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Un empresario riocuartense, ante la OMC y la OCDE por las barreras europeas al maíz

Manuel Ron viajó como parte de la comitiva conjunta que organizaron Argentina, Brasil y Estados Unidos a Ginebra y París y mostraron el modelo de alta producción y bajas emisiones

Hay un aspecto en donde Argentina y Brasil superan ampliamente a los países europeos, no sólo en cantidad, sino particularmente en la calidad de lo que hacen. Los agricultores de estas dos potencias sudamericanas muestran una abrumadora ventaja en los volúmenes de producción de granos y en la eficiencia para alcanzar esas cosechas.

Frente a esa desventaja estructural, los países europeos responden históricamente con barreras para la importación y enumeran para justificarlas una serie de aspectos que no siempre tienen raíces fácticas por ejemplo el rechazo a los granos provenientes de cultivos genéticamente modificados (OMG), al cuidado del ambiente y de sus productores, entre otros.

Sin embargo, en ocasiones, cuando algún efecto climático afecta sus niveles de producción y requieren importar granos de estas tierras, olvidan lo anterior y vía excepciones habilitan el ingreso de granos provenientes de OMG.

Claro que desde hace muchos años los países productores vienen machacando con la necesidad de implementar condiciones “más limpias” de intercambio comercial con el bloque del Viejo Continente. Y en ese camino perseverante, la asociación americana de maíz Maizall, que integran Argentina, Brasil y Estados Unidos, que representan el 50% de la producción mundial de ese grano pero el 80% de su comercio global, fueron a golpear las puertas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos OCDE).

Una comitiva de los tres países llegó a Ginebra y Paris con el objetivo de explicar los modos de producción que tienen estos países y las ventajas comparativas con los europeos, focalizados en cantidad y bajo impacto ambiental. Esto, a su vez, contribuye a la seguridad alimentaria mundial garantizando a su vez menos emisiones.

En esa comitiva participó el empresario riocuartense Manuel Ron, que además de ser fundador de Bio4 y de Carbon Neutral, es integrante de Maizar, la Asociación de Maíz y Sorgo Argentino.

En diálogo con Tranquera Abierta, Ron destacó que “en general nosotros no ponemos en relevancia el ser parte de ese club de exportadores tan importantes. Es muy relevante en el comercio mundial del maíz, porque además hablamos de un cultivo fundamental para la nutrición animal. Y los países son cada vez más dependientes del trade, y ser parte de eso es muy significativo, más allá de que sería mejor exportar productos de mayor valor agregado; pero mientras tanto ser parte de los que ofrecen tanto maíz al mundo es muy importante”, explicó el presidente de Bio4.

Y agregó: “Por otra parte, Brasil y Estados Unidos nos reconocen y quieren aliarse con nosotros, incluso ellos teniendo mucho más volumen”.

En ese club somos los terceros en producción...

Sí, sí. Somos los terceros en ese grupo a nivel productivo, con un Brasil que viene creciendo muy fuerte y que puede pasar a todos en definitiva.

¿Cuál fue la idea del viaje?

La idea fue viajar una comitiva diplomática de los tres países para ir a la OMC y a la OCDE para trabajar en que se bajen las barreras al comercio del maíz.

¿Cómo justifican esas barreras?

Arrancan por un tema de los OMG, que salvo España nadie tiene en Europa, y bajan línea a sus socios africanos que no utilicen esas variedades. Eso hace que la seguridad alimentaria esté en riesgo. Y cuando tienen la necesidad de importar comienzan a hacer excepciones para afrontar la crisis o el faltante. Ahí sí compran OMG pero bajo esa excepcionalidad. Pero mientras tanto no habilitan a sus productores para que puedan utilizarlos y eso genera distorsiones en el trade mundial.

¿Cómo se trabaja frente a eso?

Una parte fundamental es llevar conocimiento de cómo producimos, las formas, la sustentabilidad del sistema, que son bien diferentes a las que se dan en Europa. Y al mismo tiempo estuvimos con representantes también de otros países como Corea o Turquía en el marco de la OMC. Y ahí explicamos el formato de producción que tenemos, que es muy sustentable y que los OMG son inocuos, favorecen la vida del agricultor y garantizan la seguridad alimenticia porque la cosecha es mucho más segura, con menores costos y menor huella de carbono.

¿Cómo resultó la experiencia?

Fue muy enriquecedora y nos permitió ver de primera mano cuál es la agenda de Europa hoy. Ellos explican que lo primer es el ambiente, huella de carbono y con qué emisiones se producen. Y claramente ahí nosotros entendemos que tenemos una ventaja competitiva muy grande. Juega muy a favor nuestro que ellos pongan el ambiente en primer lugar. En segundo lugar colocan la seguridad alimentaria y luego el ingreso, la rentabilidad de los productores agropecuarios. Y lo que se observa es que tienen en realidad en primer lugar el ingreso de los productores a través de subsidios; es lo que más fomentan. Lo del ambiente es más declamativo y está lejos de ser una realidad. Pero sirvió para conocer cómo funciona esa lógica y a partir de ahí repensar el posicionamiento de nuestros productos.

¿Son más ineficientes en la producción de granos?

Claramente en Europa les cuesta más hacer agricultura, son más ineficientes energéticamente. Hay mucha labranza y fertilizantes. Y sumemos la gran acá de la siembra directa. Por eso se puede pensar en otros cultivos, pero en este caso fuimos en representación del maíz.