cara con el juez Carlos Ochoa y la secretaria penal Lucía Storani.

El primero en llegar con el rostro encapuchado en la camioneta de Gendarmería, fue el mayor, Andrés Rivarola (44) quien, según su abogado, es él único de los hermanos que tiene a su cargo la brasería ubicada en la avenida España. “El otro se dedica al transporte”, dijo Rolby Valdivieso.

La indagatoria tuvo momentos tensos, sobre todo cuando el imputado rompió en llanto frente al magistrado y negó tener vinculación con delito alguno.

“Mi cliente nunca estuvo detenido antes ni tiene antecedentes penales, y aclaró que no tiene nada que ver con lo que se le está acusando”, recalcó su defensor.

Una de las preguntas que le formularon ayer a Andrés Rivarola fue si tenía alguna relación con Claudio Torres, a quien se le atribuía ser uno de los jefes de la banda, y lo mismo le preguntaron en relación a otros dos riocuartenses que están prófugos y que serían también dos “pesos pesados”.

Según comentó el letrado a Puntal, el imputado admitió ayer conocer a las tres personas nombradas por los investigadores, pero se preocupó en remarcar que no tenía amistad con Torres y tampoco con las dos personas que siguen prófugas.

De igual modo, negó tener algún trato o negocio con ninguno de los tres. 

¿Y los dólares?



En el momento de la indagatoria, el mayor de los Rivarola presentó un registro contable con la intención de justificar la adquisición de un valioso departamento en el eidificio Alma.

“A ese departamento lo compró en pozo, en 2015, pero como la empresa Marconetto se demoraba con la obra y mi cliente con los pagos llegaron a un nuevo acuerdo en 2017 para que él hiciera un desembolso de más de un millón de pesos y luego le quedaran cuotas para pagar”, explicó Valdivieso, quien acompañó una carpeta con 30 planillas de movimientos contables.

Fue en ese departamento, ubicado en el macrocentro de la ciudad, donde los agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria hallaron los 80 mil dólares que hoy están depositados en una cuenta judicial en la sucursal Río Cuarto del Banco Nación.

Según la defensa, Rivarola se encuentra en condiciones de justificar por qué tenía esa suma en su poder. “Él había vendido recientemente un camión Volvo que estaba prácticamente nuevo. Tiene pruebas de esa operación e incluso la Afip se la aprobó”, contestó el abogado.

Secreto de sumario



Ya era el mediodía cuando Valdivieso salió del Juzgado Federal. En ese momento, había concluído la primera testimonial y todavía faltaba que declarara Mariano Rivarola -quien finalmente decidió abstenderse de hablar-.

Frente a la cortina de hermetismo, Valdivieso dijo que nadie aún no tiene en claro el tenor de las acusaciones que pesan sobre los 16 detenidos en el marco del megaoperativo del Juzgado Federal. “Hasta que no veamos las pruebas, no lo sabremos. El juez ha decretado el secreto de sumario  que rige hasta diez días después de que se tome la última indagatoria, de todos modos por la complejidad de la causa el juez puede prorrogar el secreto”, remarcó Valdivieso. 

Agregó que la defensa de los hermanos Rivarola la asumió junto al abogado cordobés Carlos Hairabedian. “Recién después que lo consulte con el maestro, veremos cuándo pediremos la excarcelación”, anticipó el defensor. 

Entre las pruebas que reunió la pesquisa se cuentan escuchas telefónicas, fotografías y un seguimiento desde el año 2014. El abogado dijo que espera tener acceso a todo ese material para poder presentar “contrapueba”, si fuera necesario.