La primera misa de León XIV en Sudamérica
Al ingresar al sector del altar, el pontífice estuvo acompañado por la imagen del beato Jacinto Vera, considerado el padre de la Iglesia uruguaya, cuya beatificación fue aprobada durante el pontificado de Francisco en 2023. Bajo el lema «Les anuncio una gran alegría», la Iglesia católica organizó las actividades de la visita, que incluyó también una referencia al mate como costumbre arraigada en la región.
En su homilía, León XIV convocó a los fieles a ser puentes de unión y comunidades fraternas, y los animó a transmitir el tesoro de la fe a las futuras generaciones. El mensaje tuvo una dimensión que excedió lo estrictamente religioso: el Papa abordó la pobreza, la marginalidad, la corrupción pública y la necesidad de garantizar el acceso a la educación, temas que atraviesan a buena parte de América Latina.
El día anterior, en Montevideo
La misa en Paysandú estuvo precedida por un encuentro institucional el viernes 6 de noviembre en la Plaza Independencia de Montevideo, ante unas 30.000 personas. Allí, León XIV se reunió con autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático.
En ese discurso, el Papa tomó como referencia la Redota o Éxodo del Pueblo Oriental, episodio vinculado al proceso independentista uruguayo, y reflexionó sobre la responsabilidad de quienes ejercen funciones públicas frente al bien común. Para ello, recuperó una frase pronunciada por José Gervasio Artigas en el Congreso de abril de 1813: «Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana».
También reconoció los avances de Uruguay en la transformación de su matriz eléctrica hacia fuentes renovables, aunque señaló desafíos pendientes en materia de transporte, producción y uso responsable de la tierra, el agua y la energía.
Trabajo, inteligencia artificial y cuidado de los vulnerables
Otro eje del discurso fue el futuro del empleo frente al avance tecnológico. León XIV retomó una definición de San Juan Pablo II en su encíclica Laborem exercens: «El trabajo está en función del hombre y no el hombre en función del trabajo». A partir de esa base, planteó que la digitalización y la inteligencia artificial deben ampliar las capacidades humanas y generar nuevas oportunidades, sin convertir a los trabajadores en elementos prescindibles.
El pontífice también vinculó la formación educativa con el acceso al empleo y la autonomía económica, y puso el foco en quienes atraviesan situaciones de enfermedad, discapacidad o desempleo, sosteniendo que la dignidad de una persona no puede medirse por su productividad.
Uno de los pasajes más sensibles estuvo dedicado a la prevención del suicidio.
«Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos ni pensar que su ausencia importa menos que su presencia»
expresó el Papa, al señalar que la atención sanitaria, los vínculos familiares y la cercanía comunitaria son fundamentales para acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.
La agenda de León XIV en Uruguay se extiende hasta el 8 de noviembre, con actividades religiosas e institucionales en distintos puntos del país, antes de continuar su recorrido apostólico por Sudamérica.