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"Hay niños tristes por la pandemia, pero es una reacción sana en este contexto"

Sergio Borghi, magíster en Neonatología, disertará en las jornadas "Infancias y Socialización". En diálogo con Puntal, consideró que no se debe confundir esta actitud de los más pequeños con la depresión por el Covid-19

Organizado por la delegación regional del Colegio de Psicólogos, se realizará este viernes el ciclo: “Infancias y Socialización”, un espacio que contará con referentes de la ciudad en el análisis de la situación de niñas y niños en el contexto actual. Junto con Claudia Cenzano y Carolina Rinaldi, uno de los disertantes será Sergio Borghi pediatra Mgter. en Neonatología y miembro Forum Infancias Rio Cuarto, quien hablará de “Las Manifestaciones de las Infancias en el Contexto Actual”.

Las jornadas se llevarán a cabo el viernes desde las 18.30hs, y tiene como destinatarios a profesionales de la salud y educación, estudiantes avanzados de carreras afines y público en general, con una transmisión que se hará por el canal de Youtube de la entidad. “Las infancias nos convocan a reflexionar y accionar en relación a sus características, necesidades y derechos, particularmente en un contexto de incertidumbre como el que estamos atravesando”, indicaron desde el Colegio de Psicólogos, y agregaron: “Creemos en el enriquecimiento que permite el trabajo interdisciplinario para abordar la complejidad de los procesos psicológicos que las infancias transitan”.

En diálogo con Puntal, Borghi consideró que, respecto al trabajo con las infancias, en el marco actual, “no hay certezas, todo ha sido producto de improvisaciones: tanto la medicación como los diagnósticos, los tratamientos, y en el caso de los niños ha habido varias etapas, con muchas diferencias por la cuestión social y ambiental”, dijo y agregó: “No es lo mismo pretender un aislamiento en un hogar de clase media o alta, que en un barrio humilde. En varios sectores, a pesar del gran trabajo que hacen las organizaciones sociales de tratar de aislar, es imposible hacerlo, porque viven muchos en una sola habitación y el espacio público es el espacio común. Desde ahí vemos muchas diferencias y eso ha hecho que el virus no tenga el mismo efecto en todos lados”.

El especialista en neonatología sostuvo que esta situación se puede extender a todo el mundo, “están los países que pudieron vacunar porque tienen disponibilidad económica y otros como América Latina renegando mucho, o África renegando aún más, pero de todas maneras queremos hacer hincapié en desmitificar cierta demostración catastrófica que existe con las infancias”, sostuvo. En este sentido, comentó que se han difundido cifras sobre un 70% de la población de niños que está deprimida por la situación actual, pero aclara que los resultados han sido obtenidos por trabajos con poblaciones mayores a los 18 años. “En los niños se ven otras situaciones, como muchas cuestiones psicosomáticas, desde un simple dolor de cabeza o de barriga, falta de apetito, insomnio, y otras cosas más graves como un incremento que no es significativos desde lo estadístico pero que son las enfermedades como la diabetes infantojuvenil con el despertar psicosomático”, consideró Borghi.

Por otra parte, el pediatra analiza lo que ha ocurrido con la falta de controles para los niños. “En CABA se habla de que debido a la falta de control de los niños sanos o enfermos, la tuberculosis ha avanzado mucho en formas grave, esto de la falta de control ha sido una característica propia de todo el año pasado y el comienzo de este, recién ahora se da el control en salud. Esto llevó a un retraso de la vacunación de los niños, sumado a que sabemos que el país tiene dificultades para conseguir algunas vacunas como la del meningococo, el neumococo y la Salk, tenemos un tiempo para hacerlo, pero se ha retrasado”, indicó, y explicó que, en cierta forma, “el niño ha perdido si médico de cabecera cuando se enferma, porque cuando está con fiebre o algún síntoma que puede referirse a una sospecha de corona virus, va a hacerse atender a una guardia de Covid, y no alcanza a verlo su médico con el que tiene confianza”.

- ¿Se observan infancias más tristes?

- Podemos ver niños tristes, pero nos surgen otras preguntas: ese niño, ¿estaba triste desde antes de la pandemia o no?; y si está triste, ¿es un mal síntoma o es algo positivo ante esta situación que estamos viviendo con la pérdida de la escolaridad, de sus amigos, de sus juegos en común, de la socialización de la infancia? No hay que confundir tristeza con depresión, no sería sano que no manifieste esa tristeza o disgusto. Además, pasaron por tres etapas: el niño en la casa con poca enfermedad, los pediatras no veíamos pacientes porque no se enfermaban al quedarse en el hogar, incluso se quedaban con sus padres y empezaban a aprender cosas diferentes; luego llegó el cansancio, a extrañar y eso llevó a que no se respetaran las reglas de juego contra esta enfermedad; y ahora la apertura, que en mi opinión fue adelantada en Córdoba, por la cantidad de enfermos por número de habitantes. Todo esto tiene un porqué: el cansancio de la gente, y especulaciones del orden político.

- ¿Cómo puede impactar el regreso a la actividad y lo que se conoce sobre la necesidad de vacunación, por ejemplo?

- Volvemos a la incertidumbre, que es una característica de la enfermedad. Esto no es una pandemia, es una “sindemia”, que viene de “sinergia” y “pandemia”, es el virus y algo más lo que trae problemas. Sabemos que los adultos que toman el virus y tienen problemas como diabetes u obesidad, se enferman mucho peor, pero también las cuestiones sociales enferman: no tener acceso a la salud, tener paupérrima alimentación y educación, todo va en contra y en favor de la sinergia de la pandemia.

Luis Schlossberg - Redacción Puntal