Rostros y Rastros Observatorio de la Deuda Social Argentina | Córdoba | niños

Más de la mitad de los niños carece, al menos, de un servicio público

Un estudio destaca que es imperioso mejorar las condiciones de hábitat de vida de la ciudadanía. En el capítulo inseguridad; “el déficit de vigilancia policial es particularmente elevado en Gran Córdoba y en Gran Rosario”

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA), junto al Banco Hipotecario, publicó el documento de investigación “Diagnóstico del Hábitat Infantil para un Desarrollo Sostenible”. El informe, elaborado por Ianina Tuñón, Matías Majlar y Nicole Robert, pone el foco en la relevancia de un hábitat saludable como derecho de todas las personas y, en particular, de los niños, las niñas y adolescentes.

El documento resalta que las infancias son de las poblaciones más sensibles a la contaminación ambiental, hacinamiento, mala calidad del agua, condiciones de vivienda deficitarias e inseguridad ciudadana, entre otros. En este sentido, analiza cada dimensión del espacio del hábitat de vida según desigualdades sociales y disparidades entre grandes aglomerados urbanos del país.

El estudio destaca que es imperativo profundizar, mediante acciones concretas, el mejoramiento de las condiciones de hábitat de vida de la ciudadanía, lo cual tendría consecuencias positivas de gran significancia en el crecimiento madurativo y cognitivo de los niños/as, no solo en sus primeros años de vida, sino también en su posterior desarrollo y crecimiento.

Los ODS 2030

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030 de la ONU, establecen en 4 de sus 17 objetivos, metas que están relacionados con el medio ambiente y el hábitat. Más específicamente, los ODS que se refieren a esta cuestión en las metas son los siguientes:

» 3.9 Reducir considerablemente el número de muertes y enfermedades causadas por productos químicos peligrosos y por la polución y contaminación del aire, el agua y el suelo;

» 6. Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos;

» 7. Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos;

» 11. Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles;

» 11.1 Asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales.

La publicación de la UCA, señala en sus 33 páginas que “estos objetivos deben su importancia a que los niños/as y adolescentes constituyen una población en desarrollo de sus capacidades y por ende son más vulnerables a los riesgos que supone un ambiente contaminado. Esto se deriva de que, no solo poseen menor resistencia a diversos tipos de daño ambiental, al encontrarse en pleno desarrollo físico, sino que también las consecuencias de la contaminación y demás deterioros ambientales, pueden tener consecuencias a lo largo del resto de su vida (ONU, 2018). Por su parte, los infantes beben más agua que los adultos en relación con su peso corporal y absorben una mayor proporción de productos químicos transmitidos por el agua.

Uno de los resultados presentados revela que en el segundo semestre de 2023, se estimó que casi la mitad de la población de niños/as y adolescentes en la Argentina urbana vivía en un espacio socioresidencial con algún déficit en las condiciones del medio ambiente de vida. Las plagas son el primer problema que se registra, seguido por basurales a cielo abierto, quema de basura, y en menor medida se registra la presencia de fábricas contaminante. De esta manera, los niños/as adolescentes en el estrato social trabajador marginal tiene el doble de probabilidad de vivir en un medio ambiente contaminante y es una problemática que afecta al 40% o más de los niños/as y adolescentes de los aglomerados urbanos del país.

Inseguridad ciudadana

“La población de niños/as y adolescentes que viven en barrios en los que se percibe altos niveles de inseguridad alcanza 77%, y una proporción similar pertenece a hogares que están insatisfechos con la actuación de la policía en sus barrios (75,3%)”, revela la publicación. Al mismo tiempo, “un 42% reside en barrios en los que carecen de suficiente vigilancia policial, y 54,4% en barrios en los que se reconoce la existencia de venta de drogas”.

La inseguridad en el barrio es muy alta, pero está por encima de la media en los estratos sociales medios. Asimismo, se ubica por encima de la media las poblaciones del Conurbano Oeste y Gran Córdoba, Gran Mendoza y Gran Tucumán. El déficit de vigilancia policial se eleva por encima del promedio en los estratos sociales medios y en el trabajador marginal. Se trata de un problema que afecta a casi todos los aglomerados urbanos considerados, pero es particularmente elevado en Gran Córdoba y en Gran Rosario.

Servicios residenciales y públicos

En este apartado, los investigadores hallan que uno de cada diez niño/as y adolescentes reside en viviendas que carecen de proximidad (1 kilómetro de distancia en línea recta) a al menos 5 de los siguientes servicios: sucursal bancaria, dependencia policial, iglesia o templo o lugar de culto, centro de deportes o club, plaza o parque, farmacia, hospital o centro de salud y escuela o jardín. La falta de cercanía afecta a una mayor frecuencia de niños/as y adolescentes en el caso de las sucursales bancarias, las dependencias policiales, los centros de deportes (clubes), Iglesias, y Plaza (45%, 33,6%, 25%, 25%, y 21%, respectivamente). El déficit de estos servicios es mayor en los estratos sociales más bajos.

“Más de la mitad de la población de niños, niñas y adolescentes carecen en sus hogares de al menos una de las siguientes privaciones: alumbrado público, recolección de basura, pavimento o empedrado, vereda cubierta con materiales resistentes (baldosa, mosaico, cemento, etc.), desagües pluviales (alcantarillas, sumideros)”, continua.

Servicios y recursos de la vivienda

“Se estima que un 13% de los niños/as y adolescentes viven en hogares que no disponen de retrete en la vivienda o disponen de retrete sin descarga mecánica de agua o no tienen baño dentro de la vivienda. En el estrato trabajador marginal dos de cada diez niños/as y adolescentes están en esta situación”, concluyen los profesionales que participaron de la investigación cuando hablan de servicios y recursos de la vivienda.

Al mismo tiempo, un 18 % de los niños/as y adolescentes residen en hogares con 3 o más personas por cuarto, viven hacinados. Esta situación alcanza al 30% de la población en el estrato trabajador marginal. Un 19% de la población de niños/as y adolescentes reside en hogares que habitan viviendas que por su tipo (pieza, inquilinato, conventillo, casillas, rancho, piezas de hotel, vivienda en lugar de trabajo) o sus materiales (adobe con o sin revoque, maderas, chapa y/o cartón) resultan deficitarias. Alcanza al 29% de la población en el estrato trabajador marginal.

El Gran Córdoba es una de las regiones donde aumenta la población de niños en viviendas alquiladas. La UCA publica que “si bien la mayoría de la población infantil y adolescente reside en una vivienda en la que los adultos señalan ser propietarios de la vivienda (una casa o departamento) (71,8%), un 17,6% residen en una vivienda alquilada y 10,6% en una de tenencia irregular. Esta última población registra una mayor prevalencia a medida que desciende el estrato social, mientras que la situación de alquiler es mayor en los estratos medio no profesional y profesional. Los niños/as y adolescentes en vivienda alquilada aumentan en proporción en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en Gran Córdoba y en Gran Mendoza”.

Resumen de más resultados

Los problemas predominantes en el entorno habitacional que impactan en la infancia, en términos de su frecuencia, son los siguientes: la inseguridad en los vecindarios (77%), la carencia de servicios públicos como desagües, veredas y pavimentos (56%), la presencia de drogas (54%), la falta de acceso a la red de gas (53%), la contaminación ambiental (48,6%), la ausencia de sistemas cloacales (38%), y en menor medida, situaciones de precariedad habitacional (19%), hacinamiento (18%) y tenencia irregular de vivienda (10%).

El documento afirma que un punto crítico es el acceso al agua ya que el 15% de los niños/as no dispone de agua corriente y el 20,5% tiene una mala calidad del servicio de agua.

La desigualdad social agrava estas privaciones ambientales, especialmente para los niños/as y adolescentes más desfavorecidos económicamente. Esta situación se evidencia con mayor crudeza en el Conurbano Bonaerense y el Gran Tucumán, aunque las disparidades también existen en otros entornos urbanos, como detalla el informe.

La inseguridad y la presencia de drogas en los vecindarios representan barreras significativas para aspectos fundamentales de la socialización de los niños/as y adolescentes, ya que limitan su capacidad de jugar en espacios públicos y de desplazarse de forma autónoma hacia la escuela u otros lugares.

Los problemas ambientales y el déficit de servicios públicos en los barrios están interrelacionados, ya que la falta de desagües, por ejemplo, puede propiciar la propagación de enfermedades graves como el dengue. Asimismo, el acceso a agua potable, condiciones adecuadas de saneamiento y gas domiciliario son cruciales para la nutrición y la salud de los niños/as, así como para su desarrollo físico y sus capacidades educativas.

Además, cerca del 20% de los niños/as y adolescentes viven en condiciones de hacinamiento o en viviendas precarias, lo que limita su desarrollo personal al no contar con espacios para la privacidad, el descanso adecuado o la interacción social con sus pares. La precariedad habitacional también conlleva riesgos para su supervivencia y bienestar.

Por último, aproximadamente el 10% de los niños/as y adolescentes residen en viviendas informales, lo que genera inestabilidad y vulnerabilidad en su entorno habitacional, lo que probablemente afecta negativamente el bienestar psicológico de los adultos a cargo de su cuidado y crianza.

Redacción Rostros & Rastros