Las primeras tareas comenzaron en las primeras horas de la mañana, pero también se dictaron cursos por la tarde.
Pese a que la mayoría de los cupos ya fueron completados, todavía hay chances de sumarse. En ese marco, algunos adultos mayores se acercaron ayer a las instalaciones del Peam, ubicadas sobre el bulevar Almafuerte, más allá de que el formulario de inscripción se puede llenar a través del sitio web de la UNRC (www.unrc.edu.ar).
“Estamos muy contentos. Hemos visto entrar eufóricos a los alumnos y a las alumnas, con ganas del encuentro, algo que nos estaba haciendo falta, a pesar de que el año pasado hicimos un ensayo en octubre con aforo y protocolos. Los cursos están completos, prácticamente no tenemos cupos”, indicó Gabriela Müller, coordinadora del Peam.
Una de las novedades de este año es el convenio logrado con la cooperativa Codauquen. La entidad está a cargo del bar que funciona en el edificio del Peam y ofrece distintas alternativas para los estudiantes y el público en general.
La voz de los estudiantes
Alfredo Zordán, uno de los estudiantes que este año participarán del Peam, comentó que hace 10 años asiste a los talleres y destacó la vuelta a la presencialidad.
“Voy alternando sobre los distintos talleres que hay, dependiendo de las ganas y del tiempo. Todavía no tengo definido qué voy a hacer, pero voy a participar. Supongo que haré algo de sonido. Vengo todos los años porque el Peam me permite estar con mis pares y poder continuar con la educación, algo que me gusta mucho. Además, se van generando nuevas amistades. El compañerismo en nuestra edad te permite no sentirte solo”, comentó.
Por su parte, Liliana Gaspari, otra de las estudiantes, dijo que el Peam es un cable a tierra y que ha sido fundamental durante la pandemia.
“Para nosotros es muy importante compartir los talleres. Hace 6 años que vengo. Durante la pandemia, a pesar de que no hubo clases presenciales, por medio de la virtualidad estuvimos acompañados. Así, la pandemia fue más leve para nosotros”, aseguró.

