Los fieles concurrieron al templo mayor de la ciudad para celebrar la Navidad, en medio de estrictas medidas de bioseguridad, para evitar contagios por el Covid-19.
Ingresaron con barbijos, respetando la distancia social de dos metros, y en la entrada se higienizaban las manos con alcohol.
Es tradicional en esta celebración que los feligreses adoren al Niño Dios besando la imagen que se encuentra en el pesebre.
Pero este año, a raíz de la pandemia, se blindó el pesebre para evitar contagios de los creyentes que se acercan a contemplar el típíco portal de Belén.
La iglesia tampoco estaba al cien por ciento dado que, por el protocolo que rige para los templos, debe estar al 30 por ciento de su capacidad.
Por su parte, el obispo Adolfo Uriona difundió su mensaje de Navidad a través de un video.
“Celebramos la Navidad en medio de la gran oscuridad que trajo la pandemia, agravada ahora por la decisión del Gobierno de aprobar el aborto”, expresó el prelado diocesano.
Monseñor Uriona celebró misa ayer en el Monasterio Virgen del Signo, en la Colonia El Espinillal, perteneciente al área jurisdicional de General Cabrera, junto con el padre Gerardo Rivetti, para recordar el nacimiento de Jesús.

