Sergio Almerich, el comisario que está siendo investigado por la Justicia en la causa por el narcolavado en Río Cuarto, ya no es más uno de los jefes de delegación de la Policía Federal.
Después de que el jueves pasado Puntal hiciera público que Almerich se encontraba imputado en la megacausa por el delito de incumplimiento de los deberes del funcionario, el uniformado fue pasado a disponibilidad.
Así lo confirmó a este diario el área de prensa a nivel nacional de la Policía Federal. Allí manifestaron que en las últimas horas Almerich fue desplazado de su cargo como jefe de la delegación Bariloche y evaluarán qué destino le asignarán mientras la Justicia avanza con su investigación.
En los primeros días de septiembre el juez federal Carlos Ochoa acusó a Almerich de no haber volcado en la Justicia el conocimiento que tenía del submundo de la droga en la ciudad. Su yerno, Jonathan Monserrat, uno de los detenidos, habría contado al magistrado que su suegro, el comisario, le había advertido en varias ocasiones que dejara de relacionarse con ciertas personas porque estaban vinculadas con el tráfico de estupefacientes.
En ese entonces, Almerich era jefe de la delegación Río Cuarto de la Policía Federal, cargo que ejerció durante todo 2018 hasta que fue enviado al mando de la sede de Bariloche. Para el magistrado, la función que cumplía Almerich lo colocaba en la obligación de dar a conocer a la Justicia todo lo que sabía sobre el submundo de la droga y no lo hizo.
El delito de incumplimiento de los deberes del funcionario público está en el Artículo 248 del Código Penal y no contempla una pena alta, por ese motivo no corre riesgo la libertad del acusado, aunque sí su función en la fuerza.
La primicia de este diario corrió como un reguero en los medios nacionales y fue replicada profusamente en la provincia de Río Negro. La difusión pública del caso hizo insostenible su continuidad como jefe de delegación.
En la ciudad de las fiestas estudiantiles de fin de curso era vox populi que Almerich había sido desplazado como jefe el último fin de semana, pero nadie en la delegación se hacía cargo de confirmarlo. “Llamen a Buenos Aires, no estamos autorizados a dar ninguna información”, era la letanía con la que se chocaban las consultas de última hora.
“No fue echado”
Al cierre de esta edición, desde la sede nacional de la fuerza informaron a este diario que Almerich quedaba momentáneamente “sin asignación de tareas”. En otras palabras, lo desplazaron de la jefatura en Bariloche y quedarán a la expectativa de los nuevos pasos que dé la Justicia antes de tomar una medida más drástica.
“Almerich no fue echado”, aclaró la responsable de prensa de la Policía Federal, Andrea Ricci.
Consultada sobre los alcances del “pase a disponibilidad”, la fuente calificada explicó que no implica una sanción anticipada. “Es una medida preventiva hasta que se sepa con claridad qué fue lo que pasó y si le cabe alguna responsabilidad”, concluyó.
Así lo confirmó a este diario el área de prensa a nivel nacional de la Policía Federal. Allí manifestaron que en las últimas horas Almerich fue desplazado de su cargo como jefe de la delegación Bariloche y evaluarán qué destino le asignarán mientras la Justicia avanza con su investigación.
En los primeros días de septiembre el juez federal Carlos Ochoa acusó a Almerich de no haber volcado en la Justicia el conocimiento que tenía del submundo de la droga en la ciudad. Su yerno, Jonathan Monserrat, uno de los detenidos, habría contado al magistrado que su suegro, el comisario, le había advertido en varias ocasiones que dejara de relacionarse con ciertas personas porque estaban vinculadas con el tráfico de estupefacientes.
En ese entonces, Almerich era jefe de la delegación Río Cuarto de la Policía Federal, cargo que ejerció durante todo 2018 hasta que fue enviado al mando de la sede de Bariloche. Para el magistrado, la función que cumplía Almerich lo colocaba en la obligación de dar a conocer a la Justicia todo lo que sabía sobre el submundo de la droga y no lo hizo.
El delito de incumplimiento de los deberes del funcionario público está en el Artículo 248 del Código Penal y no contempla una pena alta, por ese motivo no corre riesgo la libertad del acusado, aunque sí su función en la fuerza.
La primicia de este diario corrió como un reguero en los medios nacionales y fue replicada profusamente en la provincia de Río Negro. La difusión pública del caso hizo insostenible su continuidad como jefe de delegación.
En la ciudad de las fiestas estudiantiles de fin de curso era vox populi que Almerich había sido desplazado como jefe el último fin de semana, pero nadie en la delegación se hacía cargo de confirmarlo. “Llamen a Buenos Aires, no estamos autorizados a dar ninguna información”, era la letanía con la que se chocaban las consultas de última hora.
“No fue echado”
Al cierre de esta edición, desde la sede nacional de la fuerza informaron a este diario que Almerich quedaba momentáneamente “sin asignación de tareas”. En otras palabras, lo desplazaron de la jefatura en Bariloche y quedarán a la expectativa de los nuevos pasos que dé la Justicia antes de tomar una medida más drástica.
“Almerich no fue echado”, aclaró la responsable de prensa de la Policía Federal, Andrea Ricci.
Consultada sobre los alcances del “pase a disponibilidad”, la fuente calificada explicó que no implica una sanción anticipada. “Es una medida preventiva hasta que se sepa con claridad qué fue lo que pasó y si le cabe alguna responsabilidad”, concluyó.

