"Cacho" Tissera presentó su renuncia como obispo: "Las familias sufren la angustia de no llegar a fin de mes"
El prelado riocuartense anunció la decisión durante la peregrinación de la Diócesis de Quilmes al Santuario de Luján, en el marco de los 50 años de su creación. Explicó a Puntal que seguirá al frente de la Iglesia de Quilmes hasta que el papa León XIV acepte su dimisión y designe a su sucesor
El obispo de Quilmes, el riocuartense Carlos "Cacho" Tissera, anunció que presentó formalmente su renuncia ante la Santa Sede luego de cumplir 75 años, tal como establece el Derecho Canónico para los obispos.
Lo comunicó durante la peregrinación al Santuario de Luján, donde miles de fieles de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela se reunieron para celebrar los 50 años de la Diócesis.
En diálogo con Puntal, Tissera señaló que "la presentación de la renuncia no implica el inmediato cese de sus funciones".
Continuará ejerciendo "como obispo de Quilmes hasta que el Vaticano acepte formalmente su dimisión" y designe a quien será su sucesor.
“Hace días celebré mis 75 años de vida”, expresó el obispo, quien definió la peregrinación como un momento de especial significado personal. Ante los fieles, dijo que acudió a los pies de la Virgen de Luján para agradecer por la historia de la Diócesis y, al mismo tiempo, poner en sus manos su ministerio, sus límites, sus aciertos y su vida pastoral.
En su mensaje, Tissera también hizo referencia a la situación social que atraviesan muchas familias. “Venimos en un momento en que las familias sufren la falta de trabajo y la angustia de no llegar a fin de mes con sus magros salarios o pobres ganancias”, sostuvo.
Frente a ese escenario, reivindicó la esperanza y la capacidad transformadora del Evangelio.
El obispo vinculó además la celebración con el proceso pastoral desarrollado a partir del Tercer Sínodo Diocesano y destacó el compromiso de los laicos y de las comunidades que construyeron la historia de la Diócesis durante sus primeras cinco décadas.
En su oración ante la Virgen, recordó especialmente al siervo de Dios Jorge Novak, primer obispo de Quilmes, y pidió por las nuevas vocaciones y por quienes entregaron su vida al servicio de la comunidad.
Tissera también realizó un pedido de perdón por aquello que, como pastor, “no supo o no pudo hacer bien” y llamó a la comunidad a construir una Iglesia cercana a los pobres, los que sufren y quienes han perdido la esperanza.
“Que Quilmes sea siempre una tierra donde el perdonar setenta veces siete sea nuestra ley, donde la compasión sea nuestro sello”, expresó, con una invocación a la Virgen de Luján para acompañar a la Diócesis en el inicio de sus próximos 50 años de misión.