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Un encuentro de expertos regionales para combatir factores de riesgo

Transcurrió la Semana Mundial de Acción sobre las Enfermedades No Transmisibles, son las responsables de 7 de cada 10 fallecimientos a nivel global, con mayor concentración en países de ingresos medios y bajos

Las denominadas enfermedades no transmisibles (ENT) incluyen diabetes, hipertensión arterial, sobrepeso y obesidad, enfermedades cardiovasculares, cáncer, afecciones respiratorias y los trastornos de salud mental.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en América del Sur, Central y del Norte la cifra de decesos anuales alcanza los 5,5 millones de personas, mientras que, en la Argentina, según los últimos datos de estadísticas vitales (DEIS) correspondientes al año 2019, se produjeron ese año 260.303 muertes atribuibles a alguna de las ENT.

La información fue compartida por expertos de diferentes disciplinas de Argentina, Chile y Colombia en pleno marco de la Semana Mundial de Acción sobre las Enfermedades No Transmisibles en un encuentro organizado por la iniciativa ‘ACTUAR contra las ENT’, que contó también con el auspicio de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP), la Fundación FETEM (Fundación para el Estudio y Tratamiento de las Enfermedades Mentales), y La Sociedad Colombiana de Gerontología.

Todas las ENT presentan un común dominador: son promovidas por el desarrollo de algunos factores de riesgo modificables como una mala alimentación, sedentarismo, estrés, consumo excesivo de alcohol y de tabaco. Particularmente, según los especialistas, durante la pandemia -y en gran medida a causa del confinamiento- todas estas afecciones se han recrudecido.

A nivel global, 15 millones de personas de entre 30 y 69 años fallecen cada año a causa de alguna ENT. Más del 85% de estas ‘muertes prematuras’ ocurren en países de ingresos bajos y medianos. Los datos de la OPS muestran que en la Región de las Américas mueren 2,2 millones de personas por ENT antes de cumplir 70 años y las enfermedades cardiovasculares constituyen la mayoría de las muertes por ENT en el mundo (17,9 millones cada año), seguidas del cáncer (9 millones), las enfermedades respiratorias (3,9 millones) y la diabetes (1,6 millones).

“El deterioro que sufrieron las personas con ENT es enorme. Aún no tenemos números, porque el foco sigue en la atención del Covid, pero solo para tomar dimensión de la importancia que tienen las ENT en términos de mortalidad, tengamos en cuenta que a nivel global el Covid mató en 18 meses un poco más de 4 millones de personas, en cambio las ENT en etapa prepandemia, son responsables de 40 millones de fallecimientos cada año. Decir esto no implica minimizar la importancia del Covid, pero pone en dimensión lo que puede llegar a significar desatender las ENT”, indicó la Dra. Mónica Katz, médica especialista en Nutrición, expresidente de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN).

Para el Dr. Ubier Gómez, médico especialista en Toxicología, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Toxicología, en los casos preexistentes los cuadros se vieron agravados por la falta de controles médicos y por la cesación en la toma de los medicamentos. “Son condiciones médicas muy relacionadas con el estrés, pero también con la falta de ejercicio físico y con la mala alimentación. Mejorar estos aspectos y retomar las relaciones ‘cara a cara’ socializando entre las personas, junto con el abordaje profesional, seguramente contribuirá a mitigar los daños”, señaló.

Por su parte, el Dr. Roberto Sunkel, psiquiatra especializado en Psicogerontología y Jefe de la Unidad de Psicogeriatría del Instituto Nacional de Geriatría de Chile, indicó que existe una importante interrelación entre las ENT y las enfermedades mentales, y que es en las personas mayores donde se hace más patente.

“Hay un interjuego, porque las ENT aumentan el riesgo de que una persona presente cuadros principalmente depresivos. Se estima que hasta un 20 o 30% de las personas que cursan con hipertensión o diabetes sufren de depresión. La depresión también es un factor de riesgo cardiovascular en sí mismo, casi con igual peso del que podrían tener la dislipidemia, la obesidad o el tabaquismo: una persona con depresión tiene 5 veces más riesgo de presentar un infarto. En el caso de algunas patologías neurológicas como la Enfermedad de Parkinson, se podría llegar hasta el 50% de prevalencia de síntomas o episodios depresivos en esta población”, detalló.

En el encuentro se señalaron acciones que las personas pueden hacer desde el plano individual, como moverse, hacer ejercicio, andar en bicicleta, o bailar. Evitar el consumo de calorías en exceso es otra recomendación, no abusar de bebidas azucaradas, igual con el alcohol y la sal. Además existen cuestiones sociales como la falta de acceso a un lugar seguro para hacer deportes, la escasea de dinero para ir a un gimnasio, son cuestiones que atentan contra la salud. Por eso se habló de jugar con los nietos y evitar el transporte para caminar.