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La actividad económica, sin señales de reactivación

Hay inquietud creciente en los sectores productivos y comerciales que ven cómo mes a mes la caída económica se mantiene. En abril, la Came informó un retroceso del 7,3% pero con el rubro Alimentos y Farmacias por encima de esa cifra

“La reaparición del crédito hipotecario es sin dudas un elemento positivo y los bancos de a poco se fueron animando a lanzar sus líneas después de un tiempo largo en el que esa ventanilla permaneció cerrada. Ahora, por más interesante que esto resulte, tendrá escasísimo impacto si la gente no empieza a recuperar poder adquisitivo. Cómo hace para afrontar un compromiso de millones de pesos si no le sobra un mango a fin de mes”. La frase pertenece a un economista cordobés y viene a cuento de las nuevas líneas de crédito para vivienda que acaban de lanzar varias entidades bancarias al mercado.

Pero más allá de ese hecho puntual, la definición muestra de fondo el problema común que afrontan los distintos sectores de la actividad económica: un mercado interno extremadamente deprimido como consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo de la población.

Basta recorrer las casas de electrodomésticos, las tiendas de ropa, las zapaterías, pero también las farmacias o los supermercados. Todos muestran cifras de venta en caída.

Basta recorrer casas de electrodomésticos, las tiendas de ropa, las zapaterías, pero también las farmacias o los supermercados. Todos muestran cifras de venta en caída.

De hecho, ayer la Came publicó su habitual informe de ventas minoristas de abril que cayeron 7,3% interanual. “El comercio minorista sigue sintiendo la dinámica decreciente del poder adquisitivo de los consumidores, que han recortado gastos en todos los rubros”, explica la Confederación Argentina de la Mediana Empresa. Y se agrega como dato que en el cuatrimestre, comparado con igual período de 2023, el retroceso fue del 18,4%. Vale destacar que estas comparaciones son con períodos en los que ya había caída de actividad. Según Came, se acumulan 16 meses de retroceso consecutivos, con el pico en enero, cuando la caída alcanzó el 28,5% interanual.

En ese marco recesivo hay dos datos que señalan los comerciantes como alentadores si siguen ratificándose hacia adelante: comparando abril con marzo, las ventas crecieron 1,6%; y el segundo es que el mes pasado reaparecieron las cuotas en algunos sectores comerciales alentadas por la desaceleración inflacionaria y el parate de ventas.

Por el momento, lo que no aparece en el escenario es optimismo por parte de las pymes. Incluso el propio presidente de Came, Alfredo González, le dijo este fin de semana a este diario que “el necesario ordenamiento de la macro parece dar resultados, pero está lejos de tener traducción en la micro”. Es la sensación generalizada. Semanas atrás, Gustavo Sachetta, representante del área Comercial del Centro Empresario (Cecis), había explicado que la primera línea de comercios que habían comenzado a bajar la persiana eran los más pequeños, los que menos espaldas tenían. Pero que de todos modos no era algo generalizado. Y que buena parte de los negocios continuaban aferrados a la esperanza de que esta caída en algún momento rebote y empiecen a aumentar las ventas, porque buena parte de ellos viene trabajando a pérdida.

Sobre el dramático informe de la Came hay quienes observan otros datos alentadores: como por ejemplo que el ritmo de la caída, que tuvo el pico del 28,5% en enero, se sigue recortando. Es una mirada optimista.

Los datos de las ventas puestos sobre un gráfico incluso dan la ilusión de una “V” como la que insiste el Gobierno que dibujará la actividad económica. El detalle de esta “V” es que está toda por debajo de la superficie, íntegramente sobre terreno negativo: de -28,5% pasó a -7,3%. Todo es menos. Celebrar el último dato al contrastarlo con el primero podría resultar al menos excesivamente optimista.

Hay dos datos que alientan al optimismo comercial: las ventas de abril fueron 1,6% superiores a las de marzo; y el mes pasado volvieron las cuotas en algunos rubros.

Sobre el informe de Came hay al menos otros dos datos para resaltar: la caída en la venta de alimentos estuvo por encima de la media y llegó al 8,5% en abril y acumula en el primer cuatrimestre una merma del 23,8%. “Fue un mes muy complicado, con poca venta y estimo que mayo y junio serán iguales, la gente compra lo necesario y nada más”, explicó un comerciante de Mar del Plata mencionado por la Came en su relevamiento en todas las provincias.

En las farmacias, por su parte, la caída fue aún peor: 18% en abril y 31,3% en los primeros cuatro meses de 2024. Ningún otro rubro cayó tanto en el arranque del año como las farmacias.

A esta altura, a 5 meses del Gobierno del presidente Javier Milei, ni los sectores productivos (industriales y del campo), ni los comerciales encuentran con nitidez los “drivers” sobre los cuales se cimentará la recuperación económica, más allá de que en su mayoría creen que era necesario el ordenamiento fiscal y el arreglo de los precios relativos de la economía. En el fondo, esperan que se ponga finalmente sobre la mesa un plan de crecimiento, un modelo productivo que, mientras se avanza con el orden, permita avizorar una escalera para salir del pozo. ¿Quién será el arquitecto de ese programa productivo dentro del Gobierno? A la vista no aparece una figura vinculada a esos sectores, como sí los hay relacionados al mundo financiero.

Tal vez sea el propio Milei, que suele recordar que es un especialista “en temas de crecimiento económico, con y sin dinero”.