"Dios me regaló 60 años de cura junto a los chicos de La Ciudad de los Niños"
El padre Barbero agradeció al Creador por dicho aniversario:“Mi vida religiosa ha sido muy hermosa”. Fundador de dicho centro de contención de niños vulnerables, fue declarado Ciudadano Ilustre. “Aunque los años pesen, sigo andando con alegría”, dijo
“Dios me regaló 60 años de cura junto a los chicos de La Ciudad de los Niños”.
Habla pausado y sus palabras tienen tono de agradecimiento. Todo el mundo lo conoce, pero evita los homenajes.
Aunque no pudo zafar cuando fue declarado por el Concejo Deliberante de Río Cuarto como Ciudadano Ilustre.
Su obra cúlmine es La Ciudad de los Niños, un centro de contención para niños vulnerables, que está camino al Autódromo, de la que está orgulloso.
Como buen escolapio, dado que cursó sus estudios en las Escuelas Pías de Río Cuarto, siguió los pasos de San José de Calasanz, quien al ver en Roma cómo vivían los chicos pobres de esa ciudad creó en 1597 la primera escuela popular gratuita del mundo.
Y ese espacio educativo riocuartense fue creciendo con el correr de los años y hoy brinda múltiples servicios.
Con la misma sonrisa de siempre, el padre Eusebio Barbero, de 84 años de edad, recibió a Puntal en La Ciudad de los Niños, junto a su hermana Noemí “Beba” Barbero.
“Mi vida religiosa ha sido muy hermosa”, dijo Barbero a este diario, al hacer un balance de sus 60 años de sacerdote.
La misa fue celebrada el jueves pasado en la capilla de La Ciudad de los Niños.
“Estoy agradecido a Dios y a toda la gente que me ayudó”, sostuvo el sacerdote diocesano.
En la actualidad, Barbero no está a cargo de dicha organización:“Yo ya no estoy encima como antes. Hay todo un servicio que se encarga de preparar la comida y arreglar la ropa. Ya tengo más de 80 años y nací en el 41”, se ríe.
-¿Cuál es la fórmula para llegar a tantos años de sacerdote en la ciudad?
-Confiar en Dios. Ycómo dice Él hay que obrar el bien y tratarnos como hermanos.
Barbero nació el 19 de octubre de 1941 en Río Cuarto.
Tras militar en la sección de niños y aspirantes de la Acción Católica de la parroquia de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, ingresó al Seminario en marzo de 1954.
Yel 8 de enero de 1966 fue ordenado sacerdote. Su primer destino pastoral fue como vicario cooperador de la parroquia Nuestra Señora de la Merced de La Carlota.
También fue vicario parroquial del Santuario Nuestra Señora de la Consolata, de Sampacho, con residencia en Bulnes.
Entre 1973 y 1995 fue párroco de Nuestra Señora de Luján y San Martín de Porres, en Río Cuarto.
En ese marco, en 1988, junto con los miembros de la comunidad, puso en marcha La Ciudad de los Niños, con el objetivo de dar contención a los chicos que presentan situaciones de desamparo.
“La obra fue creciendo desde todo punto de vista con el paso de los años y hoy continúa prestando múltiples servicios”, se indicó.
Camina por los jardines de La Ciudad de los Niños con la templanza que le dieron los años.
Y, después de recorrer las instalaciones de su obra, para ver si falta algo, siempre tiene un tiempito para rezar en la capilla.
“Beba”, su hermana, no lo deja ni a sol ni a sombra, por si necesita algo.
Pero el “cura Barbero”, como se lo conoce popularmente en esta ciudad, se mueve por sus propios medios y mantiene su lucidez.
Rezando 222
“La Ciudad de los Niños da sus frutos: hoy hay muchos chicos que ya son personas mayores”, expresó el sacerdote que durante años supo alentar desde un autoparlante a los peregrinos de la caminata a Reducción.
Y remató a manera de consejo para las futuras generaciones: “Aunque los años pesen, sigo andando con alegría”.