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Oberto, imputado por fraude a la obra social de su gremio

El secretario general de Agec está acusado, junto a Cavalieri y otros cuatro directivos, de pagar cifras millonarias por prestaciones que no se hacían. Oberto ocupa el cargo de director nacional de Osecac.

José Luis Oberto, quien es secretario general del gremio de empleados de Comercio en Río Cuarto y ocupa el cargo de director nacional de Osecac, fue imputado por la Justicia Federal por defraudación a la obra social y por administración fraudulenta. Según la acusación, Oberto habría formado parte del grupo de directivos, encabezados por Armando Cavalieri, que habrían realizado maniobras irregulares en las que Osecac pagaba por prestaciones que, en realidad, nunca se prestaban.

Ayer, desde la Justicia confirmaron la imputación contra Oberto y detallaron que aparece como uno de los administradores de la obra social.

La supuesta maniobra implicaba que el grupo de administradores y dirigentes de Osecac le hacían pagar a la mutual por prácticas inexistentes. Esos fondos, según la Justicia, iban a parar a la financiera CBI, envuelta en un escándalo desde 2014, cuando apareció muerto su vicepresidente, Jorge Suau, y empezaron a revelarse desmanejos e irregularidades que rozaban al poder cordobés.

Esa causa fue desatando otras conexas. En los últimos días, el juez federal de la ciudad de Córdoba, Miguel Hugo Vaca Narvaja, ordenó allanamientos en la sede central de Osecac, en Buenos Aires. El motivo eran las sospechas de pagos supuestamente irregulares en Mendoza, San Luis y San Juan.

Se estima que la defraudación podría haber alcanzado los 53 millones de pesos entre septiembre de 2010 y agosto de 2012.

En la causa en la que Oberto está imputado aparecen implicados el propio Cavalieri y los dirigentes Carlos Bélz, Pedro Mezzapelle, Daniel Ruberto y Carlos Restivo.

La Justicia, en el relato de los hechos, señala que ese grupo de directivos puso en marcha una maniobra para defraudar a la misma obra social que conducen. Esa maniobra habría implicado que otras personas crearan empresas para actuar como prestadoras de salud. 

La obra social les habría pagado a esas empresas por prácticas que no se habrían ejecutado. El dinero tenía como destino la mesa de dinero que funcionaba en CBI. Paralelamente, los cheques habrían terminado depositados en cuentas fantasma de Halabo SA y Jotemi SA.

Desde la Justicia Federal precisaron que los directivos acusados, entre ellos Oberto, habrían librado cheques de las cuentas corrientes de Osecac que terminaban en la financiera CBI. Esos mismos cheques habrían sido entregados a Bruno Cricco, imputado como partícipe necesario de la defraudación, que les daba un destino diferente al que aparecía en los registros de Osecac. Esos eran los fondos que, después, aparecieron en CBI.

En los últimos años, Oberto fue escalando posiciones en la estructura nacional del sindicato de empleados de comercio. Tanto, que llegó a ser el director nacional de Osecac, una obra social poderosa a nivel país.

A pesar del caudal de afiliados y de ingresos que tiene la mutual, este diario publicó en los últimos meses una serie de notas que revelaban inconvenientes de los afiliados con las prestaciones que efectivamente recibían. Por otro lado, se habrían estado produciendo las maniobras que ahora investiga la Justicia.