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Alimentación en pandemia: la mitad de los riocuartenses se preocupa por los tipos de alimentos que consume

Es un relevamiento que ha realizado la Fundación Conatus Vitae sobre los trastornos de la conducta alimentaria y asegura que el 54% de las personas, cuando tienen grandes ingestas, siente culpa y busca generar acciones para modificar su hábito

Esta semana se conmemoró el Día Mundial de la Acción contra los Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA), en la que tomó notable presencia el debate que ha generado el impacto de la pandemia en los hábitos de alimentación. Medidas como el confinamiento y el trabajo desde la virtualidad han llevado a marcadas modificaciones en las rutinas de todas las familias. De todas formas, no atribuyen sólo al Covid-19 estas variaciones, sino también a cuestiones culturales.

En este marco, organismos de Río Cuarto han analizado cómo se ha dado este impacto e impulsaron campañas de concientización. La Fundación Conatus Vitae indicó que más del 50% de las personas consultadas está preocupado por el modo en el que come y el 54% dice ser invadido por sentimientos de culpa.

Francisco Pipino, director de la fundación riocuartense, aseguró: “En el mundo en general los casos de TCA se han incrementado en un 20 por ciento durante el último año; si bien esto puede ser por la pandemia, confinamiento y restricciones que debemos cumplir, lo cierto es que los números indican un crecimiento sostenido”, comentó.

Consultado sobre los trabajos de investigación que realizan desde el organismo, Pipino precisó: “Desde nuestro análisis y estudios que se vienen desarrollando no otorgamos el punto de inflexión sólo al contexto Covid-19, sino también al culto corporal, la imagen y los determinantes sociales que se sostienen de diferentes maneras”.

En este sentido, explicó que Argentina es el segundo, a nivel mundial, con más casos de bulimia y anorexia.

“Más allá de las cifras, que podremos compartir sobre nuestros estudios regionales, la importancia radica en informar a la población en general, dar herramientas para poder contener a las personas que transitan estas patologías o bien dar a conocer a qué lugares recurrir en caso de necesitar de tratamientos específicos”, sostuvo Pipino en diálogo con Puntal.

Si hablamos de nuestra región en particular con los datos que manejamos desde la fundación, sabiendo que no existen registros como los hay de otras patologías, creemos que la situación está aún invisibilizada, ya que en la creencia general las señales de alarma son únicamente en la extrema delgadez u obesidad mórbida

- ¿Cómo se presenta esta problemática en Río Cuarto y la región?

- Si hablamos de nuestra región en particular con los datos que manejamos desde la fundación, sabiendo que no existen registros como los hay de otras patologías, creemos que la situación está aún invisibilizada, ya que en la creencia general las señales de alarma son únicamente en la extrema delgadez u obesidad mórbida (son los casos de obesidad que se consideran de alto riesgo para la salud de manera inmediata). Lo cierto es que debemos aprender a reconocer señales según sea el caso para poder ayudar y acompañar en el proceso.

Mitos

Pipino planteó que existen muchos mitos con relación a los TCA, uno de ellos es que se produce por un “capricho” en cuanto a la imagen corporal. “Esto es falso, estar disconforme con la imagen corporal o nuestro aspecto se produce por los condicionamientos socioculturales establecidos y sostenidos a lo largo de la historia”, dijo el director de la ONG y completó: “Justamente por todo esto, nuestra campaña #SOMOSREALES nos invita a mirarnos sin filtros, sin retoques, tal como somos para poder aceptarnos y tener una autopercepción real, consciente y saludable”.

#SOMOSREALES es una campaña que consiste en la visibilización, a través de las redes sociales, de la consigna en contra de aquellos fenómenos que generan estos trastornos en la alimentación. Se refiere a un cuestionamiento a fenómenos como los que hace unos años están circulando en nuestro país y el mundo, como la “dismorfia” de Snapchat, que están asociados a la influencia de las redes sociales y las app en la vida cotidiana.

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“Según nuestros propios registros, mediante una investigación que estamos llevando a cabo sobre las necesidades institucionales en cuanto a prevención y la situación regional en relación con los TCA, podemos mencionar que a más del 50% de las personas le preocupa la forma de alimentarse”, detalló Pipino, que agregó:“Este dato aislado sólo indicaría preocupación por las formas en las que nos alimentamos, pero es un indicador diferente cuando le sumamos otros datos”.

El director de la fundación se refiere a que el 70% de la población encuestada se preocupa por el tipo de alimentos que ingiere, discriminando, por ejemplo, si son azúcares o carbohidratos: “Luego de grandes cantidades ingeridas de alimentos, aparece la culpa, más del 54% de las personas manifiestan que se sienten invadidas por este sentimiento que genera, en muchos casos, diferentes formas de resolverlo”, aseguró.

En este marco, puntualizó que allí aparecen las conductas compensatorias (actividad física en exceso, ya sea en tiempo o repeticiones semanales) o formas de aliviar la culpa o enojo, ya sea sobre cómo me veo o por haber realizado una gran ingesta de alimentos. “El 20% de la población, sin discriminar edad o sexo, realiza actividades o conductas compensatorias”, especificó el especialista.

Finalmente, resaltó que una de las premisas de este último tiempo desde la Fundación fue cumplir con dos grandes objetivos: “Generar las estrategias de prevención e información necesarias para la familia y las instituciones educativas y, por otro lado, conformar el primer observatorio regional de TCA, donde podamos trabajar en conjunto las instituciones privadas, públicas, ONG y quienes aporten lo necesario para llevarlo a cabo”. Concluyó que actualmente están en vías de conformarlo “para poder abordar de manera integral y no aislada la situación” que los une a cada institución.