"La protesta se ha visto dañada por la violencia de actores externos"
La crisis social y económica por la que está atravesando Colombia en este momento ha sensibilizado a todo el mundo, en especial después de hechos de represión por parte de las fuerzas de seguridad ante manifestaciones de la ciudadanía. Organismos internacionales han denunciado vulneración de los derechos humanos del pueblo colombiano y los mismos organismos del país presidido por Iván Duque Márquez reclaman respuestas a los pedidos de la gente.
Edwards Yañez es un referente de la Fundación “Rojo Amarillo Negro Siempre”, ONG que se dedica a la contención de niños y adolescentes a través del rugby en barrios periféricos y desarrolla una intensa labor social desde hace años en Bogotá. En diálogo con Puntal, se refirió al temor de todos los colombianos a la represión que intenta callar la voz del pueblo en las manifestaciones.
- ¿Cómo es la sensación del común de la gente en este momento en Colombia?
- En este momento, la gente en Colombia está llena de incertidumbre y temor y se ha desarrollado una protesta por muchas cosas que le están pasando al colombiano, con una pandemia que nos ha afectado muchísimo. Creemos que el Gobierno debe apoyarnos en estos momentos, algo que no se está viendo. Tenemos temor porque esta protesta que hemos visto en estos días se ha visto dañada por la violencia de un grupo de actores externos, de políticos que buscan incendiar todo, que buscan que esta protesta no agarre un tinte pacífico, sino que sea violenta y así interfieran las fuerzas de seguridad.
“La dinámica es muy fuerte y estamos enfrentando el mayor pico de la pandemia, con números de muertes altos, sumado a una fuerte reforma tributaria que busca que la clase media sea la que más aporte para el trabajo social y los subsidios para las clases bajas”, indicó Edwards Yañez, referente del deporte social en Bogotá.
- ¿Cómo es la situación económica por la que están pasando?
- La situación está muy difícil, la pandemia nos afectó demasiado, en especial a las clases media y baja de Colombia. La informalidad está en su máximo punto, varias empresas despidieron a sus trabajadores por no poder mantenerlos en la nómina y eso hizo que el informalismo crezca. Incluso con la pandemia se definieron ciertas restricciones y la gente no tiene cómo salir a comprar comida o a ganarse los recursos para poder subsistir día a día. Esa dinámica es muy fuerte y estamos enfrentando el mayor pico de la pandemia, con números de muertes altos, sumado a una fuerte reforma tributaria que busca que la clase media sea la que más aporte para el trabajo social y los subsidios para las clases bajas. Se ve un Gobierno que intenta gastar dinero para comprar una nueva flota de aviones, gastando billones de pesos cuando la gente está necesitada. Creo que ese no es el modo ni el mecanismo para ayudar a solventar la gran deuda que tiene en este momento Colombia.
- ¿Cómo es el trabajo social que están haciendo? ¿Se ha incrementado la demanda?
- Estamos con una dinámica por la pandemia que no nos ha dejado seguir adelante con los deportes de conjunto; con la fundación no hemos podido atender a las necesidades de este momento desde el rugby, no pudimos volver a entrenar, tener contacto o hacer competencias, una serie de herramientas que son nuestro catalizador para ayudar a la niñez y juventud, por eso hemos pensado en alternativas para hacerlo. El objetivo no está en sólo dar, sino en pensar en cómo se puede generar un cambio. La pandemia nos mermó mucho el trabajo, que se suma al día a día de Colombia, con las protestas, la dificultad de poder ir de un lado al otro de la ciudad y, por lo tanto, intentamos concentrarnos en metodologías para que nuestros chicos entiendan qué es lo que está pasando. Queremos fortalecerlos, que cuenten con la resiliencia y la empatía para poder resolver sus problemas de una manera clara, donde el diálogo se vea.
- ¿Hay temor por la represión de la Policía y la situación de los chicos?
- Claro que sí, es el gran miedo que tenemos en Colombia, a la represión por parte del Estado a las manifestaciones. Obviamente todo está tomando tintes políticos y allí es que se pudre todo. Están próximas las elecciones y los dos bandos están tratando de incentivar a ciertas cosas que no deberían ser. La fuerza pública ha sido puesta frente a su pueblo, otros no marchan pacíficamente sino que se los ve dañando los bienes públicos y estamos en una bipolaridad fuerte en la que no puede haber un centro. Está ese temor de salir a la calle, de que nuestros chicos alcen su voz en contra de lo que está pasando, con la incertidumbre de que les pueda pasar algo por estar marchando, aun sin quererlo, y sin tener que ver con el accionar de los que hacen cosas malvadas en las protestas.
Manejo de la pandemia
Yañez explica que los dos escenarios, crisis económica y pandemia, afectaron en gran medida a la clase media y a los sectores más vulnerables de Colombia, sin respuestas concretas desde el Estado y con una voz que intenta hacerse oír pero encuentra represión por parte de las fuerzas de seguridad. A esto se suman los dirigentes y los referentes políticos que intentan sacar ventaja de este contexto pensando en las elecciones presidenciales que se desarrollarán en el 2022.
- ¿Cómo se agrava este clima socioeconómico con la pandemia de Covid-19?
- En este momento, la pandemia ha pasado a un segundo plano. Estamos en un pico alto y se volvieron a restringir algunas cosas en las diferentes ciudades, en especial en Bogotá, Medellín, Santa Marta, Cartagena, Cali, entre otras. La gente quiere asentar su voz de protesta y sabemos que en los próximos 15 días el número de infectados subirá, al igual que las muertes. Fuera de esto, se limita la opción a trabajar y, si se tiene en cuenta que se multiplica el trabajo informal, un día en que no se sale a la calle a trabajar es un día que no se tiene para comer. Es una dinámica muy extraña y se da que estamos luchando por nuestros derechos en medio de una pandemia, donde tenemos que estar aislados y cuidándonos. Estamos en protesta y el Gobierno quiere callarnos.
- ¿Qué medidas, si es que las hubo, concretó el Gobierno para asistir a los colombianos en pandemia?
- Hubo medidas, auxilios solidarios para la gente, subsidios para adultos mayores y algunas inversiones en lo que fue el apoyo a empresas con créditos y asistencia para subsidiar nóminas y subsidios para quienes perdieron empleo. Obviamente es el dinero que se tiene que recuperar, pero el modo no es hacerlo dándole duro a la clase trabajadora colombiana desde los impuestos.
“En este momento, la pandemia ha pasado a un segundo plano. Estamos en un pico alto y se volvieron a restringir algunas cosas en las diferentes ciudades”.
- ¿Cómo es la atención de la salud? ¿Es pública? ¿De buena calidad?
- Es una salud pública, hay algunos parámetros que se han definido a través de las leyes recientes, con la creación de entidades que manejan la salud desde el sector privado. Hay una parte subsidiada que es pública, que es buena pero con ciertas limitaciones en lo que son los medicamentos esenciales y básicos, los especializados no se cubren. Se está tratando de evitar las filas de los adultos para ir a pedir recetas médicas, se ha mejorado en esto, no está al cien por ciento, pero es una salud medianamente buena en la zona en la que estamos. En sectores más apartados es más difícil, no tienen buenos hospitales, es una realidad de dos caras que difiere entre las grandes ciudades y las pequeñas de Colombia.
Luis Schlossberg. Redacción Puntal