Opinión | opinión

Las empresas empiezan a sentir el impacto de la recesión

La crisis transfiere sus efectos del consumidor hacia el comercio y la industria, que comienzan a plantear la necesidad de un plan de desarrollo productivo para que la economía crezca. Por ahora navegan entre la suba de costos y la caída de ventas

Funes de Rioja, presidente de la UIA, comienza a transitar su última semana como titular de la Copal, la Cámara de las Alimenticias. Su reconocido estudio jurídico habría asesorado al Gobierno y eso hizo ruido en la entidad. El 8 hay asamblea y cambio de mando.

 

La primera línea de impacto del severo ajuste realizado por el gobierno de Javier Milei estuvo conformada por asalariados de una clase media, media baja y por los jubilados, que corrieron con gran parte del costo de la devaluación y el fogonazo inflacionario posterior que aún se intenta controlar. Los daños estuvieron fuertemente concentrados allí. Pero como se anticipó en reiteradas oportunidades, no serían los únicos alcanzados. El severo deterioro del poder adquisitivo de esos dos segmentos poblacionales comenzó a subir en las cadenas productivas y así los comercios empezaron a notar la profundización de una recesión que venía ya de arrastre y luego llegó el turno de la industria, en muchos de sus segmentos.

La caída de la demanda y la falta de un horizonte de reactivación cercano ponen en alerta otras variables como la del empleo.

En ese punto hay dos planos: el ocupacional y el de los ingresos. En el segundo no hay demasiada discusión de que se viene confirmando una retracción muy importante que a su vez sirve de contención de la inflación. La escalada vertiginosa de precios de diciembre, que fue del 25,5%, bajó al 20,6% en enero y al 13,2% en febrero. Hay algunas consultoras que aseguran que marzo sería igual o incluso menor. El freno de mano de los precios es una brutal recesión. Los bolsillos ya no pueden convalidar nuevas subas; perdieron su elasticidad.

De hecho, el índice de salarios subió 16,4% en enero, lo que muestra una nueva pérdida ante el salto inflacionario del primer mes del año. Pero al interior de ese promedio general hay de todo: los privados registrados que tuvieron una recomposición del 20% (siempre en promedio; hay algunos por encima y otros que están por debajo de esa cifra); el sector público recibió una recomposción del 12,1% y los privados informales, del 11,2%; según mostró el Indec en los últimos días.

En materia de empleo hay también un desgranamiento que comienza a intensificarse. O sea, no sólo hay caída de salarios, sino que además hay menos salarios.

En materia de empleo hay también un desgranamiento que comienza a intensificarse. O sea, no sólo hay caída de salarios, sino que hay menos salarios.

En el sector público ya son muchos los organismos que dieron cuenta de caída de contratos o directamente despidos. Pero no son los únicos. En las empresas automotrices hay planes de retiros voluntarios abiertos (General Motors y Toyota) y también fueron noticia Acindar, Longvie y Petroquímica Río Tercero, por mencionar algunos. Claro, debajo de esos grandes nombres hay casos que por ahora pasan debajo del radar en pymes y pequeños y medianos comercios.

Ese segmento, además, es el que está advirtiendo por los efectos de la suba de tarifas, que ya empezó a sentirse con fuerza. Desde aquel caso viral del dueño de la fábrica de chacinados que fue a pagar a la Cooperativa Eléctrica su factura con una carretilla de billetes, los ejemplos se multiplicaron. Uno que también se hizo viral en las últimas horas fue el de Alejandro Fantino, cercano al presidente Javier Milei, se quejó con dureza cuando recibió la boleta de la electricidad de casi 4,5 millones de pesos en su radio Neura. Y es más, sugirió que analizaría la situación con sus socios y hasta mencionó la posibilidad de cerrar si esa iba a ser la tendencia de los próximos meses. Desde luego, en los próximos meses, todo indicaría que ese monto crecerá.

En las últimas semanas se intensificaron en Río Cuarto los contactos entre el Cecis y la Sociedad Rural, que cerraron filas ante lo que advierten como un tsunami por delante: el impacto de las tarifas. Como primera medida van a plantear la necesidad de alguna medida paliativa. Sin embargo, se sabe, las posibilidades económicas de la Provincia en el contexto de crisis son limitadas. Sólo vale recordar la importante caída no ya de los giros no automáticos, que fueron cortados de cuajo por la Nación, sino que ahora la coparticipación está en la pendiente por la recesión económica y la eliminación de Ganancias para la cuarta categoría de trabajadores adoptada por el gobierno anterior y que algunos gobernadores ahora reclaman que sea restituida para mejorar sus ingresos. Como dato para contemplar la situación fiscal de Córdoba vale destacar que en marzo, comparado con igual mes del año pasado, recibió un 186% más de fondos con una inflación que en ya febrero acumuló 276% interanual. De allí que las expectativas de que El Panal pueda destinar fondos para compensar las subas tarifarias son escasas. Además, en el gobierno provincial hay un esfuerzo importante por remarcar que esa situación desatada es fruto de las medidas nacionales de quita de subsidios.

Para sumar en el arranque mismo de este mes se espera que los surtidores vuelvan a mostrar un incremento pero no ya por decisión de las petroleras, sino del propio Estado, que, más allá de su prédica contra la presión tributaria y el peso del fisco, aplicará una nueva suba en el impuesto a los combustibles líquidos que implicaría un aumento de entre el 4 y el 5 por ciento en nafta y gasoil desde hoy. Los que viajaron en el fin de semana XXL fueron con un valor de los combustibles y volverán con otro.

Los empresarios ya advierten que falta un plan de crecimiento y desarrollo para dar vuelta la página del ajuste que domina la agenda del gobierno de Javier Milei.

Por eso, hasta acá, la política económica fue dominada por los ajustes. Pero no hay, por el momento, indicios de cuál será el camino de crecimiento que tomará el país ni la estrategia para transitarlo. Eso también ya empezaron a señalarlo los empresarios, aunque no fueron los únicos. Días atrás, el titular de la Rural de Río Cuarto, Heraldo Moyetta, apuntó que “falta un plan productivo” en Argentina. Antes lo había repetido el gobernador Martín Llaryora. Pero no dejó de llamar la atención también que la Mesa de Enlace Nacional emitiera la semana pasada un documento titulado “Previsibilidad para promover el desarrollo económico con más producción”. No pasó desapercibido el pedido de “más previsibilidad” ni tampoco el planteo para alentar el desarrollo económico de un sector que mayoritariamente votó al Presidente en su carrera hacia la Casa Rosada. Pasados los 100 días, ¿empezó a solaparse el tiempo de los apoyos con el de los reclamos?