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Una testigo negó que le hubieran vendido la cama donde hallaron a Nora: "Me la dio"

Verónica Valentín (43) trabajaba como mucama en la casa de los Macarrón. Ayer, habló sobre uno de los episodios que llevó al fiscal de instrucción a calificar al viudo de "avaro" y "pijotero"

Hasta poco antes del crimen de Nora Dalmasso, Verónica Valentín trabajaba como mucama en la casa de los Macarrón y en la vivienda que los Rohrer habían levantado en el country San Esteban.

Quince años después, esta mujer de 43 años tiene a su cargo un comedor, pero todavía recuerda su experiencia laboral como empleada doméstica. Sobre ese aspecto fue interrogada ayer.

El fiscal ahondó en un episodio puntual que no dejaba bien parado al acusado, y que Valentín se ocupó de descartar en forma tajante.

Le preguntó sobre el destino de la cama donde fue hallado el cadáver de Nora Dalmasso, y la testigo respondió: “La tengo yo”.

Pero la versión que dio la mujer no fue la misma que la que vertió el fiscal Luis Pizarro cuando calificó al viudo de “avaro” y “pijotero”.

Pizarro había señalado que Macarrón le habría vendido ese mueble a su empleada y que se la habría cobrado en cuotas.

Esto fue lo que dijo ayer Valentín sobre ese episodio: “A la cama la tengo yo, porque el doctor se quería deshacer de todo eso. Entonces, yo le pregunté si me la podía vender para mi hija. Me la llevé, pero él no me quiso cobrar, me la dio”.

La mujer aclaró que la cama está en perfectas condiciones y en la actualidad la tiene una pariente suya.

Su testimonio sensibilizó al acusado que, en varias oportunidades, lloró en silencio.

A preguntas del abogado defensor, comentó que tanto Marcelo Macarrón como su esposa Nora eran excelentes patrones: “Ella era más divertida, ¿cómo le podría decir?, más dicharachera; en cambio el doctor era más recto, pero nunca lo vi enojado o insultar a alguien”, comentó.

La podóloga

El testimonio de Valentín estuvo en sintonía con el de Marta Lamborizzio, otra trabajadora que frecuentaba la vivienda de la Calle 5 número 627 de la Villa Golf.

Lamborizzio, de 75 años, se desempeña como podóloga y martes de por medio visitaba a los Macarrón para atender a Nora y, en ocasiones, a otros integrantes de la familia.

Ayer contó que, a diferencia de lo que escuchó decir, Macarrón era una persona generosa que no dudó en ayudarla económicamente en una oportunidad en que le robaron del baúl de su auto una valija con sus instrumentos de trabajo.

Lamborizzio dijo que el último martes que estuvo con el matrimonio escuchó que Macarrón le decía a su esposa que irían los albañiles a terminar la obra. “´Uh vos te vas, y yo me quedo sola´, le dijo Nora, y me acuerdo que Marcelo le dijo, ´bueno cuando vos te fuiste al Machu Picchu o a la Virgen de los Cerritos, el que se´quedó fui yo´”.

La podóloga agregó que ante ese planteo Macarrón le dijo a Nora que se fuera a la casa de su madre. “Cuando yo me estaba yendo le dije lo mismo, ándate de tu mamá´. Ella me contestó: Sí, ya voy a ver”.

Antes de retirarse, la mujer tuvo un gesto afectuoso con el acusado. Se acercó y le dio un apretón de manos.

Tras el comprometedor testimonio de Pelleriti, las testigos que llegaron después fueron un bálsamo para el acusado.