Río Cuarto

“No se conoce mucho sobre los varones trans, por eso abrimos nuevos espacios de diálogo”

Como parte de un nuevo proyecto de la Mesa de la Diversidad, se han generado conversatorios para acompañar y asesorar a los miembros de este colectivo que busca tener más visibilidad. Piden más facilidades para los tratamientos hormonales y las cirugías.
“No se conoce mucho sobre los varones trans, por eso abrimos nuevos espacios de diálogo”
 
Desde la Mesa de la Diversidad están trabajando con la contención y asistencia de la comunidad de varones trans, una temática sobre la que hasta los mismos integrantes de ONG debieron capacitarse por tratarse de un grupo poco visibilizado. A partir de la incorporación de nuevos miembros al grupo, se ha constituido un conversatorio en el que brindan asesoramiento a los varones trans que buscan información.

Benjamín Marchetti es uno de los creadores de este espacio, y en diálogo con Puntal describe cómo fue el proceso del desarrollo de su identidad. Asegura que sin la ayuda de las familias es complicado transitar estas etapas en la juventud y que hay poca información sobre tratamientos de hormonas o intervenciones quirúrgicas. 

Llegó a la Mesa de la Diversidad a través de unos conocidos y se sintió identificado con las actividades que realizaban los integrantes de la ONG. “Hace dos meses me acerqué con un proyecto para los chicos trans, y con el vínculo con la Mesa pensé en esta posibilidad de dar acompañamiento a otros chicos, considerando que el camino por el que tuve que pasar no fue fácil”, indica Benjamín.

Comenta que “la temática no tiene mucha visibilidad, y por eso se conoce muy poco sobre todo lo relacionado a los chicos trans”. En este sentido, destaca que también ocurre porque “a los chicos no les gusta exponerse ni contar sus cosas, es una forma de sentirse ‘más normales’, decir a la sociedad que son un hombre y no un chico trans”.

Así fue como con otros dos integrantes de la Mesa comenzaron a capacitarse sobre la temática, informarse y trabajar sobre sus experiencias. “Así surgió el primer conversatorio, que fue una buena idea porque siempre quise ayudar a los demás con esta experiencia. Tuvimos la charla con 8 personas, en la que cada uno contó su historia y planteó sus dudas, y así poder liberarse”, sostuvo Marchetti.



P: ¿Se encontraron con historias comunes en estas charlas?

R: Si bien cada uno tiene su experiencia particular, se coincidió en que no podían adaptarse a su estilo de vida o a la respuesta que les brindaba la familia.



Benjamín hizo referencia a su caso en particular, y asegura que hubiera sido muy difícil sin el acompañamiento de su familia. “Yo desde chico, desde jardín, recuerdo que me gustaban las chicas, los juguetes y la ropa de varón. Siempre me identifiqué con las cosas que están relacionadas a los hombres. Siempre lo tomé como algo normal y mi abuela, por ejemplo, me compraba autitos y me llevaba a jugar al fútbol”, explica. 

Sostuvo que cuando creció, y empezó a cursar el secundario, la situación se complicó: “Sentía como que no estaba bien visto que me vistiera como varón y no como chica, no me integraban a los grupos sociales y me sentía muy solo. Sentía que me dejaban de lado porque me decían ‘marimacho’”, indicó Benjamín.

Espacios como el conversatorio de la Mesa de la Diversidad son fundamentales para dar contención y que personas como Benjamín no se sientan incómodas con sus sentimientos. De hecho, asegura que el vínculo con chicos trans que demostraban confianza y seguridad con su identidad, fue lo que lo ayudó a sentirse más seguro. “A los 15 años comencé cortándome el pelo y después cambiando mi vestimenta”, dijo y agregó: “Mi familia siempre me apoyó en todo esto, mi mamá desde el día en el que le dije que me gustaban las chicas me ofreció ayuda para que me sintiera seguro, tuve siempre su apoyo, algo que fue muy importante porque no todos tienen esa oportunidad”.



P: ¿Cuándo definiste asumir tu actual identidad?

R: Hace 2 años definí cambiar mi nombre porque no me sentía identificado con el nombre femenino. Mi mamá me contó que cuando estaba embarazada ella creía que yo era un varón y me quería bautizar como Benjamín, un nombre que siempre me gustó.

Enfrentar la adversidad

P: ¿A qué dificultades debiste enfrentarte en la escuela?


R: Los problemas en general los tuve durante el primario, porque yo quería, por ejemplo, jugar al fútbol y eso era una actividad de varones. No me dejaban y me mandaban a jugar al vóley con las nenas o me decían que no hiciera nada. La pasaba muy mal, al igual que con el baño, no me sentía cómodo yendo al de mujeres. Ahora, en el secundario, como todavía no tengo el cambio hecho en el documento, sigo figurando en las actas con el nombre femenino. De todas formas lo he hablado con los docentes y ellos no han tenido ningún problema, al contrario, se han ofrecido para hablar ante cualquier dificultad que tenga.



P: ¿Cómo fueron las experiencias que contaron los otros chicos en el conversatorio?

R: Hay muchas historias, como la de uno de los chicos que contó que su padre no rechazaba su situación, pero directamente lo ignoraba. Vivía con él pero hacía como que no existía. En ese caso, afortunadamente, tiene mucha autoestima. En general fueron casos en los que las familias presentaban limitaciones; cuando uno está en un proceso de algo nuevo y se lo desconoce, muchos se alejan. Es un proceso al que los padres también deben adaptarse, informarse y poder acompañar a sus hijos.



P: ¿En qué consiste el consumo de hormonas para varones trans?

R: Para el consumo de hormonas también la persona debe ser mayor de edad, y pasar por una serie de controles específicos, porque a la larga puede dañar órganos como el hígado o los riñones. Pueden hacerse los tratamientos con inyecciones, geles o de manera oral, pero lo más frecuente son las inyecciones, que se aplican cada prácticamente 30 días. En Río Cuarto y en el interior del país es difícil acceder. En la provincia sólo hacen las inyecciones en Córdoba, por lo que quien quiera hacerlo debe viajar todos los meses allá, son tratamientos muy costosos. En Buenos Aires, por ejemplo, hay muchas más posibilidades, pero acá falta mucho todavía.



P: ¿Qué cambios se producen con los tratamientos de hormonas?

R: Hay muchos cambios psicológicos por el cambio en el aspecto físico, cómo se ve la persona, cambios muy bruscos que la mente quizás no asimila. El cambio en el período, por ejemplo, depende del cuerpo de cada uno, a algunos se les va en la primera inyección o a otros en la tercera. Cambia la musculatura, el pelo, y la calvicie, y hasta la voz, que en este caso es algo que queda para siempre, si uno deja de inyectarse no hay vuelta atrás con el timbre de la voz. Todo debe ser acompañado con gimnasio si se desea un cambio más grande. El uso de la testosterona debe ser acompañado por un especialista, no puede entregarse más de lo que corresponde, porque puede afectar al cuerpo, tampoco se puede cortar.



P: ¿En qué consisten, en tanto, las cirugías?

R: Las operaciones consisten en la extracción de las glándulas mamarias; en algunos lugares se hacen gratis, pero son muy pocos. El problema es que en estos espacios hay muchas trabas que impiden que uno las haga. Sólo te cobran la anestesia, que ya es muy costosa. Por la ley de Identidad de Género, que lo contempla, de igual modo hay limitaciones. Son tratamientos al igual que la hormonización, debería ser gratuito, y con profesionales capacitados en la temática. Incluso quien desee hacerlo debe pasar por un psicólogo, que luego te deriva a un psiquiatra, todo para que autoricen el tratamiento. Es algo que antes era obligatorio, considerando que es grande el cambio que se genera en la persona, pero ahora no es necesario.



P: ¿Se encuentran identificados con la lucha que las chicas trans han desarrollado en estos últimos años?

R: Ellas tienen una mayor experiencia, por problemas que han tenido en años anteriores, y que han podido crecer mucho en este sentido. En cambio, los chicos trans, como no se sabe mucho del tema, no se avanza tanto. En lo personal yo no he tenido grandes problemas, pero suele surgir que algún chico ha sido discriminado o golpeado en las escuelas. En la niñez se sufre mucho más el bullying, pero cuando uno crece no veo que haya mucho problema. Creo que esta diferencia entre chicos y chicas tiene que ver un condicionamiento que siempre se le hace a las mujeres, que deben tener pechos y el órgano sexual femenino, son cuestionamientos de los mismos hombres que no contemplan la situación y puedan aceptar. El trabajo que han hecho las mujeres ayudó mucho a abrir la mente.



P: ¿Están previstas más reuniones?

R: Sí, está previsto sumar reuniones e invitar a quienes nos puedan compartir sus experiencias. Tenemos pensado armar campañas para comprar fajas para las mamas (binders), que son muy costosas y deben ser personalizadas, con las medidas de los pechos y el torax. Si no se usa la correcta puede lastimar la columna o generar cáncer de mama; son cosas que uno hace para sentirse bien, pero que no puede medir las consecuencias. Por eso queremos hacer campañas para comprar para los que no tienen recursos como para hacerlo por sí mismos.



Luis Schlossberg.  Redacción Puntal