Las visitas se llevaron a cabo bajo estrictas medidas de bioseguridad. Es decir: los ingresantes debían portar barbijos y mantener la distancia social de dos metros.
Y en la entrada se les tomaba la temperatura y se les higienizaba las manos con alcohol.
Llenos de alegría, los chicos pudieron ver monos, pumas, serpientes, caballos, burros y ovejas, algunos en jaulas y otros circulando por el predio como ellos mismos, tal el caso de los ciervos y pavos reales.
“El balance fue positivo. La gente se fue acercando de a poco. Hubo muchos niños que pudieron ver los animales que tenemos”, dijo ayer a Puntal el coordinador de los voluntarios del Parque Ecológico, Matías Cacciavillani.
Y añadió: “Además de los animales de granja, tenemos serpientes, zorros, ñandúes, osos hormigueros y mieleros, guanacos y llamas”.
El Parque Ecológico abrirá de 16 a 20 los sábados, domingos y feriados, durante la temporada de verano. Los niños entran gratis, mientras que los mayores deben abonar una entrada de 100 pesos.
Lo recaudado es invertido en tareas de mantenimiento e insumos veterinarios.

