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"A la gente le parece que el oftalmólogo es una cosa aparte y no es así"

La médica oftalmóloga, Carla Marini, contó para Salud & Ciencia las patologías más frecuentes que detectan en consultorio, su vínculo con otras especialidades y los efectos de las pantallas en niños y adultos

Entre oftalmología y pediatría, lo quirúrgico la llevo a elegir la primera especialidad para su carrera. Carla Marini es oftalmóloga (MP26182/9 - ME13082) y define “el mundo del ojo como un universo muy interesante”. Asegura que disfruta mucho el consultorio tanto para ver pacientes adultos como niños y niñas, y ahí surge su otro interés, el de la pediatría. Sin embargo, en lo quirúrgico solo se dedica a adultos.

¿Hay que tener cierta habilidad en las manos para operar una zona tan pequeña?

-Sí, absolutamente, requiere un entrenamiento muy específico, de hecho operamos con microscopio.

¿Y qué otras tecnologías fuiste incorporando a lo largo de los años?

-En oftalmología todo es equipamiento, desde mirar un paciente para recetar un anteojo, como para detectar las demás patologías, con aparatología más sofisticada.

Por ejemplo…

-Tenemos equipamiento para ver la retina, para hacer una tomografía del nervio óptico y de la mácula (OCT), esto toma topográficamente la estructura de la mácula y la estructura del nervio óptico, ahí podes ver por ejemplo, cómo evolucionan enfermedades, qué tratamiento le vamos a hacer. También nos permite seguir de cerca a pacientes con glaucoma. Para la operación de cataratas, tenemos un aparato específico que mide qué lente va a llevar el paciente dentro del ojo, en esa operación se saca el cristalino de ese ojo y con el equipo, que se llama Aladdin, podemos conocer la lente acorde a lo que el paciente necesita. El astigmatismo se evalúa con el fondo de ojo, pero además con una topografía que mide la superficie de la córnea, para saber cuán ovalada esta, en qué eje, si hay alguna otra patología como el queratocono, donde la córnea en vez de ser curva es en forma de cono. Y como eso muchísimo equipamiento más.

¿Cómo logran adquirir esos equipamientos y cómo absorben los costos para que sean tratamientos accesibles?

-Lamentablemente estamos ante una crisis, incluso se ha formado una Cámara de Oftalmólogos a nivel provincial que no existía, eso es para poder hacer algo porque no nos dan los costos. Pero tenés que equiparte, las mediciones son cada vez más específicas y necesitas tener todo para poder medir al paciente. Las obras sociales han quedado con costos muy atrasados.

¿Cómo evolucionó la invasividad en la oftalmología?

-Es impresionante. Cuando hice la Residencia, la técnica que se hacía era la anterior a esta, se abría el ojo lo sacabas con una especie de cucharita, para que se entienda, sacabas el núcleo entero y luego tenías que suturar. Ahora lo hacemos con incisiones de milímetros. Esas son la mayoría de las cirugías. Es impresionante la evolución, en oftalmología es permanente.

CARLA MARINI | OFTALMÓLOGA

¿Qué patologías encontrás en el consultorio?

-Hay un abanico enorme. A la gente le parece que el oftalmólogo es una cosa aparte y no es así. El oftalmólogo forma parte y es de mucha ayuda en la clínica médica. El diabético, por ejemplo, se tiene que hacer un fondo de ojos una vez al año, porque los oftalmólogos somos los primeros que vamos a descubrir los microaneurismas que se producen en la retina, que son asintomáticas. Entonces le ayudamos al endocrinólogo en la evolución de ese paciente. También descubrimos tumores, porque hay metástasis en el ojo, ayudamos a la medicina en general. Hay un conjunto de manifestaciones que se dan en el ojo, además de patologías típicas.

-Lo que estamos viendo ahora es mucho atraso, hay una demanda contenida por la pandemia que es impresionante. La gente se atrasó en los controles. La gente va a ver al cardiólogo que es lo más importante y dejan de lado la oftalmología. Vemos patologías producidas por las pantallas, sobre todo en los niños, han avanzado miopía y astigmatismo muchísimo. En adultos también, se les ha manifestado de golpe la presbicia.

¿Aún hay atraso en los controles, a más de dos años de declarada la pandemia?

-Vos le preguntas a la gente y te dicen: “hace un año que no me controlo”. Entonces repreguntas: “¿antes o después de la pandemia?” Y te responden: “sí, antes”. Entonces son casi tres años, la gente y todos hemos perdido y guardado un año o más, te parece que pasó un año y fueron casi tres. Por eso hay casos muy tristes de retroceso.

¿El hecho de no haber ido al aula y ver el pizarrón, es algo que tiene consecuencias hoy?

-Ese es un motivo de consulta, “vengo porque no veo el pizarrón”. Y otra consulta que estamos recibiendo mucho en niños es “vengo porque tiene dolor de cabeza”. Se están empezando a manifestar esas patologías por la presencialidad.

¿Cada cuánto tienen que ser los controles?

-En general, anuales, depende de cada caso. El miope alto necesita un fondo de ojos una vez al año porque se pueden hacer alteraciones de la retina o degeneraciones asintomáticas. La mayoría son anuales.

¿Cuán genéticas son las patologías?

-Siempre es importante indagar en la historia del paciente, hay muchas que se heredan y otras que no. Si un paciente te cuenta que su papá es diabético y quedó ciego por eso, yo tengo que abrir los ojos porque en la medida que tenga una alteración metabólica tiene más riesgos. Hay una tendencia. A veces no significa que porque alguien en tu familia tuvo alguna enfermedad vos también la tengas, pero a mí me gusta tener esa información.

¿Qué pasa con el sol y cualquier plástico que nos ponemos como anteojo de sol?

-Ese es un tema muy candente. La gente cree que cuando se compra un anteojo de sol en la calle, está mejor. Y no, con eso están peor. Para eso no te pongas nada. Porque con un lente oscuro que no tenga el filtro, la pupila se te dilata un poco porque la entrada de luz es menor, la luz entra menos que antes. Y al abrirse la pupila esos rayos de sol pasan directo sin un filtro, por eso contribuye al desarrollo de cataratas, alteración de la retina, entre otras afecciones.

-Otra situación que me gustaría mencionar es que hay muchas ópticas que dan turnos, cobran consultas y recetan anteojos. En Argentina, eso es ejercicio ilegal de la medicina. Y tenemos casos en la ciudad, la gente cree que con eso ya se hizo el control, y no es así. Ese es un problema mayor que la venta de anteojos de sol no homologados. Son algunas, la gran mayoría de las ópticas trabajan en conjunto con nosotros para poder atender mejor a cada paciente.

Por Fernanda Bireni